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Propuestas Económicas Productivas

A mediados del año pasado, el mercado internacional del cacao atravesó algunas dificultades en el abastecimiento de esta materia prima, ya que Costa de Marfil, el mayor productor de este grano en el mundo –actualmente produce el 38% del total mundial – además de los problemas políticos que viene enfrentando hace muchos años, enfrentaba también problemas climáticos que dificultaron el transporte a los puertos de exportación.

Esto ocasionó un alza en los precios internacionales que sobrepasaron los 3.000 dólares por tonelada, un record en los últimos cinco años, según datos de la Organización Internacional del Cacao (ICCO), pero que luego fueron bajando hasta llegar a los 2.000 dólares por tonelada. Para febrero de este año ya se registró un promedio de 2.600 dólares por tonelada, lo que nos muestra que pese a la crisis económica que se vive en el mundo, la demanda de este producto sigue aumentando, tanto que la misma ICCO estima un incremento de la demanda mundial de cacao de 3.7 millones de toneladas para el 2008 a 4.2 millones de toneladas para el año 2011, y para hacer frente a esta demanda creciente, la producción mundial de cacao en grano también está aumentando paulatinamente y cada vez se están abriendo nuevos mercados para los países productores.     
Esta situación nos debe llamar la atención, porque Bolivia también es un país productor de cacao, y los últimos años este rubro ha recibido más atención desde los actores productivos, consiguiendo implementar aproximadamente 8.635 hectáreas dentro de sistemas agroforestales hasta el año 2007, entre variedades híbridas y nativas en 31 municipios del país, según los datos de la publicación de CIPCA “El cacao en Bolivia. Una alternativa económica de base campesina indígena”. Actualmente se producen aproximadamente 2.500 toneladas de cacao seco en grano y si hacemos una proyección del potencial productivo de cacao en Bolivia y tomando en cuenta la recolección de cacao silvestre, se esperaría que para el año 2011 se tenga una producción superior a las 3.300 toneladas.


Pero estos esfuerzos todavía no son suficientes para entrar en las estadísticas internacionales del cacao. Pese a que Bolivia produce cacao orgánico y lo exporta a Suiza y Alemania, nuestra producción está lejos de acercarse a países de la región sudamericana como Brasil y Ecuador que producen 150.000 y 115.000 toneladas, respectivamente.

Tenemos muchas tareas pendientes si queremos avanzar en el desarrollo de este rubro beneficioso, porque además de incrementar nuestro volumen de producción, es necesario tener un producto de buena calidad que sea reconocido a nivel internacional. Para eso debemos empezar por reconocer al cacao dentro de los Planes de Desarrollo como un producto estratégico que aporta más del 0.75% al PIB agrícola y beneficia a más de 8.240 familias. También debemos trabajar para mejorar la calidad de nuestro grano y aumentar nuestros volúmenes de comercialización tanto a nivel nacional como internacional, esto basado en un Plan Nacional del Cacao que asegure una ampliación de los cultivos con las mejores condiciones técnicas. En el ámbito legal, deberíamos contar con una normativa específica que proteja los cacaotales silvestres para su conservación y cuidar el material genético con el que contamos en el país, además de establecer criterios para establecer un sistema de control y certificación de calidad nacional del grano que permita a los productores utilizar una denominación de origen como el “Cacao Amazónico Boliviano” que haga más atractiva la comercialización del grano.


Con el trabajo conjunto de todos los actores, como lo expresó la Ministra Julia Ramos durante la creación de la Asociación de Países Productores de Cacao Fino y de Aroma en Guayaquil hace algunos días, podremos avanzar en este camino.

 

(*) Coraly Salazar Carrasco es Economista de la UAP - CIPCA

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