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Propuestas Económicas Productivas

La organización de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y Derechos de la Madre Tierra representó una verdadera hazaña para las y los organizadores del Estado y de la sociedad civil que protagonizaron este evento, debido a la participación de más de 35.000 personas de diferentes culturas, pueblos y organizaciones, a la limitada capacidad de infraestructura, el poco tiempo para su planificación (algo más de 4 meses) y la inexperiencia para la organización de este tipo de eventos. Los actores nacionales compartieron además la responsabilidad de lograr resultados positivos en la construcción de posiciones consensuadas y coherentes con la legítima y justa propuesta boliviana para ser ahora discutidas y reflexionadas en las negociaciones internacionales junto con los países más afectados por los impactos actuales y futuros del Cambio Climático.

Sin embargo, el verdadero desafío de esta conferencia radicó en el campo conceptual de debate y los principales problemas planteados para la discusión que desde las experiencias y posiciones sectoriales o de países que fueron presentadas, tocaron aspectos de fondo como es el cuestionamiento al modelo capitalista de desarrollo vigente, que ha contribuido de gran manera a la crisis climática de la cual hoy ya sentimos los efectos. Es así que la definición y construcción de nuevos modelos de desarrollo basado en paradigmas socioambientales más justos, fueron las temáticas centrales del debate y claramente justificadas, por ser una respuesta viable a la actual crisis. Esta discusión, como no podía ser de otra manera, desnuda la ineludible necesidad de transitar hacia una  alternativa para el desarrollo, cuyo impulso deberá ser  en el corto plazo para lograr lo esperado en el mediano y largo plazo. Nos referimos a cuestionar la conveniencia del modelo de desarrollo extractivista y de consumo irrestricto cuando éste modelo es fundamental para la base económica nacional[1] y mundial, lo cual no es solamente complicado, si no que es el desafío que marcará las discusiones internacionales en el presente siglo.
En el caso boliviano las políticas de desarrollo son definidas como contradictorias visto a contra luz de esta Conferencia, debiendo iniciar más bien como un ejercicio autocrítico de una evidente realidad nacional y mundial, que más temprano que tarde, deberá cambiar. Es grande el desafío para los líderes sociales y políticos de Bolivia y del mundo para que esta actitud reflexiva impuesta en la Conferencia alcance un proceso global de transformación del modelo de desarrollo y las relaciones socio-ambientales actuales.
La ciencia del cambio climático y las evidencias concretas de sus consecuencias continúan siendo una clara base y fundamento en la discusión, pese a constantes intentos de invalidar su veracidad e imparcialidad ideológica. No obstante esto, es también imprescindible aceptar que la ciencia tampoco ha sido suficientemente clara en la descripción del problema en su real dimensión. Si bien, visibilizando el mecanismo central, el Cambio Climático podría describirse como resultado de la ruptura de un ciclo o equilibrio natural muy importante, hablamos del Ciclo de Carbono, y por tanto una alteración física concreta de las condiciones bajo las cuales vivimos, este de ninguna manera es el único desequilibrio que hemos ocasionado como humanidad. Otros ejemplos, aunque de menor escala por las amenazas que representan, son las rupturas de los ciclos del Nitrógeno y Fósforo y otros nutrientes vegetales, todos muy importantes para la producción agrícola y en la actualidad, desechados en cantidades industriales por las áreas urbanas y generando desequilibrios en ecosistemas acuáticos a nivel global. Es evidente que las alteraciones profundas en la naturaleza y muchos equilibrios que han sido rotos han afectado la forma de plantear nuestra relación con la naturaleza, desde el capitalismo global que es el actual modelo económico de desarrollo que ha sido impuesto por políticas y agendas de países y grupos de poder en nuestro planeta.


Está claro que el cambio climático amenazará y pondrá en cuestión la existencia de pueblos, comunidades, ciudades y países enteros, por no incluir aquellos otros valores contenidos en formas de vida distintas y sus interacciones en los complejos ecosistémicos globales que conforman nuestro mundo-madre Tierra.
Esta lectura nos deberá llevar a entender el conjunto de señales y evidencias que nos dicen, sencillamente, que los requerimientos de recursos naturales de poblaciones que han alcanzado niveles de bienestar material de una clase media con estándares occidentales, son imposibles de sostener a la larga y terminarán invariablemente violentando los limites naturales de los sistemas vivos de la madre tierra y en la constante agudización de la presente crisis ambiental. De los patrones de consumo de las clases altas ni hablar.

Esta conclusión, a la vez, nos lleva a asumir que esto no puede continuar pero también, y de manera tremendamente concreta, nos confronta con la cruda realidad de que la base económica, y motor de la economía mundial, es la extracción y consumo insostenible de enormes cantidades de materia prima y energía. Un modelo económico que no cambie esta realidad de raíz y proponga un aprovechamiento y uso de las bondades de la Madre Tierra de manera racional y adecuada, tampoco podría solucionar el problema central de la presente crisis. Entonces la pregunta trasciende incluso a la discusión planteada por las principales corrientes ideológicas, tanto la socialista como la capitalista, ambas concebidas sobre una lógica de desarrollo material lineal, y nos pone en dirección a un nuevo obstáculo, el cómo alcanzar el vivir bien entendido como un nuevo equilibrio socio-ambiental adecuado a los limites de los ecosistemas globales y los requerimientos sociales de la población mundial. No obstante esto, hay que señalar que la configuración del estado y economía para la búsqueda de intereses colectivos de largo plazo, más relacionado a la perspectiva de la Izquierda, puede ser una característica importante en esta nueva etapa.
Para comprender mejor la discusión y los objetivos planteados durante la Conferencia de los Pueblos sobre Cambio Climático en Cochabamba, es importante también entender que ningún Estado antes había sentido tan claramente la necesidad, a partir de la crisis climática, de replantear los principios fundamentales del modelo económico y de desarrollo; esto demuestra un nivel de madurez alcanzado que debe infundir esperanza en este proceso de discusión ya que es el paso fundamental para poder luego plantear las medidas de reestructuración esenciales e ir sorteando algunos de los grandes peligros y desafíos de nuestro tiempo, pero que también simboliza una gran oportunidad de rectificar los errores estructurales del actual sistema económico y su propuesta de desarrollo.

 

(*) Marcos Nordgren es biólogo, miembro del equipo de la Unidad de Acción Política de CIPCA

[1] Un 80% de nuestra base económica son hidrocarburos y minería

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