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En días pasados, el Senado Nacional de la República de Bolivia ha emitido la resolución 048/2007 por la que otorga la Condecoración Senatorial al Mérito Franz Tamayo  a Xavier Albó –jesuita, fundador y miembro de CIPCA, de profesión antropólogo y lingüista– “por su defensa permanente y sistemática de los derechos de los pueblos originarios de Bolivia y por su contribución bibliográfica para el conocimiento de las identidades, culturas y costumbres de las nacionalidades y etnias bolivianas” .

Muchos sabemos que Xavier Albó, el P’ajla como lo llamamos de cariño, ha escrito mucho sobre los pueblos indígenas originarios, mayormente desde un enfoque lingüístico y desde lo político. De hecho, la exposición de motivos que hace el Senador Antonio Peredo Leigue, al proponer a Xavier como el primero  en merecer la condecoración senatorial, resalta su labor dedicada a estudiar las características de los pueblos originarios de nuestro país, siendo uno de los estudiosos que han determinado que en Bolivia habitan 36 nacionalidades y etnias diferentes. “Las ha estudiado todas y una por una, estableciendo no sólo su cultura y costumbres, sino las difíciles relaciones entre ellos y con la población mestizo-blancoide (…) Ha dedicado una parte importante de su trabajo a establecer la identidad y las diferencias entre un mismo pueblo dividido por las fronteras en países que emergieron de la lucha por la independencia.”

¿Pero quién es esta personalidad digna de tal condecoración?

Xavier Albó es boliviano desde 1982, y es que nació en La Garriga, Catalunya-España, un 4 de noviembre de 1934. En 1951 ingresó en la Compañía de Jesús y en 1952, a sus 17 años, llegó a Bolivia,  país que lo cautivó e hizo de él su segunda patria. Desde entonces dedicó su vida, su conocimiento, su pasión y su creatividad a investigar y escribir sobre los Pueblos Indígenas Originarios. Por ello también ha dedicado gran parte de su juventud a profesionalizarse para asumir los desafíos y metas de vida que se propuso. Empezó su formación superior realizando estudios en Humanidades (Cochabamba 1952-1954) y se tituló como doctor en Antropología Lingüística en la Universidad de Cornell (Nueva York 1966-1970); es además licenciado en Teología de la Facultad Borja (Barcelona 1961-1964) y de la Loyola University (Chicago 1964-1965) y doctor en Filosofía por la Universidad Católica del Ecuador (Quito 1955-1958).
En 1971, junto a los también jesuitas Francisco Javier Santiago y Luis Alegre, funda en La Paz el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA). Fue su primer Director hasta 1976. En los años posteriores ocupó muchos otros cargos como investigador, miembro del directorio, de la Asamblea de Socios y de la Unidad de Acción Política de CIPCA. Actualmente es  el trabajador más antiguo de la institución.
En su calidad de jesuita y cientista social, ha aportado a muchas instituciones; fue por ejemplo, Coordinador Latinoamericano de jesuitas en áreas indígenas en 1995 y miembro de la Academia Boliviana de Historia Eclesiástica desde el mismo año. Entre las miles de horas que se dedicó a escribir, ha incursionado en algunas actividades académicas: fue miembro del Consejo Académico de la Maestría en Antropología de la Universidad de La Cordillera y del Doctorado en Desarrollo del CIDES (Universidad Mayor de San Andrés) en el año 2002. Pero ya desde 1972 se ha desempeñado como profesor de diversas materias en varias universidades públicas y privadas de La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y Oruro.
Desde 1994 es miembro del Comité Directivo del Programa de Investigación Estratégica en Bolivia (PIEB) y actualmente forma parte del cuerpo docente de la Universidad-PIEB.


Investigación y acción

Estudiar y escribir no fue suficiente para Xavier Albó. Su compromiso de vida con los Pueblos Indígenas y los excluidos, para que gocen un día de una vida digna y con justicia social y política, lo ha impulsado a tomar parte activa en la conformación de espacios que permitan cristalizar el avance de estos Pueblos, prueba de ello es la creación del CIPCA.
Hoy, 36 años después, CIPCA cuenta con alrededor de 150 funcionarios en siete  oficinas en diferentes regiones del país. Para todos ellos –los actuales y todos los que pasaron por esta institución-, Albó es fuente de inspiración, de compromiso y de sencillez, de apego a lo que se hace y sobre todo por un profundo respeto por el prójimo, sin discriminación ni exclusión, por entender la maravilla de descubrirse diferente con identidad cultural pero en igualdad de condiciones.
Por eso no es extraño verlo hoy comprometido y activo, a sus 73 años, en debates y análisis orientadores y en diversas comisiones de la Asamblea Constituyente, siempre comprometido con la historia.


En justo reconocimiento de la trayectoria de este hombre –a quien dicho sea de paso es difícil encontrarlo en su domicilio de Qurpa, municipio de  Jesús de Machaqa en el Altiplano paceño, porque recorre Bolivia y parte del mundo atendiendo solicitudes y participando en debates–, la Asamblea de CIPCA decidió unos meses atrás crear la Fundación Xavier Albó como la mejor garantía de preservar adecuadamente la información disponible en la Biblioteca de CIPCA, considerada entre las más completas del país en ciencias sociales, donde por supuesto se puede encontrar cada una de las obras del antropólogo; y, más que eso, encontrar a un ser humano auténtico. ¡Felicidades, Xavier!.

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