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Superados mil obstáculos y vericuetos, el próximo domingo 8 de enero se pone en marcha en Charagua, por mucho el municipio más vasto del país, la primera autonomía indígena de Bolivia, un proceso que le ha supuesto tres décadas largas.

Todo empezó con el diagnóstico de las comunidades guaraníes de la provincia Cordillera en 1985, que sirvió enseguida para elaborar el Programa de Desarrollo Campesino Cordillera (PDCC). Ya se había detectado entonces, como un problema central, la falta de tierras en muchas de las comunidades; no se usaba aún mucho el nombre de territorio, aunque los territorios ya estaban muy presentes con o sin ese nombre. Con los datos del diagnóstico se deshizo el mito de que lo que sobraba en Cordillera era tierra. El programa introdujo una oficina de tierras y se compraron las primeras haciendas, con apoyo del Vicariato Apostólico de Cuevo, en las que se instalaron las primeros comunidades guaraníes sin o con insuficiente tierra. Pero no había capacidad financiera para poderlo resolver todo por esa vía.

El siguiente hito fundamental fue la Ley INRA de 1996 y, dentro de ella, la nueva figura de las Tierras Comunitarias de Origen (TCO), que ya había aparecido en el cambio del Art. 171 de la CPE en 1994. Tal incorporación sorteó la oposición de varios políticos para quienes el nombre de “territorio” no debía emplearse para algo que no fuera estatal; pero esa misma ley ya explicitó, por primera vez, que la TCO es “territorio”.

La Asamblea del Pueblo Guaraní (APG) empezó inmediatamente, en Charagua y en otros municipios del Chaco, a demandar un total de 19 TCO, de las que tres estaban en el municipio de Charagua; y empezó así un lento pero muy concientizador proceso de saneamiento que duró hasta el 2010.

Para entonces Evo Morales ya llevaba cuatro años en el poder y, a principios de 2009, se había aprobado la nueva CPE, mucho más amplia y específica sobre esta temática de tierra/territorio, complementada por la de las nuevas autonomías indígenas. El 2 de agosto del mismo año en Camiri Evo presidió una concentración nacional y lanzó en todo el país las autonomías indígena originario campesinas (AIOC).

Su primer paso sería ganar un referéndum municipal sobre si la población local quería (o no) tal cambio. Se anotaron 12 municipios y en el referéndum a fines del mismo 2009, 11 votaron a favor. Charagua fue el único municipio guaraní (y el único de Santa Cruz) en esa ronda. Empezó así la elaboración muy participativa de su estatuto AIOC. El pueblo mismo de Charagua se negó a participar. Los demás, sin embargo, tomaron en cuenta esa singular situación del pueblo y, tras correcciones menores del Tribunal Constitucional y un nuevo referéndum, el próximo domingo ya se aplicará.

La AIOC Charagua Iyambae (igual sin dueño) tiene internamente características que su estatuto busca combinar. Alberga dos tipos de subautonomías: i) la de los menonitas, que data desde vísperas de la Guerra del Chaco; y ii) la de las TCO y sus capitanías; más la del pueblo y el pueblo-estación, con su propio régimen interno.

El gran desafío del flamante gobierno AIOC será combinar esos intereses diversos al interior de la autonomía indígena sin excluir a nadie. El primer tenta reta imborikua (TRI), el principal ejecutivo, que cambiará por turno cada tres años es el mismo Belarmino Solano, quien ya es alcalde desde 2015 y que dirigió antes el proceso de elaboración del estatuto. Así hay cambio, pero con continuidad. Esa primera AIOC, como dice la APG, “es solo un paso para reconstituir la Nación Guaraní y vivir libres, sin dueño”.

 

 

(*) Es antropólogo lingüista y jesuita.

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