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Promulgada la Ley de Régimen Electoral Transitorio, quedan muchas interrogantes relacionadas con aspectos como el grado de autenticidad de la futura Asamblea Legislativa Plurinacional; el nivel de participación real del movimiento indígena en la toma de decisiones en el proceso de cambio que vive el país; el nivel de correlación entre el discurso político y la acción política respecto a la pluralidad entre los conductores del proceso de cambio.

Para el movimiento indígena de tierras bajas, uno de los principales temas de preocupación es la representación directa en la Asamblea Legislativa Plurinacional. Según los parámetros de la Ley de Régimen Electoral Transitorio, al departamento del Beni le corresponde un solo representante que deberá cumplir tal condición a nombre de 16 pueblos indígenas. ¿Cómo se lo va a elegir?, es una pregunta que en sí conlleva dificultades que habrá que superar concertando en un escenario cuya estabilidad de por sí conlleva sus fragilidades y tensiones internas.

En primer término, la articulación orgánica del movimiento indígena en el Beni está mayormente construida en base a territorialidades de carácter multiétnico, es decir, territorios e incluso comunidades que aglutinan familias pertenecientes a distintos pueblos indígenas, incluidos aquellos territorios cuya organización o cuyo nombre de su TCO alude a un pueblo indígena en particular. En la realidad esto es una expresión manifiesta de la interculturalidad.

El carácter multiétnico de la de la articulación orgánica del movimiento indígena en el Beni está presente desde el nivel comunal hasta el nivel regional y encaja muy bien con su carácter preponderantemente reivindicativo. De modo que la acción reivindicativa de la organización indígena expresada desde una base territorial con características multiétnicas y no tanto desde un referente étnico, resulta mucho más operativo y por tanto más efectivo en razón de que la composición demográfica de los territorios y las comunidades indígenas. Sin embargo, esta característica orgánica no afecta en absoluto el sentimiento de pertenencia étnica ni menoscaba el ejercicio indentitario en función a tal pertenencia.

Llevada esta situación al plano de la elección del único representante indígena en la Asamblea Legislativa Plurinacional, es de esperar que se lo encarare desde la actual articulación orgánica, aunque ello ya conlleva serias dificultades, puesto que en el departamento existen tres regionales (la CPIB, la CPEM-B y la CIRABO) y no va a ser fácil convencerse entre sí a que resignen sus aspiraciones de lograr portar la representación.

Sin embargo, es también posible que en el debate para acordar la elección del representante se incorpore el referente étnico, lo que sin duda llevaría a tensionar las relaciones interétnicas con repercusiones en el campo de la articulación orgánica de base territorial.

Recordemos que el espíritu de las circunscripciones especiales es de carácter étnico, un criterio distinto al de la articulación política del movimiento indígena en la región (de base territorial) y el asunto se complica aún más si tomamos en cuenta que la Ley de Régimen Electoral Transitorio abre la posibilidad que en la postulación de candidatos a la Asamblea Legislativa Plurinacional intervengan partidos políticos y Agrupaciones Ciudadanas, lo que aumenta el riesgo de conflictos y fraccionamientos internos entre el movimiento indígena, por lo que corresponde la alerta sobre estos posibles detonantes de conflictos a la hora de elegir al único representante de los pueblos indígenas del Beni.
Un atrincheramiento étnico podría generar un fuerte impacto desestructurante de la articulación orgánica lograda en la región, lo que a su vez debilitaría los mecanismos de representación reivindicativa y afectaría incluso el camino avanzado en la articulación política del movimiento indígena en el departamento.

(*) Ismael Guzmán es sociólogo de CIPCA - Beni

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