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Propuestas Económicas Productivas

En la presentación del libro "Tratado de Libre Comercio Bolivia – Estados Unidos: Dos miradas del impacto en el agro campesino – indígena", fue reconocido ampliamente el aporte de CIPCA al debate sobre el proceso de negociación para la probable firma del TLC con Estados Unidos; reconocimiento que vino de varios sectores que colmaron las instalaciones del salón de Entel.

En este evento participaron los 2 autores del libro: José Nuñez del Prado y Marcos Romay, así como 2 comentaristas María Luisa Ramos y Julio Alvarado. Ambos autores explicaron los alcances de sus estudios y sus conclusiones respecto del tema en cuestión. En tanto que los comentaristas, analizaron varios aspectos de la publicación.

Inició el acto, Coraly Salazar en representación de la UAP de CIPCA, explicando las motivaciones que llevaron a realizar la investigación. Destacó la importancia de los aportes de estas investigaciones para el debate del tema, los alcances de las mismas y aquellos temas que se perfilan para trabajar a futuro en este tema. Tener mayor atención de los acuerdos comerciales con nuestros países vecinos, defender medidas que benefician a la economía nacional como el Compro Boliviano, definir una posición de país para enfrentar estas negociaciones; así como la necesida de realizar un Censo Agrícola para tener mayores certezas acerca de nuestras potencialidades y limitaciones, y visibilizar la economía campesina indígena.
Nuñez del Prado remarcó que en las condiciones actuales de la economía campesina e indígena, y tomando en cuenta el momento de cambios que supone la Asamblea Constituyente, sería una aventura la firma de un TLC con EEUU, especialmente por los temas controversiales como: la inversión, la imposibilidad de generar políticas de desarrollo que abre la posibilidad de la invasión de productos agroalimemtarios, los peligros son notables porque se trata de una economía inmensamente diferente (EEUU). Termina preguntando ¿qué nos autoriza a los bolivianos, en un momento en de inflexión como este, caminar de la mano o contra la economía más poderosa del mundo?; en el libro se describen estas preocupaciones dijo.
Por su parte Romay, explicó la metodología de su estudio y los datos utilizados, para describir los hallazagos. Partiendo de la premisa de que Bolivia no puede quedar al margen de los procesos de integración porque los costos podrían ser mayores en caso de no hacerlo, especialmente para campesino e indígenas. Su estudio se basó en la aplicación de indicadores normalmente utilizados en el comercio internacional, aplicados a 6 productos (café, haba, papa, maíz, arroz y cacao) seleccionados como representativos de la economía campesina indígena de cobertura de CIPCA. La aplicación de los indicadores muestra que existen oportunidades comerciales para el café y haba en el mercado estadounidense, mientras que las restrcciones cson internas. En tanto que para la papa, maíz, arroz y cacao las amenazas serían mayores de los países vecinos (CAN, Mercosur), ya que no existe especialización de EEUU de estos productos para el mercado boliviano; excepto el arroz producido por campesinos de la zona de El Chore (Santa Cruz). En Bolivia, país exportador de materias primas y con economía abierta, los productos agrícolas campesinos e indígenas requieren mejorar sus condiciones de producción, el acceso real a mercados, preservar la economía de los productores no especializados; es necesario, como desafío, especializarse en algunos productos y mercados lo que supone la definición de políticas públicas.

María Luisa Ramos, basó sus observaciones en su compromiso con el país y los productores con quienes trabaja y reconoció el valor de formalizar el debate. Pidió hacer mejor tratamiento de las diferencias respecto de la OMC, ALCA y TLC, porque no podemos considerar al TLC como un ALCA ligth, en contrario tiene condiciones más duras para nuestro país y sería una suerte de caballo de troya utilizado por EEU para ir con posiciones definidas en temas que no se aceptaron considerar en la OMC. Los derechos de propiedad intelectual, es uno de los temas más álgidos del TLC; la experiencia de los productores de quinua ayuda a entender esta preocupación porque lograron revirtir una patente. Observó que no era adecuado utilizar los indicadores para el análisis de los productos mencionados porque la mayoría de los productores campesinos e indígenas no exportan, porducen para su autosubsistencia por lo que no estarían en las cifras oficiales utilizadas. Muestra su discrepancia con la conclusión de Romay en sentido de ausencia de impacto o amenaza para la estructura productiva nacional y la economía campesina indígena, más bien coincide con Nuñez en sentido de que Bolivia no está preparada para el TLC; existen muchos otros factores a considerar como la dinámica del mercado, propiedad intelectual, compras estatales, la visión geopolítica de EEUU, semillas, gastos del Estado por adecuación a la legislación, expansión de los derechos intelectuales a plantas y animales. Concluye que el documento es punto de partida para el debate, pero no proporcionan los elementos suficientes para la toma de decisiones; hay que dar el espacio a la Asamblea Constituyente para la definición de este y otros temas que hacen al futuro del país.
Finalmente, Julio Alvarado, explicó que existen múltiples procesos de negociación de tratados de libre comercio en el mundo, entre países ricos y pobres; es una tendencia mundial a la que Bolivia difícilmente podrá abstraerse. Coincide con los autores en que Bolivia no tuvo una política de desarrollo agropecuario que proteja la agricultura, que está siendo resuelta con la ENDAR como punto de partida; así como tampoco existe coherencia interna en el gobierno respecto de la ayuda alimentaria. La afirmación de que no es una amenaza el TLC con EEUU para los productos analizados hay que relativizarla porque si tenemos una economía abierta desde 1985, y si nuestros vecinos firman el TLC andino, EEUU podrá exportar en volúmenes importantes y de ahí podrían venir estos productos. Si bien EEUU y otros países no están especializados en el mercado boliviano, ya que nos mandan sus porductos de descarte; sin embargo están en proceso de expecializar y mejorar su competitividad, con lo que podrían afectar a nuestra producción. Diverge con el paralelo que se hace con la experiencia mexicana, porque las condiciones son diferentes por su frontera común. El TLC es una oportunidad con riesgos, que no se han profundizado en el documento como la propiedad intelectual, por ejemplo, varios acuerdos firmados por Bolivia abrieron la puerta al patentamiento de microorganismos, ya que existe la posibilidad de patentar animales y plantas, así como el trato nacional a empresas refrendado incluso en la CPE (Art. 135), o el patentamiento para obtenciones vegetales. Se comprometió a que, mientras sea autoridad, no firmará un acuerdo que incluya el patentamiento de plantas y animales por dos razones: por principio y porque existe una legislación andina que prohibe patentar plantas y animales que es normativa interna. También señaló que antes de hechar la culpa a factores externos (como el imperialismo) deberíamos ver nuestras debilidades, como la necesidad de industrializar nuestros productos porque resulta paradójico que importemos productos procesados de aquellos que producimos nosotros. Remarcando la necesidad de contar con políticas de desarrollo y protección a la producción nacional, concluyó explicando el carácter público de las negociaciones del TLC e invitando al público a acceder a la información sobre este tema.

 
Con estos criterios, reiteramos que está servida la mesa para el debate sobre el tema, con insumos frescos.

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