CIPCA / Junio 2012.- “El Futuro que Queremos” es el título del documento que contiene el acuerdo al que llegaron delegados de los distintos países que participan en la Cumbre Río+20. En éste se viabiliza la propuesta de los países desarrollados sobre economía verde. Ante éste, instituciones y organizaciones bolivianas que trabajan por los derechos de la Madre Tierra y el medio ambiente rechazan contundentemente este acuerdo a través del pronunciamiento “Este No es el futuro que Queremos. No a la economía verde” realizado el 20 de junio del presente. En el mismo se alerta a organizaciones de la sociedad civil y gobiernos progresistas acerca del contenido del documento “El Futuro que Queremos”, cuya aplicación -lejos de resolver la crisis socioambiental global que enfrentamos- profundizará las causas estructurales, a través del avance de la liberalización de la economía y la mercantilización de la naturaleza.
Esta pronunciamiento realizado por las diferentes instituciones que conforman la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático (PBFCC) de la cual CIPCA es parte, alerta que en el actual texto propuesto por los distintos países que participan de la Cumbre Río+20 se reafirma y profundiza el modelo económico neoliberal vigente, promoviendo el crecimiento económico “sostenible e incluyente”, haciendo varias referencias al respecto a lo largo del texto, pero sin plantear cambios o ajustes de fondo en el sistema económico actual. También se reconocen las múltiples crisis que actualmente atravesamos, pero todas las respuestas se mantienen en el marco del modelo neoliberal, profundizando el libre mercado y sin atender a las causas estructurales subyacentes.
De igual manera en este pronunciamiento se alerta sobre la inclusión de los conceptos de “Madre Tierra” y “Vivir Bien en armonía con la naturaleza” ya que en el acuerdo “El Futuro que Queremos”aparecen de manera declarativa, y de manera contradictoria, y que estos términos son incluidos sólo para legitimar la “economía verde” como fase actual del sistema capitalista y el libre mercado, y que exacerba las desigualdades sociales y destruye y daña a la Madre Tierra y a la naturaleza.
En el pronunciamiento de la sociedad civil también se rechazan los condicionamientos planteados a la ayuda de la cooperación financiera y tecnológica, que sólo será para los países que implementen políticas de “economía verde”. De esta manera, dice el documento, los países capitalistas pretenden vulnerar la soberanía de aquellos pueblos y gobiernos que decidieron no entregarla a un puñado de transnacionales.
En el documento“El Futuro que Queremos”, que sería aprobado por los mandatarios en el segmento de alto nivel, se reafirma que los países llamados por ellos “en vías de desarrollo” necesitan recursos para financiar sus acciones de desarrollo sostenible, pero no se asumen compromisos concretos y se pasa la responsabilidad de generación de recursos al sector privado, con las conocidas consecuencias que esto traería.
El pronunciamiento de la sociedad civil finaliza con una lista de reflexiones a través de las cuales se hace un llamado a las organizaciones sociales del mundo a exigir conjuntamente a los gobiernos aliados, entre ellos el G77 y los del ALBA para que objeten este acuerdo y, tomen acciones para lograr frenar este proceso de negociación, hasta conseguir que se ataquen las causas estructurales y se asuman compromisos concretos que lleven a cambiar el modelo económico neoliberal actual, para construir un modelo nuevo que nos permita un desarrollo justo, en armonía con la naturaleza y la filosofía del Vivir Bien.
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