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En los últimos meses algunas manifestaciones de intolerancia se han hecho evidentes ante los ojos de propios y extraños en Pando. Si bien durante la presente gestión gubernamental, en el país la intolerancia política e ideológica son realidades con las que convivimos día a día, llama la atención que éstas incluso hayan incursionado dentro del sector campesino buscando dividirlo, pues ya no sólo se expresa en discriminación y/o negación del otro, entre citadinos y rurales, o en el ejercicio del poder frente al que piensa diferente, sino, aparece bajo nuevas formas de rechazo al estilo de vida y por ende a los ideales que se construyen en las comunidades rurales.

 

Esta nota, recopila algunas manifestaciones de intolerancia vividas en los últimos meses en Pando, que en muchos de sus casos han sido denunciados ante el Relator Especial de Derechos Humanos para los Pueblos Indígenas, de las Naciones Unidas, que visitó el país el año pasado.

 

Persecución, acoso y/o violencia contra dirigentes campesinos

Si bien este aspecto se ha iniciado contra algunos promotores jurídicos en el proceso de saneamiento de tierras en Pando, entre el 2006 y 2007, desde el año pasado se vienen registrando mayores tensiones y hostigamiento hacia algunos dirigentes del Comité Ejecutivo Departamental de la Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Pando (FSUTCP) y la Federación Departamental de Mujeres Campesinas de Pando “Bartolina Sisa” (FDMCP “BS”). Durante el paro cívico departamental en protesta por el recorte del impuesto directo a los hidrocarburos (IDH), convocado por la Prefectura el pasado año, se incendió la casa de un Senador disidente. Se acosó al dirigente principal de la Federación campesina en su propio domicilio, evitando su libre circulación, al que cualquier ciudadano tiene derecho.

 

Por otra parte, en inmediaciones del mercado central de Cobija un grupo de choque conformado por más de veinte personas insultó a mujeres vivanderas y campesinas, indicando “estos kollas deberían regresar a su tierra”, y con insultos generalizados hacia los campesinos, identificaron también a la Secretaria Ejecutiva de la FDMCP “BS”, procediendo a insultarla y golpearla.

 

Avasallamiento y toma del IX Congreso de la FSUTCP por parte de representantes de la organización paralela

El congreso de la Federación, del mes de marzo, en Puerto Rico, para la renovación de su directiva, había congregado representantes de 8 de las 10 subcentrales y comunidades que conforman dicha organización. Aunque se había detectado la llegada al pueblo de vehículos que movilizaban hombres y mujeres de otras comunidades, y hasta en algunos de ellos  funcionarios del gobierno departamental, no se procedió a tomar ninguna medida extra de seguridad. En este contexto, cuando se efectuaba la conformación de la Comisión de Poderes y la acreditación de representantes, se evidenció la intromisión de un diputado y un constituyente de la oposición, que pugnaban por ser parte de la referida comisión. Este acto provocó una larga discusión que desembocó en amedrentamientos e inicio de actos de violencia en contra del Comité Ejecutivo y representantes de subcentrales y comunidades. Dadas las circunstancias, se procedió a la suspensión del congreso.

 

La mayoría de las comunidades campesinas que conforman la FSUTCP responden a una línea ideológica de izquierda –representada en Pando por las agrupaciones ciudadanas MAR y PASO, y el partido oficialista. Es por ello el interés de algunos líderes identificados con la oposición, de dividir al movimiento campesino y el interés de los partidos tradicionales de manifestar, sin mayores reparos, actos evidentes de intolerancia ideológica.

 

Retención de dirigentes en Puerto Rico

En abril de 2008, en el ingreso hacia el pueblo de Puerto Rico, un grupo disidente al gobierno municipal detuvo la movilidad que trasladaba al Secretario Ejecutivo de la FSUTCP y algunas dirigentes de la FDMCP “BS”, entre otras personas.  La retención y el maltrato a estas personas tuvo su origen en la disputa política que busca cambiar al actual alcalde, de la agrupación ciudadana MAR, por otros que sea de la oposición. Si bien este hecho se logró resolver tras una larga negociación con la mediación de la iglesia, así como la presión de comunarios campesinos que se trasladaron en defensa de las personas retenidas, fue posible una tregua de paz. Sin embargo, no han cesado los intentos de tomar la alcaldía. Esta forma violenta de acceder al gobierno municipal no hace más que evidenciar la discriminación e intolerancia política ideológica, siendo aún más preocupante el hecho que se vayan reproduciendo y perpetuando en la sociedad rural.

 

Bloqueo y enfrentamientos durante el referéndum autonómico

Muchas especulaciones corrieron acerca de los grupos de choque y la posible generación de enfrentamientos en Pando durante el referéndum sobre los estatutos autonómicos. Dichas especulaciones se multiplicaron después de la anunciada visita del Presidente Morales para la entrega de ambulancias a las alcaldías rurales, cheques del Banco de Desarrollo Productivo a algunos beneficiarios, y hasta alguna movilidad para una organización campesina. Sin embargo, la consulta del 1 de junio se llevó a cabo bajo una tensa calma.

 

El bloqueo de Filadelfia anunciado desde hace más de una semana, fue una de las resoluciones consensuadas por 39 comunidades durante su Ampliado efectuado en la localidad del mismo nombre. Ya desde el jueves se iniciaron algunos altercados entre partidarios de la oposición, liderados por un diputado de Filadelfia, y líderes y bases de comunidades que ya iniciaban el bloqueo.

 

Lo triste del caso no sólo son las personas heridas, perseguidas y ultrajadas como resultado de estos enfrentamientos, sino la posición que nuevamente toma alguna prensa de alcance nacional –mal informada y parcializada- que desfachatadamente muestra como víctima de un secuestro por parte de los bloqueadores, al autor intelectual de la violencia ocurrida en dicho bloqueo, el mismo que participó hace unos meses en el avasallamiento del IX Congreso Campesino.

 

Finalmente, si bien en el pasado la discriminación racial, religiosa y hasta las masacres caracterizaron la intolerancia entre seres humanos, actualmente se la experimenta bajo nuevas formas, cuya justificación se halla en el macabro pretexto de que “la violencia ejercida era sólo para eliminar a simpatizantes del otro bando”.

 

Planteo una pregunta obligatoria: ¿cómo podemos contribuir desde la esfera de la vida privada y desde el ámbito público a disminuir estas nuevas formas de intolerancia? Probablemente la respuesta, en parte, se enmarque en aspectos básicos del respeto a los derechos humanos; asimismo, algo que es relevante trabajar desde la dinámica interna de nuestros hogares hasta el ámbito público es poner en práctica el respeto al otro por su forma de ser, de vivir y pensar. Igualmente, transmitir nuevos valores a las futuras generaciones y preceptos que deben regir una sociedad tan diversa como la nuestra.

 

Pamela Cartagena (*) es directora de la oficina regional de CIPCA en Pando.  

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