En la comunidad Retiro, Municipio de San Ignacio de Mojos, la familia de don Sixto tiene una parcela con doscientas plantas de cacao y una innumerable cantidad de otras plantas frutales y maderables que son parte de su sistema agroforestal. Todas sus plantas de cacao, al igual que de la mayoría de los comunarios, están en producción. Junto a su esposa, doña Carmen, nos cuenta que está cosechando el cacao desde hace dos años, el primer año cosechó apenas seis kilos –“’pa nada jue”, murmuró doña Carmen- pero este año ya ha cosechado cinco arrobas, y esto ya anima un poco a la familia. Y es que doña Carmen, su marido y sus hijos han trabajado muy afanados en las diferentes actividades y cuidados que requieren las plantas tales como la limpieza, la poda y la regula-ción de sombra, lo que se ha traducido en la obtención de diferentes frutos y productos, entre ellos el cacao.
“Pero eso no es nada -dijo doña Carmen-, el alboroto por el chocolate no es sólo en la comunidad si no que también vienen de las estancias ganaderas a cambiar leche y carne por el chocolate, todos andan alborotaos porque el chocolate hace fuerte a la gente, y es beneficioso para nuestra familia”.
Para hacer este intercambio de productos, doña Carmen y sus hijos trasforman el grano de cacao en pasta. “Una vez que cose-chamos, mi marido parte la mazorca con su machete, estrujamos los granos y sale el jugo, muy sabroso para tomar, mis hijos pelean por el jugo. Pero mi marido también se hace sobrar para él, ‘pa cuando esté fermentadingo –sonrie don Sixto, sin decir nada, segura-mente recordando el sabor a licor que tiene el jugo a los cinco o seis días de fermentado, y que yo también tomé varias veces-, le gusta también a él. Las cáscaras de la mazorca las devolvemos a la parcela, dicen que sirve como abono, cómo será, después ya cuando el grano está fermentao y seco, hacemos la pasta con mis hijos, ellos también están aprendiendo a hacer pasta. Así estamos poco a poco haciendo pasta, para nosotros y para cambiar, y tal vez más después podamos vender también”.
Este testimonio de doña Carmen y su marido, muestran que hay algunos cambios y avances en las familias y sobre todo entu-siasmo por el chocolate, rubro que empieza a generar mayor dinámica –“alboroto”, diría doña Carmen- en la zona y en el país motiva-do por la presencia de más intermediarios y un aumento en el precio del producto.
Estos avances se dan más lentamente que lo esperado, sobre todo se ha insistido y se sigue insistiendo mucho en el manejo de las plantaciones, principalmente en la limpieza, porque en forma general las familias tienen en mente que una vez plantada, la planta se encarga por sí misma de crecer, madurar y fructificar, “como los chocolatales del monte (silvestres)”. Aún se piensa, por ejemplo, que si se poda una planta, es seguro que ésta va a morir. Criterios como éste hay varios, que a veces pueden incidir en el manejo de las plantaciones, pero que es necesario conocerlos, conversarlos y encontrar la manera de zanjarlos.
Por eso este año se ha elaborado una plan de limpieza durante todo el año con muchas comunidades, que se ha llevado a cabo con bastante éxito, y también se han conformado ‘mini asociaciones comunales’ para motivar y fortalecer este trabajo en las comuni-dades. En estos trabajos, en su gran mayoría, ha participado toda la familia, sobre todo los niños, que son muy curiosos y le ponen picardía y un toque de alegría a los diferentes trabajos que se hacen en la parcela.
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