
CIPCA / Junio 2012.- Después de recibir la bendición del padre jesuita investigador Xavier Albó, a horas 10:40 de hoy miércoles 27 de junio, los más de mil hombres, mujeres y niños que conforman la columna de la IX Marcha en defensa del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), al son de quenas y tamboritas, empezaron a recorrer el último tramo desde Urujara (a 11 km de La Paz) hacia su objetivo: la Plaza Murillo, ubicada en pleno centro de la ciudad de La Paz, donde se encuentra el Palacio de gobierno, esperando ser recibidos por el Presidente Evo Morales para concertar un diálogo en torno a sus demandas.
Una vez en la ciudad, la columna de marchistas tomó la avenida Ramiro Castillo para ingresar a la zona de Villa Fátima, para posteriormente descender por la plaza Villarroel, pasar por el Estadio Hernando Siles en Miraflores y luego recorrer la avenida Camacho hacia la plaza Murillo.
Desde su ingreso a la ciudad y durante todo el trayecto, miles de personas salieron a las calles paceñas para recibir a los y las marchistas con los brazos abiertos y muchas muestras de cariño: abrazos, aplausos, felicitaciones, flores, globos, mistura, frutas, refrescos, carteles de bienvenida que contenían además mensajes de apoyo y agradeciemiento por la defensa de los derechos de la madre tierra y de los derechos de todas y todos los bolivianos, en esta ocasión asumida por estos indígenas. Muchas personas se acercaban a ellos para estrecharles la mano y tomarse una foto con sus “heroes” y “heroínas”, como los llamaron, por haber caminado 600 kilómetros durante 62 días sin claudicar pese a todos los problemas por los que pasaron y las inclemencias del clima que les tocó vivir.
Ante la presencia en la Plaza Villarroel de una contramarcha en apoyo al gobierno, protagonizada por campesinos de las 20 provincias del departamento de La Paz que estubo liderizada por la Presidenta del Senado Gabriela Montaño, la columna de la IX Marcha decidió cambiar su ruta para evitar enfrentamientos y así mantener el espíritu pacifista de esta movilización.
Frente a la actitud con tintes violentos de la contramarcha, la población asumió el papel de guardias de seguridad de los y las marchistas, formando un cordón humano a ambos lados de la columna para protegerlos de posibles agresiones.
Al promediar las 16:30 horas, la cabeza de la columna de la marcha indígena intentó ingresar a la plaza Murillo, pero al encontrarse frente a un fuerte contingente policial que protegía las 4 esquinas de la plaza, el dirigente indígena Fernando Vargas intentó, a través de una conversación con un jefe policial, que se les permitiera ingresar al centro del poder político. Lamentablemente la reacción de la policía con gases lacrimógenos no se dejó esperar, esto hizo que la mayor parte de la marcha continue su recorrido hacia la Plaza Mayor de San Francisco donde se les esperaba con un acto organizado por el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz. Dirigentes de la CONAMAQ que participan de la marcha decidieron quedarse a hacer vigilia entre las calles Ayacucho y Potosí, a una cuadra de la Plaza Murillo, esto con el objetivo de intentar entrar al Palacio de Gobierno para que el Presidente Morales los reciba y atienda sus demandas, entre ellas: la defensa del TIPNIS; el rechazo a la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos por medio de la reserva y; la abrogación de la Ley 222.
Al arribar al atrio de la Plaza Mayor de San Francisco, los y las indígenas fueron recibidos y ovacionados por las personas que los esperaban. En el lugar, Bertha Bejarano, presidenta del Comité de Marcha del TIPNIS, a tiempo de agradecer a los y las paceñas por la calurosa recepción, destacó en su discurso, que a pesar de la millonaria campaña del gobierno para el desprestigio de sus dirigentes y el impulso de bloqueos y represiones de distinta índole, además de las actitudes de discriminación y humillación que sufrieron durante varios tramos del trayecto de parte de personas afines al MAS, la IX Marcha logró su objetivo de llegar a la Sede de Gobierno para exigir la defensa de su “casa grande”, como ellos llaman a su territorio.
Por su parte, el dirigente Indígena Fernando Vargas enfatizó que la IX Marcha no se irá de La Paz hasta que no se entable el diálogo con el Primer Mandatario y sus demandas sean atendidas. Hasta el momento el gobierno ignoró la llegada de los indígenas y no dio señales para un posible diálogo.
Al igual que en la anterior marcha, la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) ofreció sus ambientes a los y las marchistas para que puedan alojarse mientras duren las negociaciones con el gobierno.
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