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Propuestas Económicas Productivas

Algunos líos familiares y políticos se arreglan a balazos en el oriente El poco respeto a las autoridades policiales y judiciales es una de las causas para que ocurran esos casos, principalmente en provincias benianas y cruceñas. Se suma la venta sin control de armas de fuego. Los escenarios generalmente son las alcaldías. La madrugada del 13 de abril de este año, en Trinidad, un abogado llegó después de la medianoche a su casa y vio a un hombre que salía por la pared de su domicilio. No le alcanzó el tiempo para sacar su revólver porque el veloz desconocido huyó corriendo por la calle sin que nadie lograra detenerlo. El propietario del inmueble ingresó a su casa para preguntar a su empleada y descubrir lo que ocurría. La trabajadora del hogar, que era la única persona despierta a esa hora, no quiso decirle quién era el sujeto que acababa de huir y esa fue la razón suficiente para que su empleador coloque sobre su cabeza el arma calibre 38, jale el gatillo y le quite la vida de forma inmediata. “Acá, por naturaleza hay un descontrol en el uso de armas de fuego, es muy fácil que la gente compre una escopeta, un rifle de salón, pistolas, revólveres o armas de guerra”, reconoció el comandante departamental de la Policía en el Beni, coronel Juan Carlos Saa Manzaneda. Esta declaración fue corroborada por el editor jefe del periódico La Palabra, Esmar Schrkemnar, quien aseguró que la tenencia de armas de fuego es “un asunto que se considera normal entre la población, es algo innato porque las cosas siempre han funcionado de esta manera”. En Beni, donde la actividad ganadera es el principal sustento de su economía, parece triunfar la ley del más fuerte. El director de Comunicación de la Prefectura del Beni, Gary Suárez, explicó que en las áreas rurales muchos pobladores dicen que esa es la única forma que existe para proteger sus propiedades de los abigeatistas (ladrones de ganado). Según explicaron el funcionario prefectural y el comandante policial, la adquisición de armas en el mercado negro se efectúa muy fácilmente. En todo el departamento, sólo existe una tienda de caza y pesca que vende legalmente armas de fuego, sin embargo las autoridades consideran que no hay ni una sola familia que no cuente con estos implementos para defenderse. La información proporcionada por los registros policiales y de medios de comunicación indica que en Beni durante el 2003 se registraron 15 casos en los que se resolvieron los problemas con disparos. Las principales causas que originan estos conflictos son de tipo familiar y político. Las víctimas fueron enterradas, pero la mayoría de los responsables no fueron procesados por las autoridades judiciales o policiales, que poco pueden hacer debido a las limitaciones en las que cumplen sus funciones. Beni es el segundo departamento en extensión del país y tiene una población de más de 362 mil habitantes. Pese a ello, la Policía sólo cuenta con menos de 500 efectivos, 11 vehículos y radios de comunicación que ya no funcionan. La situación es tan precaria que pese a que Trinidad es una de las cinco ciudades que más consume drogas en el país, según la fuerza antidroga, no hay una oficina de la FELCN. Tres ejemplos recientes de casos de violencia Los pueblos y localidades de Beni, Pando y Santa Cruz son los lugares donde habitualmente los problemas entre sus habitantes se resuelven con el uso de armas y sin la intermediación de las autoridades. Santa Rosa El 20 de septiembre del 2001 se desató un conflicto entres dos familias en la Alcaldía de Santa Rosa de Yacuma, donde murieron cuatro personas y 17 resultaron heridas. El problema comenzó porque buscaban la censura del alcalde del MNR, Hugo Yáñez Roca. En la puerta de la comuna se efectuaron los disparos y perdieron la vida Ernesto Vásquez, de 76 años, quien murió con cuatro impactos de bala en el cuerpo; su hijo Ernesto Vásquez Mosqueira, de 46 años, que recibió tres tiros; Emir Vásquez Mosqueira, de 35 años, que tuvo dos disparos por la espalda; y un niño que recibió una bala perdida. Los principales acusados fueron los hermanos Enrique, Edgar y Róger Balcázar Gil (del MIR), quienes fueron remitidos a la justicia ordinaria y luego condenados. Los dos últimos fugaron del penal de Mocovi. Warnes Una discusión política en medio de una borrachera derivó en una balacera que dejó dos heridos graves en la Alcaldía de Warnes. En esta oportunidad, se volvieron a enfrentar grupos de simpatizantes del MIR y del MNR que se disputan la Alcaldía de esa localidad. El hecho ocurrió el 12 de diciembre de este año. Según el informe de la Policía, el hecho se inició a la 1.00, cuando Luis Reyner Salvatierra, de 28 años, se enfrentó a Fernando Aguilera en una licorería por temas políticos y luego intercambiaron balazos. Ambos terminaron internados en el mismo hospital de Warnes, a donde llegaron sus familiares y se volvieron a enfrentar a tiros. Además de la balacera, los familiares incendiaron el jeep de uno de los involucrados. Los heridos fueron trasladados de emergencia a dos centros médicos distintos de Santa Cruz, debido a la gravedad de sus lesiones. San Ignacio El ex funcionario edil Fernando Malúe Ovale disparó el 20 de diciembre de 2003 tres veces contra el alcalde de San Ignacio de Moxos, Eduardo Abularach, reclamando por sus beneficios sociales. La víctima estaba dentro de su despacho en el edificio de la comuna de esa ciudad beniana. El asesino fue detenido por los efectivos policiales y trasladado a sus celdas, sin embargo y pese a que las autoridades del Ministerio Público y de la Policía garantizaron que pedirían la pena máxima contra el acusado por el delito que cometió, los pobladores de Moxos y los familiares del difunto ingresaron al retén, vulneraron la seguridad e intentaron linchar al acusado. Malúe fue rescatado por los uniformados y trasladado hasta la ciudad de Trinidad, donde fue internado en un hospital donde llegó en estado de coma.

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