
El encuentro nacional e internacional, realizado en Cochabamba, destacó el papel de las mesas de trabajo, el intercambio de conocimientos y experiencias territoriales, y la aprobación de un pronunciamiento que plantea fortalecer la soberanía alimentaria, la producción sostenible y las políticas públicas en favor de la agroecología.
COCHABAMBA, BOLIVIA. Más de 300 personas provenientes de distintos puntos de Bolivia y de otros países participaron en el I Congreso Boliviano de Agroecología, desarrollado del 14 al 17 de octubre de 2026 en instalaciones de la Facultad de Ciencias Agrícolas, Pecuarias y Forestales (FCAPyF) de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), en Cochabamba. Bajo el lema “Hacia un sistema alimentario diverso, inclusivo y sostenible”, el encuentro reunió a organizaciones indígena originario campesinas, asociaciones y redes de productores, movimientos de consumidores, representantes de instituciones públicas y privadas, investigadores, docentes, estudiantes universitarios y movimientos sociales.
El Congreso se consolidó como un espacio de encuentro e intercambio de conocimientos científicos, saberes ancestrales y experiencias territoriales, con el propósito de fortalecer la agroecología como una alternativa para avanzar hacia sistemas alimentarios sostenibles, la soberanía alimentaria, la gobernanza territorial y una mayor capacidad de respuesta frente a la crisis climática.
Las mesas de trabajo, eje central del intercambio y la construcción de propuestas
Uno de los componentes fundamentales del Congreso fueron las mesas de trabajo organizadas en torno a cuatro ejes temáticos. Estos espacios permitieron compartir investigaciones y experiencias, analizar los principales desafíos de la agroecología en Bolivia y debatir propuestas para fortalecer su desarrollo desde los territorios, las organizaciones sociales, las instituciones académicas y los espacios de decisión pública.
Los cuatro ejes abordados fueron:
•Gobernanza territorial, sistemas productivos y soberanía alimentaria. Se analizaron las relaciones entre la gestión de los territorios, los sistemas de producción y la capacidad de las familias y comunidades para decidir sobre la producción y el abastecimiento de alimentos.
•Agroecología y crisis climática. Se compartieron experiencias y conocimientos sobre prácticas productivas que contribuyen a enfrentar sequías, heladas, granizadas, vientos fuertes y otros fenómenos climáticos, mediante la diversificación de cultivos, el uso de abonos orgánicos, las barreras vivas y la recuperación de conocimientos ancestrales.
•Mercados, economía solidaria, consumo responsable y sistemas de garantía. Se reflexionó sobre la importancia de fortalecer las ferias locales, los circuitos cortos de comercialización, los sistemas participativos de garantía y las relaciones más justas entre productores y consumidores.
•Incentivos, financiamiento, institucionalidad, redes, coaliciones y políticas públicas. Se debatieron las condiciones necesarias para impulsar la agroecología mediante políticas públicas, mecanismos de financiamiento, articulación institucional y alianzas entre actores nacionales e internacionales.
Las mesas constituyeron un componente esencial del proceso, porque permitieron conectar la investigación académica con las experiencias concretas de productores y comunidades, identificar dificultades compartidas y plantear alternativas para avanzar hacia sistemas alimentarios diversos, inclusivos y sostenibles.
El programa incluyó, además, clases magistrales, coloquios nacionales e internacionales, presentaciones de ponencias, exposición de pósteres y espacios de articulación entre organizaciones y redes. También se presentó la Estrategia Nacional de Agroecología (ENA), como referencia para fortalecer las acciones de promoción e incidencia en los distintos niveles de gobierno.
CIPCA contribuyó desde sus espacios de trabajo y articulación territorial
El Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA) tuvo una participación activa en el Congreso, como parte de la organización y de los espacios de articulación, contribuyendo desde el trabajo institucional y la experiencia acumulada en sus oficinas regionales.
En el ámbito académico, se presentaron más de 150 ponencias y más de 96 fueron aceptadas para su exposición. En ese marco, el CIPCA contribuyó con ponencias, que permitieron compartir aprendizajes, resultados y experiencias vinculados con la agroecología y el desarrollo rural sostenible.
Asimismo, el CIPCA trabajó junto con el Centro de Investigación en Agroecología de la Universidad Cochabamba (AGRUCO), de la UMSS, en la sistematización de experiencias y aportes relacionados con el Eje 1: Gobernanza territorial, sistemas productivos y soberanía alimentaria. Esta colaboración contribuyó a poner en diálogo los conocimientos producidos desde la investigación con las prácticas y aprendizajes desarrollados en los territorios.
La participación institucional también contó con 23 productoras y productores vinculados al trabajo del CIPCA, junto con equipos técnicos regionales, fortaleciendo la presencia de experiencias territoriales en un espacio de alcance nacional e internacional. Su participación contribuyó a visibilizar la importancia de las familias productoras, sus conocimientos y sus iniciativas para sostener la producción de alimentos y avanzar hacia sistemas productivos más sostenibles.
Este aporte se relaciona con el trabajo que el CIPCA desarrolla desde sus regionales en el fortalecimiento de las organizaciones, la producción agroecológica, la gestión territorial y la construcción de alternativas de desarrollo rural sostenible. De esta manera, el Congreso permitió compartir experiencias, contrastar aprendizajes y establecer vínculos con otros actores comprometidos con la transformación de los sistemas alimentarios.
La Feria Agroecológica Elemental acercó la producción y el consumo responsable
Como parte de las actividades del Congreso, los días 15 y 16 de octubre se desarrolló la Feria Agroecológica Elemental, un espacio para visibilizar productos, iniciativas productivas y emprendimientos vinculados con la agroecología.
La feria complementó el intercambio académico y las mesas de trabajo, acercando a las personas participantes a las experiencias concretas de producción y comercialización. También permitió poner en relieve la importancia de los mercados locales, los circuitos cortos y las relaciones directas entre productores y consumidores para promover una economía solidaria y condiciones más justas para las familias productoras.
Visitas de campo para conocer experiencias agroecológicas
El sábado 17 de octubre, como actividad complementaria, las personas participantes se distribuyeron en grupos para realizar visitas de campo a iniciativas agroecológicas. La jornada contempló recorridos por sistemas productivos, intercambio de experiencias, espacios para preguntas y actividades prácticas.
Estas visitas permitieron complementar las reflexiones desarrolladas durante las jornadas del Congreso con el conocimiento directo de experiencias productivas y territoriales, fortaleciendo el diálogo entre los aprendizajes académicos y las prácticas agroecológicas.
Un pronunciamiento para fortalecer la agroecología y la soberanía alimentaria
Como resultado del proceso de intercambio y reflexión, las y los participantes emitieron el Pronunciamiento del I Congreso Boliviano de Agroecología, en el que expresan su posición y plantean demandas, compromisos y propuestas dirigidas al Estado, los gobiernos subnacionales y la sociedad en su conjunto.
El documento cuestiona un modelo agrícola que privilegia la expansión de monocultivos, la dependencia de insumos externos y el uso intensivo de agroquímicos, debido a las presiones que genera sobre los suelos, el agua, la biodiversidad y la economía de las familias productoras. Asimismo, relaciona la crisis ecológica, climática, alimentaria y social con un modelo capitalista, extractivista y consumista, y plantea la agroecología como horizonte para construir economías solidarias y formas de vida sostenibles.
El pronunciamiento destaca que las prácticas agroecológicas contribuyen a fortalecer la adaptación y resiliencia frente a fenómenos climáticos extremos. También reivindica el diálogo horizontal entre los conocimientos ancestrales, populares, científicos y tecnológicos, y plantea una agroecología intercultural, antirracista, feminista e intergeneracional, que reconozca el trabajo de las mujeres y promueva la participación de las juventudes.
Asimismo, propone impulsar un nuevo contrato social agroecológico que articule a distintos actores y aproveche las oportunidades de la autonomía municipal, tomando como referencia los lineamientos de la Estrategia Nacional de Agroecología. También llama a fortalecer la articulación de los movimientos agroecológicos de América Latina para ampliar la incidencia política y promover la aplicación de acuerdos e instrumentos internacionales pertinentes.
El documento reconoce a la Alianza por la Agroecología en Bolivia como un espacio de articulación y colaboración integrado por el Movimiento Agroecológico Boliviano (MAB), la Plataforma Nacional de Suelos para una Agricultura Sostenible (PNS), la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático (PBFCC), el CIPCA, la Fundación AGRECOL Andes, el Centro de Comunicación y Desarrollo Andino (CENDA) y AGRUCO, junto con otras instancias de la sociedad civil.
El pronunciamiento concluye expresando la voluntad colectiva de avanzar hacia una Bolivia más justa, equitativa, intercultural y sostenible, en la que la agroecología sea un pilar para la soberanía alimentaria, el cuidado de la vida y el bienestar de las generaciones presentes y futuras.
Un proceso para continuar construyendo alternativas desde los territorios
El I Congreso Boliviano de Agroecología articuló conocimientos, investigaciones, experiencias productivas y propuestas de incidencia en torno a desafíos comunes. Las mesas de trabajo, las ponencias, la feria y las visitas de campo contribuyeron a vincular el debate académico con las realidades de las familias productoras y las organizaciones que impulsan alternativas agroecológicas.
Para el CIPCA, la participación en este proceso reafirma la importancia de fortalecer el trabajo territorial, el intercambio de conocimientos y la articulación entre organizaciones sociales, productores, instituciones académicas y otros actores. El pronunciamiento constituye una referencia colectiva para continuar promoviendo la agroecología, la soberanía alimentaria y políticas públicas que contribuyan a transformar los sistemas alimentarios en Bolivia.
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