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Propuestas Económicas Productivas

El 26 de octubre, fue declarado como el día nacional de la leche en Bolivia, mediante Ley 577 del 3 de octubre de 2014, con el objetivo principal de fomentar y promocionar el consumo de este alimento en el país, que según la Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura (FAO), en 2007 era de 30 litros per cápita al año, ascendiendo para el 2013 a 55,3 litros per cápita al año. Considerando que la alimentación de la población es fundamental para el desarrollo de Bolivia, Pro Bolivia, la entidad descentralizada del Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural encargada de esta temática, plantea que el año 2020 se alcance un consumo de entre 100 y 120 litros per cápita al año, que sería el promedio de consumo en los países más grandes de Latinoamérica.  

Uno de los principales factores que podría amenazar de forma considerable la consecución de estos objetivos de consumo planteados por Pro Bolivia, es la escasez de agua, debido principalmente a los efectos del cambio climático que cada vez se manifiestan con más fuerza. Claro ejemplo es la sequía en la zona del Altiplano que azota la producción cada año y que hasta el momento en 2014 ha ocasionado la muerte de 1.500 cabezas de camélidos, afectando a unas 2.500 familias, de acuerdo a datos de la Unidad de Gestión de Riesgos Agropecuarios y Cambio Climático del MDRyT, y con seguridad también ocasionará una escasez en las fuentes de agua, que son mayormente subterráneas en esta zona.  

De acuerdo a un estudio que realizó el CIPCA sobre la producción de leche en dos comunidades de su cobertura en el Altiplano paceño (Chambi Taraco y Central Jalsuri de la Provincia Ingavi), se evidenció que el suministro de agua tanto para las vacas como para la producción de sus alimentos es el principal factor de éxito o fracaso para las familias, puesto que cada vez este líquido elemento se hace más escaso. Por ejemplo, el requerimiento total de agua por animal, de acuerdo a parámetros calculados para el departamento de La Paz, sería de 61 Lt de agua para producir 6,5 Lt de leche por vaca/día. En promedio, las y los productores lecheros de las dos comunidades del estudio, solo proporcionan entre 40 a 50 litros de agua a una vaca al día, observando así un déficit que tendría un efecto adverso inmediato en la producción de leche en estas comunidades.

Si las y los productores quisieran pensar en un incremento en el tamaño del hato o un incremento en su productividad, se verían enfrentados a la escasez de agua, y si la disponibilidad actual se mantiene o ratifica la tendencia de su disminución debido a los cambios en el comportamiento climático, la actividad lechera habría llegado a su punto de inflexión.

Para que sea sostenible la actual producción lechera en el Altiplano, se hace imprescindible modificar el sistema de gestión del recurso agua tanto a nivel familiar como comunal, incluir en la agenda de las organizaciones este tema así como a nivel de los municipios, para trabajar en propuestas y políticas concurrentes para una mejora en la gestión del recurso agua, pero como parte de la gestión del territorio. Se debe plantear también un manejo eficiente de los hatos productivos y replicar experiencias exitosas en la producción de ganado semi intensivo junto con un manejo eficiente de pasturas. Los datos del Censo Agropecuario deberán ser la base para el cálculo del potencial productivo con que se cuenta en cada zona y para dimensionar la cantidad de inversión que se requiere para paliar estos efectos adversos, ya sea en la construcción de infraestructura, riego o nueva tecnología adecuada para la zona. Investigación por parte de las universidades sobre la calidad del agua y la calidad nutricional de las especies nativas existentes en los campos nativos de pastoreo.

Por lo tanto, para garantizar el incremento del consumo de leche en Bolivia a largo plazo, se deberá también velar por la fase productiva y las condiciones en que se gestiona el recurso agua para este rubro estratégico, no sólo en Altiplano, sino en todas las zonas productoras.

 

(*) Coraly Salazar es responsable de la Unidad de Acción Política

 

 

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