Por una Bolivia democrática, equitativa e intercultural

 

Propuestas Económicas Productivas

La estrategia del partido gobernante Alianza PAIS apuntaba a ganar la elección presidencial en la primera vuelta, porque en un balotaje le era mucho más complicado. Las dos condiciones del Código Electoral ecuatoriano aprobado en 2009 para vencer a la primera es que el ganador debe hacerlo con al menos 10 puntos sobre el segundo y tener el 40% de los sufragios. Alianza PAIS logró la primera condición: 39,2% votos contra 28,4% de su inmediato seguidor, pero por solo décimas se quedó por debajo del 40% de los sufragios.

Dice bastante a favor de la independencia del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Ecuador el que no se forzara a cumplir también la segunda condición. Tal vez por eso se demoró varios días en oficializar el balotaje, que finalmente fue entre Lenín Moreno, vicepresidente de Correa en sus primeros años y que está paralítico a causa de un atentado que sufrió en 1998; y el banquero capitalista Guillermo Lasso, por la alianza opositora CREO-SUMA.

Esta última pidió revisar 4.243 actas, pero hecho el análisis más pormenorizado, quedaron solo 3.865 con 1.275.450 votos, equivalentes al 12% de los 10.637.996 sufragios emitidos en el balotaje del 2 de abril. El resto eran sobre todo actas duplicadas (178 por PAIS, el partido gobernante, y 299 por la oposición). Nótese que en el primer round la diferencia a favor de PAIS fue de apenas 230.000 votos, menos del 3%, y mucho menos que los 1,27 millones que ahora se han recontado.

El perdedor pide ahora un recuento general de toda la votación, lo que el CNE rechaza, por no estar considerado ni en el Código Electoral ni en las únicas 4.243 actas sobre las que Lasso presentó documentación. Correa llama “histórico” al recuento del martes 18; e “histriónico” a Lasso al pedir ahora el recuento de todos los votos. Su resistencia actual suena un poco a su “derecho al pataleo”. La posesión del nuevo presidente será el 24 de mayo.

En lo que sin duda la oposición tiene bastante razón es que en todo ese proceso la lucha entre el Gobierno con su partido PAIS y toda la oposición ha sido muy desigual. En la segunda vuelta todo se redujo a enfrentar a los dos finalistas de la primera vuelta en algo que más parecía un referéndum polarizado entre seguir el modelo correísta (algo más mitigado por Lenín) o echarlo por la borda. En la primera vuelta fue la primera vez en 11 años de gobierno que PAIS no solo no llegó al 50%, sino ni siquiera al 40% requerido para ser reconocido como ganador. Por eso el balotaje fue bastante reñido, dejando clara la creciente polarización entre seguir con el socialismo del tercer milenio con sus logros indudables, pero demasiado autoritario o una vuelta radical al pasado.

Finalmente, el recuento del 18 transcurrió sin mayores conflictos ni cambios en los resultados, aunque con la ausencia notoria de Lasso. A partir de las 22.00 se fueron dando los resultados sin diferencias significativas con los que ya se tuvieron el 2 de abril en los mismos lugares.

En todo ese proceso ecuatoriano Evo y Álvaro quizás también podrían aprender algo, sin tener reparos respecto a eventos como el del martes 18 en Quito. En el caso boliviano yo tengo bastante confianza en la transparencia del actual Tribunal Electoral; en su principal representante, José Luis Exeni; y en su presidenta, Katy Uriona, quien desde los tiempos de la Asamblea Constituyente ya dirigía la coordinadora de mujeres.

*el autor es antropólogo lingüista y jesuita.

 


Artículo publicado el domingo 22 de abril de 2017 en La Razón.

CIPCANotas

Suscripción CIPCANotas

Enlaces