
Juventudes, mujeres indígenas y productores de la Amazonía boliviana participan en espacios de diálogo y construcción colectiva sobre justicia ambiental, defensa territorial, economías para la vida, soberanía alimentaria y alternativas frente al extractivismo.
Puyo, Ecuador | 20 de agosto de 2026. Las voces de los pueblos, organizaciones y comunidades de la Amazonía boliviana tienen una presencia activa en el XII Foro Social Panamazónico (FOSPA) 2026, que se desarrolla en Puyo, Ecuador, del 16 al 21 de agosto, reuniendo a representantes de los nueve países de la cuenca amazónica para intercambiar experiencias, analizar los desafíos que enfrenta la región y construir propuestas para la defensa de los territorios y la vida.
En este escenario, el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA) acompaña y visibiliza la participación de representantes de organizaciones indígenas, juventudes y productores de diferentes territorios de Bolivia, quienes llevan al debate panamazónico experiencias concretas y propuestas construidas desde sus comunidades.
La participación boliviana se articula con las diferentes casas temáticas y espacios autogestionados del FOSPA, concebidos como escenarios para poner en diálogo conocimientos, experiencias territoriales y propuestas frente al avance del extractivismo, la crisis climática y las desigualdades que afectan a los pueblos amazónicos.
Las juventudes llevan su propia agenda al FOSPA
Uno de los espacios destacados es el Campamento Permanente de Juventudes, donde jóvenes indígenas y de organizaciones sociales de la Panamazonía comparten experiencias y construyen propuestas sobre los desafíos que enfrentan sus pueblos y territorios.
En este espacio participa Nayerly Becerra, presidenta de la organización Juventud Indígena de Yaguarú, quien representa a la juventud indígena boliviana y participa en los debates orientados a la construcción de un Mandato de las Juventudes.
El proceso busca recoger las experiencias, propuestas y estrategias compartidas durante el encuentro para fortalecer una agenda común de las juventudes amazónicas.
La participación juvenil constituye uno de los componentes transversales del XII FOSPA. El Campamento Permanente de Juventudes ha sido planteado como un espacio político e intergeneracional destinado a fortalecer el protagonismo de las nuevas generaciones en las decisiones sobre el presente y futuro de la Amazonía.
Mujeres indígenas chiquitanas fortalecen su agenda
La participación de las mujeres indígenas también ocupa un lugar central en la presencia boliviana.
En la Mesa 4: “La resistencia de las mujeres y diversidades”, Rosa Pachuri, presidenta de la Organización Regional de Mujeres Indígenas Chiquitanas (ORMICH), y Doris Chacón, presidenta de la Organización de Mujeres Indígenas Originarias de Concepción (OMIOCHC), compartieron sus experiencias y propuestas desde la Chiquitanía.Entre los temas planteados se encuentran la justicia socioambiental con enfoque de género, la prevención de la violencia y la autonomía económica de las mujeres.
Asimismo, representantes de la Confederación Nacional de Mujeres Indígenas de Bolivia (CNAMIB) plantearon propuestas relacionadas con la participación política efectiva de las mujeres en espacios de decisión, mecanismos institucionales para garantizar una vida libre de violencias y la defensa y resistencia de los territorios indígenas.
Estas voces contribuyen a posicionar una perspectiva de género en las discusiones sobre justicia ambiental y defensa territorial, reconociendo que las amenazas que enfrenta la Amazonía también tienen impactos diferenciados sobre las mujeres indígenas.
La propia estructura del XII FOSPA contempla una casa específica para la resistencia de mujeres y diversidades, orientada a visibilizar las violencias que afectan a las mujeres indígenas de la Panamazonía y a fortalecer propuestas relacionadas con gobernanza, participación política, cambio climático y derechos.
Productores amazónicos presentan alternativas para las economías de la vida
Desde la Amazonía Norte de Bolivia, los productores María del Carmen Umaday y Oscar Amutari participan en la Casa 3: “Economías para la Vida y Justicia Climática”, compartiendo experiencias productivas desarrolladas en sus territorios.
Entre las alternativas presentadas se encuentran los chacos sin quema, la conservación de semillas nativas, los sistemas agroforestales y la piscicultura sostenible, prácticas que muestran cómo las familias amazónicas desarrollan estrategias productivas que buscan generar alimentos e ingresos mientras conservan los recursos naturales.
Estas experiencias ponen en evidencia que las comunidades amazónicas no solo plantean cuestionamientos frente a los impactos del modelo extractivo, sino que también están construyendo alternativas productivas desde sus propios territorios, vinculadas con la seguridad alimentaria, la conservación de la biodiversidad y la resiliencia frente al cambio climático.
En este mismo marco, representantes bolivianos participaron en el espacio autogestionado sobre Seguridad y Soberanía Alimentaria, donde delegaciones de diferentes países intercambiaron experiencias y reflexionaron sobre las acciones necesarias para garantizar mejores condiciones de vida y alimentación en los territorios indígenas.
Autonomía y gobierno propio frente a los combustibles fósiles
La defensa territorial constituye otro de los ejes de la participación boliviana.
Dando continuidad a los trabajos de la Casa 1: “Territorios Libres de Extractivismo para una Amazonía con Derechos”, Eusebio Fernández participó en el espacio autogestionado “Zonas Libres de Combustibles Fósiles como Territorios de Vida”, donde compartió reflexiones sobre las herramientas que tienen los pueblos para defender sus territorios frente al avance de las actividades vinculadas con los combustibles fósiles.
Desde esta perspectiva, destacó la importancia de la autodeterminación, el gobierno propio y la autonomía comunitaria como mecanismos para fortalecer la capacidad de los pueblos de tomar decisiones sobre sus territorios y enfrentar las presiones extractivas.
La Casa 1 constituye uno de los principales espacios políticos del FOSPA y tiene entre sus objetivos construir un plan de acción panamazónico para la defensa integral de los territorios frente a la expansión de los hidrocarburos y la minería, así como promover alternativas pos-extractivas basadas en la libre determinación de los pueblos, la agroecología y los Derechos de la Naturaleza.
De las experiencias territoriales a una agenda panamazónica
La participación de Bolivia en el XII FOSPA permite poner en diálogo experiencias que nacen en comunidades y organizaciones con debates regionales sobre el futuro de la Amazonía.
Las experiencias compartidas por productores, mujeres y jóvenes muestran que la defensa de la Amazonía no se limita a denunciar los impactos del extractivismo, sino que también implica fortalecer las capacidades de los pueblos para ejercer sus derechos, participar en las decisiones, defender sus territorios y construir alternativas económicas y productivas.
En este sentido, la presencia de CIPCA en Puyo contribuye a visibilizar procesos que se desarrollan en diferentes regiones de Bolivia: desde las experiencias productivas y agroecológicas de la Amazonía Norte hasta las agendas de las mujeres indígenas chiquitanas y el liderazgo de las juventudes indígenas.
Estos aportes adquieren especial relevancia en un FOSPA que busca traducir las experiencias y mandatos construidos por los pueblos amazónicos en propuestas y acciones concretas para la defensa de la vida, los territorios y los derechos. La organización del encuentro contempla precisamente la construcción y adopción de un plan de acción regional como uno de sus resultados centrales.
Bolivia aporta experiencias, propuestas y voces al futuro de la Amazonía
La presencia de CIPCA y de las organizaciones y representantes bolivianos en el XII FOSPA reafirma la importancia de llevar las voces de los territorios a los espacios regionales de decisión y articulación.
Las experiencias de producción sostenible, conservación de semillas, sistemas agroforestales, piscicultura, participación política de las mujeres, prevención de la violencia, liderazgo juvenil, autonomía comunitaria y defensa territorial muestran que existen capacidades y propuestas construidas desde las propias comunidades.
El desafío ahora es fortalecer estos intercambios y convertirlos en acuerdos, mandatos y estrategias comunes que puedan contribuir a enfrentar las amenazas que afectan a la Panamazonía.
Desde Puyo, las voces bolivianas se suman así a una agenda regional que coloca en el centro la defensa de la vida, la justicia ambiental y social, los derechos de los pueblos y la construcción de alternativas frente al extractivismo.
Porque la Amazonía no es solamente un territorio en disputa: es un espacio vivo, habitado y defendido por pueblos que tienen propuestas para construir su propio futuro.
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