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En términos de reafirmación cultural este año Bolivia está postulando ante la UNESCO dos candidaturas a “Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad”, a saber: la fiesta de Alasitas de La Paz y la Ihcapekene Piesta Inasianuana o fiesta de San Ignacio de Mojos. Esta última es precisamente la que motiva la presente nota.

Mojos, en su condición de región predominantemente indígena, tiene como característica una vitalidad cultural tal que, acompañado a su insurgente pasado histórico, a su emblemática lucha contemporánea por el territorio y a su actual liderazgo político entre los pueblos indígenas del Beni, le otorga un carisma que atrae la atención tanto de visitantes como de investigadores de distintas disciplinas académicas (historiadores, antropólogos, arqueólogos, etc.).

Actualmente Mojos ya ostenta otros dos títulos directamente relacionados con la vitalidad de su expresión cultural: 1) Capital Folclórica del Beni, logrado en 1975 como reconocimiento a la fuerza expresiva de su cultura y la diversidad de sus manifestaciones folclóricas, aunque recién formalizada mediante resolución prefectural el año 2000 y; 2) Capital Espiritual de las Misiones Jesuíticas del Cono Sur (es decir, de los países del subcontinente donde los jesuitas dejaron huellas de un legado espiritual: Argentina, Paraguay, Uruguay, Brasil y Bolivia), en reconocimiento a su condición de “mayores exponentes de estos virtuosos poseedores de un saber que los identifica y los diferencia”.

¿Pero dónde radica la vitalidad de la identidad cultural de los pueblos mojeños que motiva una candidatura de esta envergadura? Desde nuestro punto de vista, son dos las principales fuentes que alimentan esta vitalidad y prestigian a esta región: 1) el Gran Cabildo Indigenal en su articulación dialéctica a los Cabildos Indigenales de las comunidades indígenas de Mojos y; 2) la actitud colectiva de sus habitantes originarios, los cuales ejercen sus lógicas propias desde la acción cotidiana.

El Gran Cabildo Indigenal de San Ignacio de Mojos, es la institución cultural más representativa de los mojeños y por tanto la autoridad mayor en materia de reproducción cultural. La gestión cultural que realiza esta centenaria institución indígena es determinante en la vitalidad de las expresiones artísticas, pero también en la preservación de los valores comunitarios y la cosmovisión del pueblo mojeño-ignaciano; no es casual que el conjunto de autoridades del Gran Cabildo Indigenal ocupen el 70% de los días de cada año a la organización y realización de actividades principalmente festivas en las que se expresa en buena medida la cultura de Mojos condensada en el sistema de comunidad donde la circulación del don es un componente central; el resto del tiempo lo dedican a compromisos también relacionados con la reproducción cultural. La del Gran Cabildo Indigenal es una agenda eminentemente cultural, sin relegar lo político.

Pero la institucionalidad y la condición innata de gestor cultural del Gran Cabildo Indigenal de San Ignacio de Mojos, está fuertemente articulado a la acción comunal en su componente intracultural mediante los Cabildos Indigenales de las comunidades indígenas de Mojos. En razón a esta cualidad es que la cultura mojeña se expresa hacia fuera en buena medida o por lo menos de manera más visible a través del Gran Cabildo Indigenal de San Ignacio de Mojos, en su componente intercultural.
De modo que, son las comunidades indígenas de Mojos las que vitalizan su propia cultura y nutren de manera permanente al Gran Cabildo Indigenal de San Ignacio de Mojos con sustento ideológico, con recursos humanos para la asunción de cargos y la ejecución de tareas propias de la gestión cultural, pero también con insumos materiales para la realización de festividades del amplio calendario festivo de los mojeño-ignaciano, pero su expresión hacia fuera también lo refuerza institucionalmente y a su vez esa vitalidad lograda es reinyectada hacia las mismas comunidades. Esta dinámica comunal está reflejada en las distintas festividades celebradas en la comunidad, en su rol de reivindicación social y en el proceso de participación política intensificado en esta última década.

Articulada en esta conjunción es que está expresada la fuerza institucional de la cultura en Mojos. De modo que no es casual que en términos de acción institucional, la postulación de la Ihcapekene Piesta Inasianuana a “Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad” que sustenta Mojos, al menos en el ámbito local esté encabezada por el Gran Cabildo Indigenal de San Ignacio de Mojos.

En definitiva, la actitud colectiva de los habitantes indígenas de Mojos proporcionan la condición de cultura viva que se expresa de manera cotidiana en el tiempo y de forma irradiante en el espacio, puesto que se la ejerce desde los distintos escenarios: el hogar, los espacios propios de interacción colectiva, los espacios públicos de relacionamiento intercultural, y alcanza su complementariedad en el espacio de formalización de sus expresiones culturales vía Cabildo Indigenal, directamente ligado a la preservación de los valores del sistema de comunidad que caracteriza a la población indígena en la región.

Al parecer la expectativa respecto a los resultados de esta postulación de la Ihcapekene Piesta Inasianuana es casi unánime, unas direccionadas a la ampliación de oportunidades de desarrollo del turismo como generador de ingresos, otras como un nuevo aliciente al ego colectivo por el incremento del prestigio sociocultural, otras como una vía adicional de vitalización cultural propiamente dicha, pero, hay que decirlo, también habrán protagonistas directos de la expresión cultural de Mojos que verán el acontecimiento con la indiferencia de quien ejerce su derecho cultural como una expresión genuina del ser colectivo en sí y no tanto como una exhibición utilitaria.

(*) Ismael Guzmán es sociólogo de CIPCA Beni

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