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Producción de leche en tiempos de cuarentena por COVID-19

Producción de leche en tiempos de cuarentena por COVID-19

Autor: Orlando Ticona Flores, técnico productivo de CIPCA Altiplano
Fecha: 08/05/2020

En el Altiplano de La Paz no solamente se produce tubérculos, granos y hortalizas, como comúnmente se conoce, sino también se produce ganado lechero, actividad que ha tomado mayor importancia en las últimas décadas debido a que la comercialización de leche y de sus derivados se han convertido en una importante fuente de ingresos de muchas familias de la región.

El sector lechero, a pesar de la cuarentena por el COVID-19, que está generando dificultades y pérdidas económicas, sigue abasteciendo el mercado local con quesos y la entrega de leche a las empresas transformadoras.

Según el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) en su Boletín 266, https://ibce.org.bo/publicaciones-descarga.php?id=2432&opcion=1 la producción de leche en Bolivia ha superado los 550 millones de litros, lo que representa 1,51 millones de litros por día, asimismo, el IBCE indica que entre 2013 – 2017 hubo un incremento de 28% a nivel nacional (Federación Departamental de Productores de Leche de Santa Cruz - FEDEPLE). De acuerdo a datos emitidos por el INE en el año 2017, n los últimos 5 años, se exportaron alrededor de 170 millones de dólares en productos lácteos.

Durante la gestión 2018 Bolivia exportó un valor de 20 millones de dólares, registrando una significativa caída del 35% comparativamente al 2016, esto refleja también que en este año 2020 el país tendrá otra caída significativa en exportaciones de lácteos, afectando la economía nacional. Según PROLECHE (2018), más de 11 mil productores lecheros, 14 empresas lecheras y poco más de 100 asociaciones trabajan con este fondo gubernamental.

En el Altiplano paceño, las provincias productoras de ganado bovino de leche son Omasuyos, Los Andes, Ingavi, Murillo y Aroma. El mejor parámetro productivo de leche lo tiene la provincia Omasuyos con 8.1 litros/día por vaca; según la Secretaría de Desarrollo Económico de la Gobernación de La Paz, el Altiplano paceño cuenta con aproximadamente 15 mil productores ganaderos de leche, los cuales, en su mayoría, se encuentran asociados en organizaciones económicas campesinas (OECA’s), que producen diariamente entre 130 mil a 150 mil litros de leche, alcanzando un total de 47,4 millones de litros de leche al año.

La comercialización de leche se realiza principalmente a las empresas acopiadoras como PIL Andina, Delizia, Panda, SOALPRO y LACTEOSBOL, también existen asociaciones pequeñas que se dedican a la transformación de lácteos en sus propias plantas.

En este periodo de cuarentena por el COVID-19, el sector ganadero continúa produciendo leche, aunque la reducción en ventas afecta la economía de las familias productoras, ya que la principal fuente de ingresos en el cordón lechero proviene de la venta del producto.

Dos semanas después de iniciada la cuarentena, las empresas acopiadoras han reestablecido sus mecanismos de acopio y están trabajando gracias a que lograron contar con autorización para movilizarse debido a que son del rubro alimenticio. Sin embargo, las empresas no están trabajando normalmente como es el caso de Delizia que solamente acopia de lunes a, jueves, ante lo cual los productores transforman la leche producida de viernes a domingo en queso para evitar pérdidas. En otros casos, las empresas transformadoras han reducido cupos por persona, justificando su accionar por la rebaja de demanda debido a la suspensión de clases en las escuelas y colegios a los cuales proveían de desayunos como parte del programa de Alimentación Complementaria Escolar.

Pero, lastimosamente en las comunidades alejadas de los centros urbanos, las pérdidas continúan debido a que las empresas no van a acopiar, por otro lado, los productores no pueden trasladar sus productos hasta los centros urbanos ya que existe medios de transporte, lo que producen están auto consumiendo y el excedente destinado para alimentar a los porcinos o en otros casos ya no se ordeña el 100% dejando para que lacte la cría.

A pesar del complicado contexto, las asociaciones transformadoras y familias emprendedoras han encontrado una oportunidad en esta cuarentena, puesto que están elaborando quesos de forma artesanal y trasladando a las ferias regionales y a las ciudades con el apoyo de diversas instancias, en muchos casos las alcaldías facilitan el traslado de los productos, como es el caso de los municipios de Taraco y Viacha, asimismo existen instituciones como la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) a través de su Carrera de Ingeniería en Producción y Comercialización Agropecuaria (CIPyCA) que está apoyando con el acopio y traslado de la leche y productos derivados  a la ciudad de La Paz, actividades que se realizan en coordinación con el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz (GAMLP), en el caso del del municipio de Viacha, se está gestionando con las asociaciones de la Federación de Productores Lecheros Wali Suma (FEPLEWAS).

Al respecto, Eulogio Tarqui, productor y concejal del municipio de Taraco, manifestó que las empresas que acopian leche del municipio están desarrollando sus actividades a media capacidad y que para poder comercializar los productos el gobierno municipal ha dispuesto permisos para trasladar productos alimenticios hacia las ferias dentro del municipio, también indicó que después de la cuarentena será necesario y urgente desarrollar acciones rápidas y planificadas para reestablecer la economía del municipio y principalmente la economía de las familias.

Sobre el tema, Celso Callisaya, emprendedor de Taraco, indicó que su proceso de producción de quesos se ha reducido en un 60%, puesto que le es difícil acceder a mercados donde solía comercializar, si bien el GAM emite permisos, éstos no son válidos en otros municipios como El Alto o La Paz, es por ello que solamente elabora quesos para la venta local. Callisaya acopia leche de su misma comunidad (Chambi Taraco) garantizando mercado para sus proveedores en un 40%.

Del mismo modo, Brígida Gutiérrez, productora del municipio de Achacachi, informó que solían entregar leche a la empresa pública LACTEOSBOL, sin embargo, desde diciembre de 2019 dicha empresa paralizó sus operaciones, en ese marco, y para evitar pérdidas, las familias productoras empezaron a elaborar quesos y yogures; LACTEOSBOL prevé reanudar sus operaciones en la segunda semana de mayo,  de la misma forma existen otras empresas acopiadoras en este municipio como Pil Andina y Delizia que están trabajando a medias.

La situación es similar en el municipio de Viacha, Francisca Flores, productora de la comunidad Chonchocoro, indica que existen 3 empresas acopiadoras de leche en esta comunidad (Delizia, Panda y SOALPRO), quienes al igual que en los otros municipios mencionados están trabajando parcialmente.

Las comunidades rurales no han paralizado actividades por la cuarentena, puesto que el ganado se tiene que alimentar, ordeñar, pastorear, poner al establo y sacar del establo, recoger sus desechos y otros. Para la producción de ganado lechero es sumamente importante garantizar la cosecha de forrajes, que justamente se realiza entre abril y mayo. Por otra parte, hay que regar los cultivos, aporcar, y principalmente cosechar a tiempo, pero también seleccionar la papa cosechada para el consumo, la semilla, el chuño y su comercialización.

En el área rural la cuarentena por el COVID19 se vive trabajando en la chacra para producir alimentos, de lo contrario las familias productoras no tendrían productos para su autoconsumo y comercialización en las ciudades, lo que les permite generar ingresos para poder adquirir otros productos y/o servicios de las ciudades, pero para preservar la salud y no contraer la enfermedad si se  suspendieron la reuniones y concentraciones, aunque vale destacar que los productores utilizan los insumos de bioseguridad  necesarios para realizar sus diversas actividades.

La crisis sanitaria que vivimos ha permitido revalorizar la producción de alimentos del sector campesino indígena, a pesar de las dificultades de comercialización, los mercados y muchas plazas de la ciudad están llenos de productos frescos, diversos, nutritivos y además económicos.  La tenencia abundante de alimentos básicos hace que seamos más resilientes como sociedad a este tipo de problemas imprevistos.

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