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Propuestas Económicas Productivas

Intentaré descifrar, más allá de las noticias en los medios y apoyado por Internet, la larga secuencia de lo que Ana María Vidal llama la “cronología de una matanza anunciada” en la Amazonía peruana. Varios analistas parten de un artículo del propio Alan García titulado “El síndrome del perro del hortelano”, publicado en El Comercio el 28-X-2007. Los perros vendrían a ser los indígenas amazónicos, que ni producen ni dejan producir a otros.

Según él, “la demagogia y el engaño dicen que esas tierras no pueden tocarse porque son objetos sagrados y que esa organización comunal es la organización original del Perú… Tierras ociosas porque el dueño no tiene formación ni recursos económicos, por tanto su propiedad es aparente. Esa misma tierra vendida en grandes lotes traería tecnología de la que se beneficiaría también el comunero…”
Poco después (12-XII-07) el Presidente solicitó al Congreso poder sacar decretos-legislativos (sólo) para agilizar asuntos referentes a la entrada del Perú al TLC, lo que el Congreso concedió rápidamente por seis meses. Pero recién cuando el plazo estaba a punto de expirar (28-VII-08), García sorprendió con un paquetazo de decretos-legislativos, relacionados o no con dicho TLC. Varios de ellos eran muy lesivos para los indígenas amazónicos y sus territorios, en buena parte ya titulados. Ni siquiera fueron previamente consultados contraviniendo así tanto la CPE peruana como el Convenio 169 de la OIT, ratificado por ese país desde 1994.

Siguieron nueve meses de protestas y negociaciones de esos indígenas mediante su organización AIDESEP, creada ya en 1980, desoídas por el Gobierno y quienes controlan el Congreso. Ante el empantanamiento del diálogo, el 9 de abril 2009 (fecha llena de resonancias para los bolivianos) se reemprendieron bloqueos cada vez más intensos. El 5 de mayo los obispos de la Amazonía criticaron al Estado por su “sesgado concepto de desarrollo... a favor de empresas nacionales y transnacionales”. El 19 una comisión del Congreso declaró inconstitucional el DL 1090  y el 4 de junio la Defensoría del Pueblo presentó una demanda semejante contra el DL 1064. Por su arbitrariedad se los conoce popularmente como “la ley de la selva”. Pero el Gobierno se hizo el sordo y buscó la siguiente vía:
Me remito al relato de mis hermanos jesuitas, que trabajan en la zona. El día siguiente (5-VI-09) hacia las 6 de la madrugada un fuerte contingente del DINOES (Dirección Nacional de Operativos Especiales) irrumpió por tierra y aire contra los 4.000 indígenas que bloqueaban la Curva del Diablo cerca del caudaloso Marañón, cercándolos desde la parte alta. Dirigentes indígenas pidieron a los policías que no dispararan pero no les hicieron caso; las balas impactaron al reconocido dirigente Santiago Manuin, quien cayó a tierra mal herido. En reacción numerosos indígenas subieron con piedras, palos y lanzas a enfrentar el ataque. En lucha cuerpo a cuerpo, algunos lograron quitar armas a policías. Fue allí donde fallecieron los primeros indígenas y policías. La policía siguió persiguiendo indígenas toda la mañana por los cerros y en la carretera haciéndoles retroceder hacia Reposo, ingresando en viviendas en busca de indígenas y acompañando la operación con varios helicópteros. La policía no dejó que representantes de la defensoría, sacerdotes ni prensa se acercaran a la parte alta del cerro. Ahí uno de los helicópteros bajó varias veces como para recoger algo (¿cadáveres desaparecidos?).
Al conocer los hechos ocurrieron las manifestaciones e incendios de instituciones públicas en Bagua, Utcubamba y Jaén, con nuevos heridos de gravedad y fue también entonces cuando, en reacción, 35 policías fueron retenidos en la zona de la Estación Seis de PetroPerú: 9 de ellos fueron muertos y otros 6 gravemente heridos. Las listas con nombre recopiladas hasta el miércoles diez señalan 9 civiles y 23 policías muertos, 157 civiles y 31 policías heridos, 79 detenidos y 805 todavía refugiados en parroquias. Sigue la búsqueda.
Es otra confrontación entre el poderoso modelo desarrollista capitalista peruano e internacional y los pobres e indígenas que claman y se organizan por la otra Amazonía posible y necesaria.

Buscar otros incitadores es querer emborrachar la perdiz.

(*) Xavier Albó es antropólogo lingüista y jesuita.

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