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18/09/2015

Fernando Heredia: el modelo extractivista se apropia de la Amazonía

Foro Andino Amazónico de Desarrollo Rural

CIPCA / 18 de septiembre de 2015.- “La condición multidiversa y el  carácter estratégico en la geopolítica continental por su riqueza, hídrica, mineralógica y en hidrocarburos , así como su vocación agroalimentaria y forestal condicionan un permanente escenario de presiones, complejidades económicas, políticas, sociales y ambientales  en la Amazonía”, asegura Fernando Heredia en su ponencia  Amazonía, Capitalismo  y Vivir Bien en ocasión del Conversatorio de Desarrollo Rural llevado a cabo en Arequipa, Perú, en noviembre 2014 como parte de las actividades preparatorias  del III Foro Internacional Andino Amazónico de Desarrollo  Rural que tendrá lugar en la ciudad de La Paz del 23 al 24 de septiembre.

 

Heredia formula una descripción detallada de la región y destaca que “la Amazonía es una unidad socio-espacial que abarca el territorio de ocho países; posee una megadiversidad de flora y fauna; tiene más de 11 mil km2 ; es bañada por más de 12 macro cuencas y 158 sub cuencas hidrológicas; en ella viven cerca de 385 pueblos indígenas. Sus funciones ambientales y en la regulación del bio clima; sus importantes reservas de agua dulce, que en término concretos representa un tercio de las reservas del planeta; y las energías fósiles, que representa el 20% de la reserva mundial; pero, sobre todo, el rol preponderante que juega en la producción de alimentos, le asignan una importancia planetaria”.

Recuerda que en los últimos dos lustros y en busca de una respuesta  a la crisis alimentaria mundial, los mercados globales han incrementado de manera exponencial sus demandas de volúmenes de materias primas, energía y alimentos, puntualiza que se han renovado en los países amazónicos las políticas y programas destinados a convertir a esta región en  proveedores de materias primas  bajo un modelo productivo extractivista.

Según Heredia, estos modelos no han significado una alternativa real para la superación de los niveles de la extrema pobreza e inequidad social existente en la Amazonía y, al contrario, “se han agudizado los escenarios de conflictividad en torno al acceso, propiedad y gestión de la tierra, territorios y recursos naturales”.

El modelo tampoco logró resolver la crisis alimentaria pues “de 71 millones de hectáreas de tierras compradas en América Latina por empresas extranjeras al 2011, el 22% fueron destinadas para la actividad minera y turística y el resto (78%) para la producción de alimentos y biocombustible”.

Heredia menciona que el impacto del modelo extractivista se tradujo en un incremento sostenido de las exportaciones de materias primas. “Entre el 2001 y 2011, los países de la región, incrementaron su intercambio comercial con el mercado asiático de 15.000 a 182.000 millones de dólares. Este incremento comercial es producto de mayores volúmenes de materias primas provenientes de la actividad extractivista y la explotación de los recursos naturales. Por ejemplo, las exportaciones de Venezuela están constituidas en un 92.7% por bienes primarios como hidrocarburos y minerales. Esta cifra llega al 91.7% en el caso de Ecuador, en Perú –ese año- alcanza a 86.6% y en Bolivia casi el 93%“.

Los recursos generados por ese intercambio comercial han tenido un costo muy alto en términos de impacto ambiental y social.  Heredia sostiene que “El afincamiento de este modelo de desarrollo extractivista ha dejado huellas bien profundas: entre el año 2000 y 2010 se han deforestado 240.000 km2 de selva amazónica, lo que equivale al doble de la Amazonía ecuatoriana. Al 2012, se han construido 96.5 mil kilómetros de carreteras con tramos que atraviesan áreas protegidas, cuencas hidrográficas y territorios indígenas. Se dieron en concesión 327 lotes petroleros, con una extensión de 1.082.704 km2 —lo que representa el 14% de la Amazonía— y con una sobreposición del 42% con las cuencas del Alto Amazonas y el 13% de los territorios indígenas. Se han construido 417 hidroeléctricas, la mayoría de ellas situadas en áreas protegidas, territorios indígenas y cuencas hídricas que son los medios de vida de estos colectivos sociales”.

Detalla que en el caso boliviano,  la ampliación de la frontera hidrocarburífera  —de 2,8 millones de hectáreas a 24 millones de hectáreas, cifras que cubren el 22,4% del territorio nacional—, afecta a 11 áreas protegidas de las 22 que existen en el país.  “Entre todas ellas, la del Madidi se verá afectada en 75%, la de Aguaragüe en 72% y la de Pilón Lajas en 82%”.  A lo que se suman las proyecciones de la Agenda 2025 que anuncia que se ampliará la frontera agrícola de 3,8 a 13 millones de hectáreas.

Advierte que si la presión de los modelos extractivistas continúa con la misma intensidad, “en un futuro próximo podría desaparecer la mitad de la selva amazónica actual”.

Fernando Heredia trabaja en el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado(CIPCA), es sociólogo y magister  en Derechos Indígenas y Desarrollo y  será parte del panel de la Mesa Temática 4 El vivir bien: ¿Un paradigma civilizatorio no capitalista?.Espíritu del concepto y viabilidad en los mundos andino y amazónicos, del III Foro Internacional Andino Amazónico de Desarrollo Rural.  Su exposición Teko Kavi: filosofía y práctica de la vida buena guaraní en el Estado Plurinacional de Bolivia recreará las prácticas del vivir bien en el mundo indígena guaraní.

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