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Jóvenes de la Amazonía boliviana en el olvido

Jóvenes de la Amazonía boliviana en el olvido

Foto: Archivo CIPCA Beni

Autor: Efren Barrientos Cabrera, sociólogo CIPCA Beni
Fecha: 20/04/2020

En las dos últimas décadas, el Estado boliviano ha considerado la importancia de la juventud boliviana como un elemento central para el desarrollo del país. Al respecto se aprobaron normativas favorables a la juventud en los niveles nacional y departamental, tales como 1) Ley N° 3845 del 2 de mayo del 2008 De Ratificación de la Convención Iberoamericana sobre los Derechos de la Juventud, 2) la Constitución Política del Estado reconoce de manera particular derechos sociales y económicos de la juventud expresados en los artículos 48 y 59, 3) Ley N° 342 de la Juventud del 5 de febrero del 2013 y su reglamentación mediante el Decreto Supremo (DS) N° 1893, 4) Leyes departamentales de jóvenes de La Paz, Chuquisaca, Cochabamba, Tarija, Pando y Beni, y 5) leyes locales en algunos municipios.

Si bien hay avances importantes en el marco jurídico favorable a la juventud, aún existen muchas problemáticas y dificultades para este sector de la población que no están siendo atendidas. Adentrándonos al análisis específico de la situación de la juventud en los departamentos de la región amazónica a boliviana, Pando y Beni, que además cuentan con leyes departamentales aprobadas en el 2015 y 2017 respectivamente, se sostiene que el ejercicio de los derechos de la juventud amazónica sigue siendo un desafío, pues las normativas nacionales no han incidido en mejorar su calidad de vida. A la vez, las normativas departamentales no avanzan en su reglamentación, lo cual impide aprobar políticas públicas y por tanto anula la inversión pública para atender sus propuestas.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), las proyecciones respecto a la población joven (16 a 28 años) es que para el 2020 en los departamentos de Pando y Beni representa el 24%, casi un cuarto de la población que habita en la región amazónica boliviana. Un 20% (17% hombres y 24% mujeres) de la juventud rural tienen un nivel máximo de educación primaria, la mayoría (63%) tiene un nivel máximo de educación secundaria y tan solo el 11% tiene como nivel máximo de estudios universitarios y técnicos (según la encuesta de hogares del INE, 2017).

En términos de ocupación, el 49,5% (79% hombres y 21% mujeres) tiene una ocupación, de las cuales las principales son trabajador por cuenta propia y trabajador familiar sin remuneración. En esta última la juventud representa el 73%, de los cuales el 77% son hombres y 23% son mujeres. Respecto a la remuneración promedio, los hombres reciben Bs 2.603,8 mientras las mujeres Bs 1.832,81, siendo la brecha de género de los ingresos de 0,70. La característica de la ocupación juvenil en los centros urbanos se da en el sector de servicios y comercio.

Respecto a la situación de pobreza, en Bolivia, de los jóvenes en situación de pobreza el 58,2% son indígenas, 67,8% viven en áreas rurales y el 51,5% son mujeres (CEPAL – UNFPA, 2011). Dato que confirma la situación de vulnerabilidad de la población rural e indígena.

En este contexto cabe preguntarse, ¿es la juventud relevante y estratégica para las autoridades nacionales y departamentales?

Entre las preocupaciones de la juventud amazónica están las relacionadas a la generación de empleos, el respeto a sus manifestaciones culturales y el acceso al sistema de formación superior que se ajusten a su realidad geográfica, económica y cultural. En palabras de Walter Moy, presidente de la Organización de Jóvenes Indígenas Mojeños (OJIM): “los jóvenes de nuestro departamento tienen mayores dificultades de acceder a la educación superior, porque los centros educativos están en Trinidad y en la ciudad todo se mueve con dinero, la mayoría de los trabajos que hay no son compatibles con los estudios…

Por una parte, considerando que la juventud amazónica tiene sus particularidades indígenas y campesinas, es necesario que fortalezcan su rol protagónico en la exigencia de sus derechos en niveles comunales, territoriales y regionales. La juventud considera que el adulto-centrismo y la marginación para la participación de las mujeres en la vida orgánica son un hecho y les genera dificultades. Es decir, muchos adultos aún piensan que los jóvenes no aportan nada, que tienen un vacío de ideas y por tanto denotan o ignoran sus realidades, aspiraciones y propuestas. En concreto, es necesario alcanzar la complementariedad de las y los jóvenes con los adultos en diversos ámbitos que contribuyan a mejorar la calidad de vida de todos. 

Otra propuesta de carácter regional es trabajar en la reglamentación de leyes departamentales, de Pando y Beni, así como las leyes municipales de jóvenes. Si bien, las normativas jurídicas son solo una parte importante, su existencia per sé no garantiza el goce de derechos. Para generar cambios en la vida de la juventud amazónica, es necesario desarrollar acciones en varios ámbitos, con diversos actores y todos los niveles del gobierno.

Estos avances permitirán que la juventud plantee sus preocupaciones y propuestas, y que estas sean tomadas en cuenta y atendidas con la asignación de recursos económicos; mientras tanto, los jóvenes para el Estado seguirán en el olvido. 

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