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Propuestas Económicas Productivas

El pasado mes de mayo, a convocatoria de la Asociación Agroforestal Indígena de la Amazonía Sur (AAIAS) y el apoyo de CIPCA regional Beni, se realizó en San Ignacio de Mojos y por segundo año consecutivo un encuentro de productores agroforestales con la finalidad de, además de evaluar y tomar decisiones dirigidas a mejorar las condiciones de producción en sus respectivos territorios, realizar una jornada de intercambio de semillas como la recreación colectiva de una práctica muy propia de las lógicas económicas de las comunidades indígenas y campesinas de la Amazonía boliviana.

A dicho encuentro acudieron productores hombres y mujeres de comunidades provenientes de cuatro municipios, quienes además de ser portadores de una vasta y profunda acumulación de saberes locales en materia productiva, asistieron aprovisionados de una gama de alrededor de 120 especies de semillas, pero sumando además las variedades de algunas de estas, sobrepasaron los 200 tipos de semillas, tanto de cereales, frutales, hortalizas, maderables, forrajes, medicinales e incluso artesanales (algunas muy comunes entre los cultivos familiares y otras en extinción). Esta gama de especies y variedades son una clara expresión del sistema de diversificación imperante en las lógicas productivas de los pueblos indígenas de la región.

El compartir semillas entre productores en este espacio, les permitió socializar determinadas semillas que aún se cultivan en algunas comunidades o algunas zonas, pero que sin embargo ya se había perdido o están en proceso de  extinción en otras. Pero además de este tipo de relación, se logró la generación de un espacio de transmisión de conocimientos, de experiencias, de técnicas de cultivos en función a la realidad económica y ecológica actual caracterizada por la incorporación de factores no tradicionales como el del cambio climático.

Esta actividad no fue más que una demostración pública de una práctica muy tradicional en las comunidades indígenas de Mojos realizada colectivamente. Las familias con mucha frecuencia se facilitan semillas de manera recíproca y sin costo monetario y lo hacen como un mecanismo de superación de carencias circunstanciales. Este sistema de acceso no monetarizado a semillas y también a productos generados en la misma comunidad, es complementado por lo que proporciona en bosque, es decir, productos y también semillas. Por tanto, el territorio desde su componente material, también es un facilitador de este sistema de acceso recíproco.

Además su realización en el área urbana de San Ignacio de Mojos, constituyó un mensaje tangible dirigido precisamente a la población urbana, donde los valores de dar y suplir ante la necesidad coyuntural del otro van sucumbiendo ante el individualismo y la mediación monetaria de toda acción dirigida al acceso a bienes y servicios.
En los hechos, la práctica del intercambio de semillas en los territorios indígenas, constituye una acción contrapuesta y hasta contestataria a la gigantesca mercantilización del acceso a la semilla controlado por transnacionales, quienes a nivel global prácticamente monopolizaron el control del germoplasma, generando dependencias de los productores hacia la semilla certificada, con todas las consecuencias ecológicas, económicas, socioculturales e incluso políticas que ello conlleva.
En los territorios indígenas, la semilla es un bien social y su acceso por parte de los productores constituye un factor de reproducción del sistema de comunidad, en razón que refuerza las relaciones socioculturales tanto intra como intercomunal. En la gran mayoría de los casos el intercambio de semillas está eximido del valor monetario de cambio y en realidad responde a un complejo sistema de intercambio, puesto que no se trata del simple mecanismo de dar y recibir en tiempo presente y entre actores relacionados en negociación directa, sino que el sistema es  circular y en tiempo indefinido que involucra de una u otra manera al conjunto de familias de la comunidad.
En otras palabras, por agregación de tenencia de semillas familiar, la comunidad en sí constituye un “banco” de semillas que permite el acceso a éste bien para todas las familias en interacción, lo cual garantiza a su vez  la diversificación productiva y ello forma parte del sistema de comunidad. Este sistema de producción, conservación y redistribución de semillas es un elemento integrador entre los pueblos indígenas de Mojos, en razón que los circuitos de circulación de sus habitantes, excede el espacio estrictamente comunal hacia un ámbito de territorialidades socioculturales, donde un comunario, de su visita a otra comunidad, casi siempre retornará con alguna variedad de semilla de la cual carece y una vez coseche el producto estará en condición y en predisposición de facilitar una parte de la misma a otra familia ya sea de la misma o de otra comunidad.

(*) Ismael Guzmán es sociólogo de CIPCA Beni.

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