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Propuestas Económicas Productivas

Este año, como ningún otro, en septiembre y octubre hemos sufrido fuertes olas de calor especialmente en Santa Cruz, Chaco, Valles y Altiplano norte. En Villamontes, la temperatura alcanzó 46ºC entre el 15 y 16  de octubre. En Ascención de Guarayos, en las mismas fechas 40,5ºC, en Camiri 41ºC, y la ciudad de Santa Cruz 38,2ºC. Las temperaturas promedio de estas regiones de los meses de agosto, septiembre y octubre de este año, son superiores a las de los mismos meses de años anteriores. Este calor trajo consigo la sequía recurrente en Chaco y Altiplano con mayor intensidad y graves consecuencias para la población afectada, como falta de agua para el consumo humano y animal, pérdida de ganado, de cultivos anuales y perennes en crecimiento, aparición de enfermedades especialmente en los niños por el consumo de agua de los “atajados” que normalmente son reservorios para el ganado.

En Santa Cruz, los municipios afectados por sequía y focos de calor son los siete de la Provincia Cordillera, tres de la Provincia Guarayos, otros como Carmen Rivero Tórrez, Concepción, Cuatro Cañadas, El Puente, San Julián, San Carlos, Saavedra, San Ignacio de Velasco, San Javier, San José de Chiquitos, Yapacaní y Warnes. La Gobernación  está evaluando la declaratoria de emergencia departamental a fin de disponer de recursos para acudir con ayuda. El Viceministro de Defensa Civil, informó que los municipios de  La Paz: Charaña, Calacoto, Laja y Catacora activaron ya la declaratoria de emergencia por sequía. Los municipios de Macharetí y Huacaya del Chaco chuquisaqueño se mantienen en alerta. La sequía también castiga con dureza a las comunidades rurales y sectores productivos de Tarija.

Además, en algunas regiones se presentan incendios descontrolados en pastizales que muchas veces provocan incendios forestales. La Autoridad de Fiscalización de Bosques y Tierras ABT, informa que en el mes de octubre hasta el día 9, se han identificado 601 focos de calor en el territorio nacional, de los cuales 396 (66%) se encuentran en el departamento de Santa Cruz, donde la mayoría se ubicaron en tierras de uso ganadero (24%) y la menor, en tierras de uso forestal (1%).

En los próximos meses se viene lo peor

Según análisis del SENAMHI, en los últimos diez años, en Bolivia se presentaron 3 eventos de El Niño, 4 de La Niña y 3 neutrales. La diferencia entre los dos primeros es que La Niña es señal del enfriamiento de las aguas superficiales del Pacífico y El Niño, del calentamiento de las mismas. Cuando se presenta El Niño o La Niña siempre se manifiesta entre los meses de noviembre y marzo y ambos traen consecuencias

Defensa Civil, ante la posible presencia del fenómeno El Niño para esta gestión, hizo un monitoreo los meses de mayo, junio, julio, agosto y septiembre, y se confirmó que llegará al país con una intensidad débil a moderada. Las mayores consecuencias se sentirán en diciembre y enero. En los siguientes meses no lloverá en Altiplano, ni en el Chaco, pero la mayor preocupación serán las lluvias en el norte de La Paz, parte de Santa Cruz, el trópico de Cochabamba y Beni.

Acciones de auxilio y prevención desde diferentes instancias

Las respuestas de las autoridades locales, regionales y nacionales son de asistencia inmediata a la emergencia con el abastecimiento de agua en cisternas para el consumo humano y de los animales; abastecimiento con alimentos a las familias que perdieron su producción, medicinas, asistencia con forraje para los animales, etc. Pero pasada la emergencia,  se atiende muchas veces tardíamente con semillas de cultivos anuales y muy tímidamente se construyen atajados,  algunos pozos profundos, aljibes, etc. que no alcanzan una cobertura razonable para resolver el problema de raíz.

En la Cámara de Senadores se está analizando un proyecto de Ley contra desastres naturales, que incorpora la planificación a nivel nacional, departamental y municipal, a la cabeza del Viceministerio de Defensa Civil, para establecer acciones preventivas y procedimentales, estratégicas y tácticas, para hacer frente a los desastres naturales.
El Viceministerio de Defensa Civil  tiene previsto utilizar un monto equivalente a Bs 44 millones para atender los efectos de la sequía actual y la que se previene se prolongará en los próximos meses en el Chaco y Altiplano, además de las inundaciones del Oriente. Una primera acción urgente será que la información actual circule en los municipios suceptibles a ser afectados y éstos la hagan llegar a la población urbana y rural. Otra, será coordinar con las instituciones especializadas y activar las instancias locales y departamentales como los Centros de Operaciones de EmergenciasCOEs que tienen experiencia e involucran a organizaciones de la sociedad civil. Es posible contar con el tiempo suficiente para prepararnos y minimizar los daños con la prevención. De todas maneras, la intensidad de los fenómenos puede ser tan grande que al final podría provocar pérdidas de los sistemas productivos de las familias, daños a la salud, pérdida de infraestructuras familiares y comunales, etc., como lo vivimos este año. Para el caso de las inundaciones, hay experiencias positivas, institucionales y de las organizaciones sociales que se deben tomar en cuenta inmediatamente después de la emergencia (de corto plazo) y para la recuperación a mediano plazo de los medios de vida perdidos por las familias.

Para el caso de la sequía, se requiere mayor decisión política e inversión estatal. Por qué no captar el agua de los principales ríos y quebradas que existen por ejemplo en el Chaco y transportarla a través de acueductos a las poblaciones?. Existen los acuíferos con agua suficiente y de calidad  que no distan más de 150 Km de algunas poblaciones importantes. Esta región está zurcida de oleoductos y gaseoductos que cuestan 1 millón de dólares por Km y un acueducto cuesta alrededor de 150 mil dólares por Km y resolvería el problema de raíz. Agua en el Chaco existe, sólo que se pasa de largo; tecnología existe y seguro que recursos también existen y en algunos municipios del Chaco Tarijeño los suficientes.

Podemos desear que estos desastres naturales no sucedan, pero los datos nos dicen que sucederán y la tarea de todos es prepararnos para afrontarlos y/o adaptarnos para minimizar sus efectos y pensar en soluciones prácticas y definitivas.

 

(*) Eufronio Toro Vaca es miembro de la Unidad de Acción Política de CIPCA


Artículo publicado el domingo 16 de noviembre en Página Siete.

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