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La Ley N° 026 del Régimen Electoral aprobada en junio del 2010, en el marco de la nueva Constitución Política del Estado (CPE) en su artículo 11, dispone que las listas de candidatos a la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) “…respetarán la paridad y alternancia de género entre mujeres y hombres, de tal manera que exista una candidata titular mujer y, a continuación, un candidato titular hombre; un candidato suplente hombre y, a continuación, una candidata suplente mujer, de manera sucesiva”. En este sentido, el nuevo reglamento emitido por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) el 24 de junio del presente, “obligará” a los partidos políticos a aplicar el criterio de paridad y alternancia de género no sólo en la representación de senadores y diputados plurinominales, sino también a los diputados uninominales. El nuevo sistema informático de inscripción asegurará que la mitad de candidatos sean mujeres, rechazando la inscripción de partidos políticos que no cumplan este criterio, otro avance importante es que las inscripciones podrán realizarse vía internet desde cualquier punto del país. 

La asignación de cuotas de participación es el resultado de luchas históricas de organizaciones campesinas e indígenas de mujeres y de diversas instituciones y organizaciones que promueven el ejercicio de los derechos de las mujeres.

En 1982 sólo se tenía 2% de participación de mujeres en el Congreso, con la aprobación de la Ley de Cuotas en el año 1997 se logró el 8,9%, en 2002 el 17,8%, en 2005 se alcanzó el 14,6%; y con la nueva CPE que incluye el principio de paridad y alternancia se llegó al 27% en 2009. Actualmente la representación de mujeres en la ALP es la siguiente: 44,4% en la Cámara de Senadores y 22,3%  en la Cámara de Diputados.

A pesar de que en la CPE se establece el principio de paridad y alternancia de género no se logró el 50% de participación femenina en la ALP, creemos que esto fue debido a que la aplicación de dichos principios se dio en la representación de senadores y diputados plurinominales y no en las Circunscripciones Uninominales, por ello sólo se tiene 4 mujeres diputadas uninominales, en cambio, 26 diputadas titulares son plurinominales.

En este sentido, el TSE con buen tino plantea paridad y alternancia por el número de escaños electorales por departamento, a través del cual las organizaciones políticas están obligadas a presentar listas en las cuales la mitad de las y los candidatos titulares (senadores/as, diputados/as plurinominales y uninominales) deben ser mujeres y en los departamentos en los que el número de escaños es impar se debe dar preferencia a las mujeres.

La aplicación de esta determinación está obligando a la sociedad y a las organizaciones, así como a los partidos y agrupaciones ciudadanas –en este proceso de elección de candidatos- a elegir a candidatas mujeres, lo que aún se hace difícil de asimilar en una sociedad como la nuestra, que sigue siendo machista y patriarcal, por ello en algunas circunscripciones hay resistencia a su aplicación.

El cumplimiento del principio de paridad y alternancia dará lugar a que la nueva ALP cuente con el 50% de mujeres, lo que permitirá seguir avanzando hacia una sociedad más justa y equitativa. Sin embargo, su logro es parte de un proceso de acumulación de derechos políticos y luchas para el ejercicio de los mimos. Este proceso también contribuye a la construcción de la ciudadanía de las mujeres como sujetos de la democracia. Quedan retos como apuntalar el postulado estatal de despatriarcalización y descolonización; aplicar este principio en las elecciones subnacionales del 2015 y vigilar el cumplimiento de la normativa existente en los distintos niveles nacionales y subnacionales.

 

(*) Juan Carlos Alarcón es director de CIPCA Cochabamba

Cristina Lipa es responsable de la Unidad de Organización e Incidencia Regional de CIPCA Cochabamba

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