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Propuestas Económicas Productivas

Durante el sábado 4 de diciembre la presidenta de una de las vías de negociación, la del grupo de trabajo de acciones de largo plazo,  o AWG-LCA en inglés, dio  conocer una nueva propuesta de documento de negociación que si bien no reemplaza el documento oficial emanado de la última  reunión  previa en Tianjin, si propone un texto menos extenso reduciéndolo de 70 páginas a casi 30. En este la presidenta visibiliza las principales propuestas y puntos en discordia por los distintos países pero excluye al mismo tiempo, haciendo oídos sordos, una serie de temas importantes que dificultosamente habían logrado ser insertados por Bolivia, entre otros países, relacionados con a  los derechos de la Madre Tierra, la necesidad de restablecer el equilibrio o armonía entre ser humano y naturaleza; y las posiciones de rechazo a los intentos de mercantilización de la naturaleza y las funciones de los ecosistemas. Tampoco se incluyen en este documento las demandas de excluir del régimen de patentes a una serie de tecnologías que por su utilidad para hacer frente a las causas e impactos del cambio climático, deben ser de acceso abierto como el aprovechamiento de tecnologías de energías renovables.

Las negociaciones parecen ser una constante repetición de las mismas discusiones donde regularmente los textos vuelven a cero, o casi cero como en el caso del nuevo texto de la presidenta de LCA, solamente para en las próximas reuniones medir nuevamente la fuerza y paciencia de los equipos negociadores de cada pais. Por su puesto en este juego los equipos de negociación más experimentados y más numerosos tienen todas las de ganar. Hasta ahora la posición del gobierno boliviano junto a algunos otros aliados ha sido firme, sin embargo de tanto a la piedra golpear el agua vemos como los bloques de negociación empiezan a desmoronarse. Y los golpes no son necesariamente suaves, como lo demuestran las discretas amenazas de retirar recursos financieros de la cooperación bilateral de algunos países desarrollados.

Sin embargo lo más preocupantes es que la falta de progreso y la evidente incapacidad de los países desarrollados, principales responsables de haber causado el Cambio Climático, para mostrar liderazgo y señales positivas que propongan vías de salida a esta complicada negociación, no solo amenazan con un posible fracaso en Cancún sino que además podrían ser utilizadas como argumento para deslegitimizar el proceso multilateral de la Convención Marco sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas, que pese a todo permite que la voz de Estados Unidos o España pese igual al de Bolivia o la China.

Lo que está en juego aquí también es la opción de discutir y resolver democráticamente un problema de alcance global, con la participación de todos los involucrados, o al menos la mayoría de los interesados. Sin embargo también parece lógico concluir que para algunos de los países desarrollados un fracaso en Cancún no necesariamente es una derrota, ya que si esto les permite subir la negociación a niveles de G20 o G8, es decir discusiones entre un puñado de los países más ricos, este es un escenario que les permitiría mayor espacio de maniobra sin las molestas voces y denuncias del Sur. Uno podría pensar que estamos entonces entre la espada y la pared: ¿cómo facilitar la definición de acuerdos y compromisos los suficientemente ambiciosos sin por eso ser acusados de entorpecer las negociaciones?. Sin embargo es evidente que muchos de los países desarrollados, principalmente Estados Unidos, Canadá y Japón solo para nombrar algunos, mantienen una línea herméticamente cerrada y no parecen estar dispuestos a corresponder ninguna señal de flexibilización. Nos podemos hacer la pregunta si realmente les interesa lograr una acuerdo que al menos incluya lo que la base científica (IPCC) ha planteado como acciones mínimas. La respuesta hasta ahora es un NO rotundo, así lo demuestra el acuerdo de Copenhague entre otros documentos.

Mientras tanto recurrimos, como hicieron los representantes campesinos indígenas bolivianos y la delegación de negociadores de Bolivia aquí en Cancún, a una ofrenda a la Madre Tierra pidiendo sabiduría y claridad de visión tanto para amigos como para enemigos, esperando por lo menos apelar a la razón y espiritualidad que no dudamos que exista en cada uno de los negociadores presentes en el Moon Palace, sede de la COP16.

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