Si se parte del convencimiento de que las posibilidades del desarrollo local están radicadas en la factibilidad de explotación del potencial de recursos endógenos de un determinado espacio territorial, una cuestión clave es, como detectar, utilizar y activar el mismo, por parte de un conjunto posible de agentes de cambio locales que se proponen alcanzar determinados objetivos de desarrollo que - genéricamente expresados - se pueden resumir, entre otros, en la creación de iniciativas productivas, innovación tecnológica, formación de recursos humanos y el fortalecimiento de un desarrollo social.
El potencial de recursos está agrupado en recursos físicos, humanos, económicos, tecnológicos, socio-culturales y en lo que hoy se denomina capital social. Este último, fundamental en la forma más reciente de entender y aspirar a procesos de desarrollo local exitosos, está asociado al “grado de confianza existente entre los actores sociales de una sociedad, las normas de comportamiento cívico practicadas, y el nivel de asociatividad que las caracteriza; estos elementos son evidenciadores de la riqueza y fortaleza del tejido social interno de una sociedad”
Las diferencias entre territorios exitosos y no exitosos, se estima que pueden estar explicadas, a igualdad de otras condiciones, por el surgimiento y potenciación de este capital intangible sobre los mismos.
La activación de un proceso de estas características puede ser alcanzado a través del diseño de unos lineamientos estratégicos de desarrollo que en última instancia se deben traducir en la identificación de acciones concretas que implementen los objetivos que se hayan propuesto. En este sentido la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG) a través de las Capitanías Charagua Norte y Parapitiguasu ha avanzado en esta temática mediante la formulación de sus Planes de Manejo y Gestión de sus Territorios
Por ello, es importante poder enumerar algunos elementos desarrollados dentro de la experiencia guaraní en este proceso de construcción de un desarrollo local y que es importante mantener como referentes al momento de discutir otras acciones que podrían dar forma a una estrategia de desarrollo local:
Es indudable, que ciertas políticas de desarrollo local animan la participación de los diferentes actores de la sociedad en estos procesos. En la actualidad, se debe tender a ampliar el protagonismo y las acciones de los diferentes actores sociales, como las Organizaciones Indígenas y otros sectores productivos. Ante todo, los agentes públicos locales, que representan a la sociedad local en los sistemas democráticos, asumen por primera vez la responsabilidad de participar activamente en la definición y ejecución de las estrategias de su desarrollo local.
En resumen, puede decirse que el desarrollo territorial es un proceso de crecimiento y cambio estructural de la economía de un territorio, en el que se pueden identificar al menos, tres dimensiones: una económica, caracterizada por un sistema de producción que permite a los actores locales usar, eficientemente, los factores productivos, generar economías de escala y aumentar la productividad a niveles que permiten mejorar la competitividad en los mercados; otra sociocultural, en que el sistema de relaciones económicas y sociales, las instituciones locales y los valores sirven de base al proceso de desarrollo; y otra, política y administrativa, en que las iniciativas locales crean un entorno local favorable a la producción e impulsan el desarrollo sostenible.
(*) El autor es director regional de CIPCA, Cordillera.
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