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Propuestas Económicas Productivas

Desde fines del año 2007, se ve, escucha y lee en distintos medios que existe una crisis alimentaria a nivel mundial, que se refleja en el incremento sostenido de los precios de los productos agrícolas que nos afecta a cada uno/a de nosotros/as, ya que cuando vamos al mercado los precios de algunos alimentos básicos, como el arroz, han subido en un 50% o más en comparación a los del año pasado. 

La subida de los precios ha tenido sus particularidades en Bolivia y en el sector arrocero. La producción nacional de arroz se ha reducido considerablemente en los últimos dos años debido a factores adversos como los fenómenos climáticos de “El Niño” y “La Niña”, y siendo el principal rubro afectado de acuerdo al PMA y la FAO. Asimismo, el desabastecimiento de diesel en épocas de producción, la escasez de semilla y el estancamiento de la inversión productiva, contribuyeron a la difícil situación que ya venía enfrentando el sector arrocero desde hace varios años.

Bajo estas condiciones, hay una situación de incertidumbre sobre la verdadera dinámica de la oferta y demanda de arroz en el país. En el libro El arroz en Bolivia, de CIPCA, se evidencia que existe enorme variabilidad en los datos estadísticos, y que al año 2006 la capacidad de producción estaba disminuida ya por los bajos precios del cereal.

A la par del incremento de los precios, con relación a años anteriores, se ha acelerado el incremento de los costos en que incurre el agricultor para producir, principalmente en semillas, agroquímicos, fertilizantes y acceso a la maquinaria. Incluso, se han duplicado los costos de algunos insumos o servicios.

Para los productores arroceros se presenta un escenario difícil, no se trata únicamente de  pérdidas en la cosecha, o de beneficio por el incremento en los precios de los productos. Para volver a sembrar los productores han de conseguir buena semilla, que ha incrementado su precio en más del 30%; obtener diesel oportunamente, pagar el alto costo de los insumos y obtener recursos financieros para cubrir estos costos.

El Gobierno Nacional ha tomado distintas medidas para fortalecer al sector y abastecer de arroz para el consumo nacional, por ejemplo ha disminuido el arancel a la importación del arroz y ha prohibido su exportación. Esto hace posible importar más fácilmente el arroz, pero no se puede sacar nuestra producción a otros mercados; aunque en el arroz, esta situación no es novedosa ya que las exportaciones han sido habitualmente escasas y esporádicas.

La liberación de aranceles a las importaciones ha permitido que la cantidad importada de arroz se duplique en el primer semestre de 2008 en comparación a las importaciones totales del año 2007. De continuar en aumento puede resultar perjudicial  para el sector productor porque desmotiva a seguir trabajando con este cultivo.

Asimismo, el Estado participa de la importación de arroz proveniente de países vecinos y los vende en el mercado nacional. Las importaciones realizadas por el Gobierno son aún en cantidades reducidas (7.549 TN a abril-2008, incluidas en las 25 mil toneladas del Gráfico); pero, de continuar en esta tendencia y si se constituye en la fuente principal o de socorro ante el desabastecimiento, generarán mayor dependencia de Bolivia de los precios internacionales, provocará una fuga de recursos públicos, y desincentivará a los productores arroceros.

Desde la perspectiva de la oferta, el gobierno impulsa la producción de granos del sector de pequeños productores. Para el sector arrocero, la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (EMAPA) ha trabajado en esta campaña 2007/2008 con 1.416 productores, comprándoles 16.000 toneladas de arroz en chala, equivalentes a 11.000 tn de arroz pelado. Si comparamos estos datos con la composición de la oferta nacional se puede ver que no representan ni el 5% de la producción del país.

La EMAPA ha logrado para los consumidores rebajar el precio del arroz en un 18 por ciento menos que el precio de los mercados, coadyuvando a que baje la especulación en el producto, sin embargo las cantidades que tienen EMAPA y PL - 480 no aseguran el abastecimiento nacional de arroz. Los ingenios arroceros que atienden las zonas de producción de Santa Cruz y Beni informaron recientemente a personeros de estas instituciones que no garantizan un normal abastecimiento hasta finales de año.

Entonces, cabe esperar -a menos que se incremente aún más la importación de arroz- que la mayor escasez ocurra entre diciembre a marzo, antes que se inicie la nueva cosecha, del 2009.

A pesar de los esfuerzos del Gobierno Nacional, la producción de arroz y la actividad productiva de los arroceros no está todavía asegurada. El éxito de esta nueva campaña que inicia dependerá de las condiciones de acceso y disponibilidad de insumos como la semilla que, al igual que el año pasado, no está garantizada para la siembra, de los costos de producción que continúan elevados, y del financiamiento que puedan obtener para conseguirlos.

Por ello consideramos que es necesaria una reflexión más profunda para fortalecer al sector arrocero que, habiendo sido olvidado por el Estado nacional en los últimos 25 años, hoy es tomado en cuenta por el actual Gobierno Nacional, y sólo por algunos gobiernos departamentales y municipales.

Es tiempo de que el Estado decida trabajar en una Estrategia Nacional para el abastecimiento de arroz, donde se priorice la producción nacional y se apoye a mejorar la capacidad productiva del sector, y de esta forma cubrir la demanda interna en un mediano plazo sin necesidad de recurrir a importaciones, e incluso que los productores logren aprovechar el panorama positivo de precios internacionales del arroz para generar excedentes.

Para ello, consideramos necesario apoyar con mayor énfasis y a un mayor número de productores en el acceso y financiamiento para semilla, pesticidas, abonos, maquinaria, diesel entre otros, además de ampliar sus posibilidades de inversión. Igualmente, implementar tecnología apropiada para mejorar la productividad y que el crecimiento de la producción se centre en el aumento del rendimiento más que en la ampliación de la frontera agrícola.
Debemos reducir paulatinamente las importaciones estatales, para ello la EMAPA podría concentrarse en comprar a un mayor número de productores nacionales, con lo que se evitaría la fuga de divisas y se incentivaría la producción nacional. Consideramos que esta tarea de fortalecer al sector arrocero no corresponde solamente al Gobierno Nacional sino también incluye a Prefecturas y Municipios.
Asimismo, una Estrategia nacional de abastecimiento de arroz requiere establecer espacios de diálogo y coordinación entre Estado, en sus diferentes niveles, y los pequeños productores, que pueden constituirse en una base sólida para la seguridad alimentaria del país.
 
(*) Bishelly Elías es economista de la Unidad de Acción Política de CIPCA y Ana Isabel Ortiz, co-autora del libro El Arroz en Bolivia.

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