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30/09/2026

Más de 50 productores y emprendedores de la Chiquitanía culminan formación en agroecología y gestión empresarial

Vidal Flores Salvador - CIPCA Regional Santa Cruz

Más de 50 productores y emprendedores de la Chiquitanía culminan formación en agroecología y gestión empresarial

Santa Cruz. Un total de 51 productores, productoras y emprendedores de los municipios de San Ignacio de Velasco y Concepción culminaron durante la gestión 2026 los programas de Formación de Gestores Agroecológicos y Gestores Empresariales, fortaleciendo sus capacidades técnicas, productivas y económicas para mejorar sus actividades y contribuir al desarrollo sostenible de sus comunidades.

La conclusión de ambos programas marca, además, el cierre del último ciclo de un proceso de formación desarrollado durante cuatro años, periodo en el que alrededor de 250 personas participaron en diferentes procesos de capacitación especializada en los municipios de San Ignacio de Velasco y Concepción.

Los procesos fueron desarrollados en el marco del Proyecto Lidera, con apoyo financiero de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), en convenio con OXFAM y ejecutado por el CIPCA, con la participación de la Facultad Integral Chiquitana (FAICHI) y el Centro de Educación Permanente USAKA AIBU NUPIAKA de Concepción, entidades que contribuyeron a la certificación de las y los participantes.
Dos procesos de formación, capacidades complementarias

Los dos programas abordaron dimensiones complementarias para fortalecer las iniciativas productivas y económicas de las familias rurales.

El programa de Gestores Agroecológicos certificó a 26 participantes, quienes fortalecieron conocimientos y prácticas relacionadas con agroecología, manejo sostenible de recursos naturales, sistemas productivos diversificados, ganadería y piscicultura.

Por su parte, el programa de Gestores Empresariales certificó a 25 participantes, quienes adquirieron herramientas vinculadas con modelos de negocio, costos de producción, administración, comercialización, contabilidad, educación financiera y liderazgo.

Ambos procesos combinaron contenidos teóricos con ejercicios prácticos, análisis de experiencias e intercambio de conocimientos, buscando que las herramientas adquiridas respondieran a las necesidades concretas de productores y emprendedores de las comunidades.

Esta complementariedad permitió abordar tanto la dimensión productiva y ambiental como la económica y empresarial, aspectos que resultan relevantes para fortalecer la sostenibilidad de las iniciativas familiares y comunitarias.
Una participación mayoritaria de mujeres

Uno de los resultados destacados de los procesos desarrollados durante 2026 fue la importante participación de mujeres.

En el programa de Gestores Agroecológicos participaron 15 mujeres y 11 hombres, mientras que en Gestores Empresariales participaron 21 mujeres y 4 hombres. En conjunto, las mujeres representaron 36 de las 51 personas certificadas, es decir, cerca del 71 % del total.

Esta participación evidencia el interés de las mujeres de las comunidades por fortalecer sus conocimientos técnicos, productivos y empresariales y ampliar sus capacidades para participar en actividades económicas y procesos de desarrollo de sus territorios.

La formación también constituye una herramienta para fortalecer su participación en la gestión de emprendimientos, la producción familiar y la toma de decisiones relacionadas con las actividades económicas de sus comunidades.
Cuatro años fortaleciendo capacidades en el territorio

La culminación de estos programas representa el cierre de un proceso de intervención de cuatro años, durante el cual aproximadamente 250 personas participaron en diferentes espacios de formación especializada.

A lo largo de este periodo, los procesos de capacitación estuvieron orientados al fortalecimiento de capacidades productivas, técnicas y empresariales, promoviendo el intercambio de conocimientos y la generación de herramientas que puedan ser aplicadas en las propias comunidades.

La continuidad de estos procesos permitió ampliar progresivamente el número de personas con conocimientos especializados y fortalecer capacidades locales en un contexto marcado por desafíos ambientales, productivos y económicos.

Para las comunidades rurales de la región Chiquitano-Amazónica, donde las familias enfrentan situaciones como sequías, incendios forestales, cambios en las condiciones productivas y dificultades para generar ingresos sostenibles, contar con capacidades técnicas y empresariales constituye un recurso para buscar alternativas y mejorar la gestión de sus actividades.
El desafío: aplicar y multiplicar los aprendizajes

Durante la conclusión de los programas, las y los participantes asumieron el compromiso de poner en práctica y compartir los conocimientos adquiridos en sus comunidades y organizaciones.

El desafío posterior a la formación es que estos aprendizajes se traduzcan en mejoras concretas en los sistemas productivos, en la gestión de emprendimientos y en la capacidad de las familias para tomar decisiones relacionadas con sus actividades económicas.

De esta manera, los conocimientos adquiridos pueden multiplicarse más allá de las 51 personas certificadas durante 2026 y contribuir a fortalecer las capacidades de otras familias y organizaciones de sus comunidades.

La experiencia acumulada durante cuatro años deja, además, una base de personas formadas en diferentes ámbitos vinculados con la producción sostenible y la gestión económica, que pueden aportar desde sus territorios a la construcción de alternativas frente a los desafíos ambientales y económicos de la región.Formación y capacidades locales para el desarrollo sostenible

Con la culminación de este ciclo de formación, el CIPCA cierra una etapa de trabajo orientada al desarrollo de capacidades locales, articulando conocimientos técnicos, prácticas productivas y herramientas empresariales con las realidades de las comunidades de San Ignacio de Velasco y Concepción.

El fortalecimiento de estas capacidades busca contribuir a que productores y emprendedores cuenten con mayores herramientas para desarrollar sistemas productivos sostenibles, iniciativas económicas mejor gestionadas y alternativas de generación de ingresos, fortaleciendo progresivamente las economías familiares y locales.

La experiencia reafirma la importancia de la formación continua, el intercambio de conocimientos y el acompañamiento técnico como herramientas para que las propias comunidades desarrollen capacidades y lideren procesos de transformación desde sus territorios.

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