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Sudamérica vive una situación difícil en cuanto a tierra y territorio se refiere, la realidad de los indígenas implica una constante lucha por el respeto a sus derechos, donde algunas veces, es el mismo Estado quien bloquea el acceso a su tierra y territorio, e incluso intervienen diversos actores al acecho de las mismas.

Luis Rojas Villagra, expositor de Paraguay, afirmó que en su país existe una enorme disputa por la tierra y el territorio, que es feroz, cruenta e ilegal, “El territorio y la tierra son muy valiosos y generan disputas entre diversos actores de la sociedad nacional e internacional” aseguró.

Explicó que en Paraguay existe una disputa entre distintos grupos productores, principalmente los ganaderos, soyeros, arroceros y empresas forestales, respecto al tema también afirmó que el grupo ganadero en su país es el que tiene la extensión más amplia de tierra.

La concentración de tierra se refleja en que de las 5 millones de hectáreas (ha) de cultivos, 3 millones y medio de ha. están producidas por el monocultivo de la soja. A esa actividad le sigue la producción de arroz, la deforestación, y los especuladores inmobiliarios, cultivos ilícitos y negocios ilegales.

El conflicto por la tierra inició el año 1870, cuando el estado poseía el 80% de las tierras de todo el país, y los habitantes de áreas rurales disputaban sus tierras mediante protestas y movilizaciones, esta disputa persiste hasta estos años.

Actualmente Paraguay consta de 40 millones de hectáreas, de las cuales solo dos millones pertenecen a indígenas y campesinos, de este porcentaje cada familia poseería apenas 20 hectáreas para su producción, esto con datos del último censo en Paraguay.

Esto derivó a una crisis económica mundial desde el año 2008 en ámbitos agrícolas, es entonces que varios grupos de poder propusieron distintas salidas, entre ellas el súper extractivismo, que consiste en bajar los precios de los productos para elevar las ventas tanto en áreas rurales como urbanas.

Otra propuesta es la del hiperconsumismo, que implica favorecer las ganancias mediante la acumulación, y una salida que no es tan alentadora pero funcionaría consiste en el endeudamiento de familias, empresas y gobiernos para sobrellevar esta crisis.

Según Rojas el pueblo indígena en general no se encuentra en un momento de confrontación, sino en un momento de resistencia para campesinos e indígenas para defender sus tierras; en un momento de articular esfuerzos dentro de cada país y también entre países de nuestra región.