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Propuestas Económicas Productivas

Las herramientas para la Reducción de Emisiones de la Deforestación y Degradación de los Bosques en países en vías de desarrollo, REDD, ha sido el centro de una buena parte de la atención tanto de negociadores como medios de comunicación y observadores de la sociedad civil en últimos días. Acciones de manifestación y eventos paralelos a favor y en rechazo a REDD han estado presentes tanto al interior como en el exterior de los espacios oficiales y uno de los estribillo que se oían durante las marchas de protesta el pasado martes era la de “Cochabamba si!.. REDD no!!”  En referencia a los resultados de la Conferencia de los Pueblos sobre Cambio Climático realizada en Tikipaya Cochabamba, que rechazaban la mercantilización de los bosques y el carbono contenido en ellos pero que al mismo tiempo hacia un llamado a efectivizar los medios económicos que permitan hacer una gestión, aprovechamiento y conservación responsable de estos ecosistemas.

REDD se trata de fondo de una propuesta diseñada para, disminuir el ritmo de deforestación en aquellas regiones donde los índices son elevados y conservar las superficies restantes para en el largo plazo permitir que el carbono absorbido y almacenado en la biomasa de los ecosistemas boscosos permanezca en los mismos, todo esto a través de la creación de incentivos económicos que compensen a aquellos que elijen conservar y manejar sosteniblemente su bosque. Hasta ahí todo bien y prácticamente nadie tiene objeciones. Lo complicado aparece cuando empezamos a entrar a la discusión acerca de donde salen los recursos.

Por un lado los países desarrollados y algunos países con bosques muestran gran entusiasmo para aplicar recetas liberales y dejar que sean las fuerza del mercado las que se encarguen de generar los recursos, con una “pequeña” ayuda por parte de los estados que se comprometen a ponerle un tope a sus emisiones y obligan a sus empresas a cumplir cierto objetivos de reducción de emisiones. Uno de los grandes problemas de esta forma de financiamiento para REDD es que para que los actores del mercado se interesen en poner a disposición recursos para compensar a quienes protegen sus bosques, necesariamente los que invierten su dinero querrán algo a cambio. Lo que se llevan a cambio son los derechos de emisión, más conocidos como Unidades de Certificadas Reducción (UCRs) o Bonos de Carbono que en otras palabras son derechos que les permiten liberar igual cantidad de contaminantes como lo que se logró evitar a través de la inmovilización o protección de bosques. Esto significa que si yo pago para disminuir x cantidad de toneladas de dióxido de carbono, principal gas de efecto invernadero, eso me da el derecho de contaminar la misma cantidad en otra parte del mundo, normalmente en una región o país del mundo desarrollado. La pregunta acerca de donde está entonces la reducción de la contaminación para aquellos que apoyan esta vía es secundaria.

Si a esto añadimos que, en general, el disminuir la contaminación protegiendo los bosque es varias veces más barato que hacerlo en una fundidora de acero o una termoeléctrica a carbón en el primer mundo a causa de la intensidad tecnológica que estas últimas requieren, entendemos que este estimulo desincentivará en su mayoría la reducción de las emisiones de los países desarrollados, de donde sale más del 60% de total de gases contaminantes causantes del cambio climático. La propuesta alternativa promovida por Bolivia entre alguno países, es que los fondos no vengan del mercado si no que sean los Estados desarrollados los que proporcionen de manera directa estos recursos públicos para reducir la deforestación y promover la reforestación pero con salvaguardas que garanticen que los derechos de los pueblos indígenas y otras comunidades sobre sus territorios, recursos naturales y conocimientos sean respetados juntamente con la biodiversidad en su conjunto y no nada más el carbono contenido en ella.

Teniendo la posibilidad de comprar derechos de emisión para cumplir con compromisos y evadir así la responsabilidad de implementar acciones locales a nivel nacional para los países desarrollados, REDD es una pieza fundamental, y en los próximos días será el centro de la discordia y las discusiones más complejas puesto que sin REDD posiblemente tampoco habrían compromisos de reducir los niveles de contaminación por parte de los países desarrollados. Mientras algunos quieren mostrar a REDD como la gran solución al cambio climático realmente las emisiones de los bosques solo representan un 20% comparado con el sector energético que esta alrededor de un 60% del total de emisiones de CO2.

La pregunta un poco irónica, un poco sarcástica que nos podemos hacer es si realmente vale la pena conservar los bosques que sabemos, a partir de informes de Panel Intergubernamental de Cambio Climático, que de todas maneras desaparecerían si no se realizan reducciones considerables de ese 60% de contaminación de origen en combustibles fósiles. Para que conservar ecosistemas que irán siendo degradados y desapareciendo a causa de olas intermitentes de incendios, sequias e inundaciones. Con deseo de provocar  a la discusión cerramos así este artículo.

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