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Propuestas Económicas Productivas

Después de la decisión el 2011 en Durban de iniciar un nuevo acuerdo mundial sobre el Cambio Climático que se debe adoptar el 2015 y entrar en vigencia desde el 2020, se trabajó en la COP21 hasta lograr el “Acuerdo de París”, documento  aprobado el sábado 12 de diciembre, que se convierte en el hito histórico más esperado para enfrentar mundialmente el cambio climático. Es un instrumento de alcance universal con el que se espera que 195 países reorienten su desarrollo hacia un mundo más sostenible, con menores emisiones y con capacidad de adaptarse. El acuerdo entrará en vigencia a partir del 2020, pero antes debe ser ratificado oficialmente por cada país entre abril 2016 y abril del 2017, además de cumplir con los compromisos que los países deberán llevar adelante antes de que el acuerdo entre en vigor.

Son varios los temas importantes que emergieron de los eventos alternativos a la COP21 realizados por la sociedad civil de diferentes países del mundo, entre los que destacan:

En el preámbulo del acuerdo se aborda el cambio climático de manera integral, cruzando temas transversales como la justicia climática, los derechos humanos, la equidad de género,  los derechos de los pueblos indígenas, de manera tal que permita lograr un desarrollo sostenible y erradicar la pobreza. Ya en la parte resolutiva  define como objetivo global mantener el incremento de la temperatura global muy por debajo de los 2°C, y establece “proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5 ºC” y se espera lograr dicho objetivo el año 2100. Sin embargo, no está aún definido el cómo lograr este objetivo, será uno de los retos a trabajar en los próximos años. Empero, autoridades, sociedad civil y activistas han valorado este acuerdo; porque para los seres vivos que habitan en las islas significa la sobrevivencia.

Sobre el financiamiento, el mayor logro del acuerdo en el tema es que establece claramente la responsabilidad de los países desarrollados para proveer apoyo financiero a los países en desarrollo. Precisa que este financiamiento se destinará tanto a mitigación como a adaptación, de manera balanceada. Además se especifica que el aporte financiero de las naciones en desarrollo sólo será voluntario. Por otro lado, el texto reafirma que los países desarrollados apoyarán financieramente a los países en desarrollo por un monto de 100 mil millones de dólares anuales a partir del 2020, de acuerdo al compromiso asumido en la COP16 de Cancún (2010), aunque precisa que es un punto de partida.

El tema de pérdidas y daños finalmente fue reconocido en el acuerdo y quedó separado del artículo sobre adaptación, como lo pedían los países más vulnerables. El acuerdo menciona la necesidad de un apoyo en cuanto a las pérdidas y daños, pero no establece metas concretas sobre este punto, es otro de los temas a trabajar sobre la base del Mecanismo Internacional de  pérdidas y daños aprobado el 2013 en Varsovia.

El texto establece por primera vez un mecanismo de “balance mundial”, es decir un balance del avance colectivo en el cumplimiento de los objetivos del acuerdo, en particular con respecto a los objetivos de temperatura, la meta de reducción de los Gases de Efecto Invernadero (GEI) a largo plazo y el financiamiento. Este balance se realizará por primera vez en el 2023 y luego cada cinco años. Lo que falta es cómo se sancionará a los países que incumplan, para ello desde la sociedad civil se planteó el Tribunal Internacional de Justicia Climática que sólo ha quedado en el preámbulo.

El acuerdo de París se puede convertir realmente en un hito histórico cuando se vayan cumpliendo sus resoluciones, sino será sólo un acuerdo bonito que ha quedado en papel. Por ello, nos toca a todos y todas vigilar a nuestros Estados para su cumplimiento. Puede descargar el Acuerdo de París aquí.

 

(*) Juan Carlos Alarcón es director de CIPCA Cochabamba.

 

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