Por una Bolivia democrática, equitativa e intercultural

 

Propuestas Económicas Productivas

La juventud boliviana, en particular la juventud rural, demanda conquistar espacios de poder y autonomía para constituirse en protagonista y forjadora de nuevas formas de desarrollo, con un manejo sostenible de los recursos naturales y aportando a la construcción de instituciones públicas democráticas y transparentes. Además, consideran que el proceso social y político que vive el país les convoca a organizarse, formarse políticamente y tener posiciones críticas y autocríticas.

Estos aspectos entre otros, se analizaron, discutieron y consensuaron en el “Segundo Foro Nacional de Jóvenes Urbanos y Rurales de Bolivia, realizado en la ciudad de La Paz el 6 y 7 de diciembre del presente, con la participación de jóvenes de los nueve departamentos del país y jóvenes urbanos.

En este espacio los jóvenes intercambiaron experiencias, informaron sobre sus avances, preocupaciones, proyectos de vida y, a partir de ello, acordaron propuestas para fortalecer sus organizaciones juveniles y los espacios de articulación y formación con la finalidad de reivindicar sus derechos y aportar a la construcción del país.

La juventud se considera una fuerza social con poder de influencia no solamente por su peso demográfico sino por sus ideas innovadoras y creativas capaces de transformar la sociedad y renovar la política. La población joven, entre 15 a 29 años de edad, según el Censo de Población y Vivienda de 2012, representa el 28,58%, ligeramente superior al del 2001, con más 600 personas. Asimismo, el porcentaje de jóvenes del área rural con relación al total de la población rural se incrementó de 22,35% a 24,04% en el período intercensal; la población joven del área rural ha aumentado en más de 92 mil jóvenes, mientras que los del área urbana en más de 480 mil jóvenes.

Jóvenes en las organizaciones indígenas campesinas

En este Foro, la juventud rural reconoció que han ido ampliando paulatinamente su participación y protagonismo en las organizaciones campesinas e indígenas, pasando de una representación simbólica a una más activa, de ser colaboradores a ocupar cargos importantes en la estructura organizativa. Sin embargo, la presencia juvenil en la toma de decisiones sobre asuntos de la comunidad es todavía limitada, por lo que continúan los reclamos de mayor apertura para su intervención en el quehacer de las organizaciones sociales.

La actual participación de los jóvenes en las organizaciones sociales es producto de una serie de negociaciones, cambios en los estatutos y en algunas tradiciones que mantienen los adultos. En la elaboración de estatutos y reglamentos orgánicos de las organizaciones indígenas campesinas, es cada vez más común la apertura espacios para la participación de este grupo etáreo, en algunos casos se definen cuotas de participación y en otros se crean secretarías de la juventud.

Sin embargo, la juventud también reconoce que muchos de sus pares migran temporalmente o definitivamente a los centros urbanos en busca de mejores condiciones de vida, tienen doble residencia e incluso se dedican a actividades no agropecuarias en sus comunidades; estos escenarios y dinámicas limitarían de alguna manera la participación de las y los jóvenes en sus organizaciones. Aunque, en muchos casos, quienes han retornado de las ciudades a sus comunidades participan y acompañan activamente a sus organizaciones.

Articulación de la juventud como fuerza social

Un planteamiento emergido del Foro es la necesidad urgente de establecer más espacios de articulación para reivindicar sus derechos y el cumplimiento de sus agendas. Existen varias organizaciones en el nivel local, desde organizaciones de productores hasta grupos de reflexión política que no logran todavía articularse en diferentes niveles más amplios, aunque de manera esporádica se han organizado plataformas y comités, entre otros.

El Estado también ha impulsado la organización de la juventud en el marco de la Ley 342 de la juventud que establece la organización de Consejos de la Juventud en todos los niveles del Estado.  A partir de ello, el 2014 se organizó el Consejo Plurinacional de la Juventud y, desde esta instancia se promueve la constitución de otras instancias en los niveles subnacionales. Esta organización todavía carece de autonomía y proyecto político propio, tanto que fue bastante cuestionada por las y los jóvenes que participaron en el Foro Nacional, quienes reclamar mayor atención a las agendas e intereses de su sector.

También se discutió ampliamente sobre la autonomía organizativa, concluyendo en la necesidad de ser autónomos frente a las organizaciones políticas, el gobierno y el Estado, rechazando todo tipo de instrumentalización prebendal y condicionamientos. Consideran y reconocen que la manipulación de sus organizaciones sociales no les permite tomar decisiones propias y reclamar sus derechos con mayor efectividad.

 El uso de tecnología digital y de redes sociales como el Whats App y Facebook significan para los jóvenes herramientas no solamente para informarse de temas relacionados a su sector, sino también para influir de manera positiva en las decisiones e implementación de las políticas públicas. En los últimos referendos de aprobación de estatutos autonómicos realizados en municipios y territorios indígenas, las redes sociales fueron utilizadas como instrumentos de información y discusión que influyeron en las decisiones. Las redes sociales no son de uso exclusivo de la juventud urbana, la rural también ha adoptado con mucha fuerza estos instrumentos, aunque también tiene riesgos que se deben tomar en cuenta.

Jóvenes en la gestión pública

Las y los jóvenes no quieren ser solo observadores en la implementación de las políticas públicas en sus municipios y en sus departamentos, proponen ser vigilantes de las mismas para que éstas favorezcan a sus comunidades. La mayoría de las políticas públicas, según el razonamiento de la juventud, no están orientadas a temas productivos y sociales, sino a la construcción de obras de cemento. Por ello, consideran que ellos pueden ser los y las protagonistas del desarrollo y la búsqueda de alternativas sostenibles con nuevas miradas sobre sus territorios.

Fue positivo saber que muchos jóvenes participaron en la construcción de las cartas orgánicas y estatutos indígenas en sus municipios y territorios indígenas, en los que han logrado incorporar reivindicaciones y aportar a la construcción de una nueva institucionalidad. Algunos habrían participado en movilizaciones sociales para incorporar en sus cartas orgánicas y estatutos la representación directa indígena a los órganos de gobierno.

Los jóvenes tienen visiones distintas y contrapuestas sobre la participación en el Estado, algunos exigen mayor participación en la estructura estatal y otros más bien consideran que los jóvenes deben ser vigilantes desde la sociedad civil al cumplimiento de las políticas públicas.

 

 

(*) Fredy Villagomez y Verónica Álvarez son técnicos del CIPCA.


Artículo publicado el domingo 25 de diciembre de 2016 en La Razón.

CIPCANotas

Suscripción CIPCANotas

Enlaces