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La celebración festiva del 321 aniversario de la fundación de San Ignacio Mojos en estos días, nos trae a la mente que esta región, en sus múltiples dimisiones de tradición y cambio sociocultural, ha experimentado el pasado mes de mayo de 2010 un acto de posesión, de las autoridades políticas electas en las elecciones municipales y departamentales del pasado 4 de abril, casi todos ellos y ellas indígenas, casi todos ellos y ellas portadores de una tradición de pueblo en lucha por su autodeterminación.

 En este acto, sin precedentes en la historia local, el movimiento indígena de Mojos ha posesionado con los rigores de la tradición a su Alcalde indígena, a su Concejal indígena, a su Subgobernador indígena, a su Asambleísta indígena y su Corregidor indígena, donde también estuvo presente con su figura ya emblemática el diputado indígena mojeño elegido por la circunscripción especial en el mes de diciembre pasado. Otros cargos de estas mismas instancias de gobierno local, recayeron en representantes blanco-mestizos, tal como corresponde a un contexto sociodemográfico de carácter plural.

La elección de estas autoridades es el resultado de la incursión político-electoral del movimiento indígena de Mojos desde hace ya una década. Estos representantes indígenas, ahora autoridades electas, son quienes desde su arraigo en el territorio han proyectado a partir de la defensa de sus derechos colectivos, un liderazgo en base a la constancia; en base a una ética política con rasgos ancestrales y valores como el servicio desde una función encomendada y el cumplimiento de un deber, propio de la democracia comunitaria, con el mandato de involucrar las decisiones colectivas en la acción pública, despojado de las superioridades propias de la política tradicional del país.

El Gran Cabildo Indigenal de San Ignacio de Mojos, en su rol de gestor cultural, fue el encargado de otorgar esta investidura a las mencionadas autoridades indígenas electas, así sea simbólica en lo formal, pero sustancial en lo espiritual, en lo cultural. Fueron las autoridades tradicionales del Gran Cabildo Indigenal con sus rasgos recreados desde la época misional, quienes hicieron entrega del tradicional bastón de mando.

De acuerdo a la tradición indígena en la región, que se remonta a la época de las misiones jesuíticas, las autoridades naturales más que recibir un bastón de mando, acceden al recibimiento de un mandato dirigido a cumplir funciones sociales, culturales y políticas de bien colectivo y tiene un rigor de interpelación porque está imbuido de un carácter revocable. Es precisamente este mensaje el que se transmitió en el señalado acto de posesión y entrega de bastón de mando a las autoridades indígenas.

Pero en el contexto histórico, la entrega del bastón de mando implica también la apropiación por parte del movimiento indígena, de esa institucionalidad estatal que antes fue el mecanismo de subordinación de los pueblos indígenas, para utilizarlo hoy como medio de superación de necesidades y empoderamiento político. Esta constatación implica un acontecimiento político en la historia de los pueblos indígenas de Mojos que no estará exenta de riesgos desestructurantes, pero que en la intensión expresa una estrategia de insubordinación a través de las mismas reglas de esa institucionalidad subordinante.

El acto constituyó un espacio público de expresión de ceremonias muy características, con música autóctona y bailes tradicionales como la de los macheteros y la presencia elusivamente espiritual de los achus bailadores; con los sabios consejos de los líderes ancianos; fue un espacio de evocación a los mártires líderes del movimiento indígena en la región; fue un espacio de reforzamiento de la identidad a través de la predominancia del idioma propio, del uso de indumentaria tradicional y los múltiples ornamentos personales usados en los eventos trascendentales, como el que ahora señalamos.

La culminación de este evento estuvo también articulada a un componente de la circulación del don como parte de un referente en las lógicas productivas de los pueblos indígenas de Mojos: la “comensalía”. Los miembros del Cabildo Indigenal y otras familias indígenas del lugar, usan este tipo de espacios para invitar la parte de su propia producción agrícola destinada a compartir con los hermanos culturales y los visitantes que usualmente son recibidos como hermanos propios. Hubo chicha de maíz, hubo comida preparada con productos tradicionales de las familias indígenas y lo compartieron con regocijo entre todos.

Anteriormente el movimiento indígena ya había experimentado auque fugazmente su presencia directa en el municipio con el desempeño de un alcalde municipal surgido de sus filas, pero rápidamente fue despojado de su investidura mediante la confabulación de las élites de poder blanco-mestizo. Esta vez accedió al gobierno municipal en alianza con el MAS, cuyos operadores políticos jerárquicos a nivel local, presenciaron el acto de posesión simbólica que nos ocupa en esta nota. Es de esperar que hayan captado el mensaje de servicio y equidad manifestado por las autoridades tradicionales, el mensaje de pluralidad y respeto expresado por los ancianos encargados de entregar los símbolos de mando, por tanto es también de esperar que no incurran en las verticalidades decisorias, ni en el pragmatismo del accionar político en la característica búsqueda de concentración de poder tan típico de los partidos políticos.

(*) Ismael Guzmán es sociólogo e investigador de CIPCA Beni

 

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