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Ayer sábado 22 de marzo 2008, se cumplieron 28 años del asesinato de Luis Espinal también en la madrugada de un sábado, durante el fugaz período democrático de Lidia Gueiler, entre los golpes militares de Natush Busch y de García Meza. Mañana lunes, se cumplirán también 28 años del asesinato del obispo Oscar Romero miles de kilómetros más al norte, en El Salvador.

En 2008 estas fechas coinciden con la Semana Santa, en la que recordamos también el asesinato de Jesús de Nazaret, el modelo de ambos en el estilo y coherencia radical con que los dos vivieron el Evangelio (= ‘Buena Nueva’) y la anunciaron ante todo a los pobres y marginados, con los que se identificaron. Ambos – a igual que Jesús y tantos otros – fueron victimados por los representantes del poder para los que su voz profética resultaba demasiado molesta.

Les pasó lo mismo que Lucho dijo de Cristo, el Hijo del Hombre: “Habló claro, con la franca sinceridad del que no teme la muerte. Por esto, sus enemigos le fueron cercando y acechando. Fustigó duramente a los ricos, los sabios y los poderosos... Y fueron los «buenos», lo sensatos y los políticos quienes le enviaron a la muerte”.

¿Qué diría y haría Lucho si ahora estuviera vivo? Gozaría charlando con los jóvenes actores de la UMSA que ahora le han le han compuesto la Cantata Luis Espinal y con Rolo Encinas y su Música de Maestros que le dedicó un concierto hace una semana. En esas celebraciones quienes le conocimos hemos coincidido en que – como hizo entonces frente a las resistencias e intentos restauradores del statu quo previo – estaría definitivamente por el lado del cambio, hacia un país que incluya de lleno a los excluidos de siempre...

Lucho escribió: “No se puede ser neutral entre el explotador y el explotado... Ante cualquier realidad se puede decir «sí» o «no» o no decir nada. Las tres posiciones son políticas... También el absentismo político es una actitud política: la del apoyo al sistema establecido. Y apoyar al sistema no es neutralidad. Por ejemplo, la Iglesia hace política (lo quiera o no) cuando habla y cuando calla. Si ella no se alinea, las mismas circunstancias la alinean.”

Hoy seguiría hablando claro, como él mismo dijo de Jesús. Evitaría esa falsa “prudencia” que es sólo una máscara de la seguridad, conformismo y cobardía, “la terrible prudencia de acallar los gritos de los hambrientos y los oprimidos... una prudencia que en vano buscamos en el Evangelio.”.

Tampoco dejaría de hacer sus francas y quizás duras reflexiones frente a los errores e inconsecuencias que viera en los que sí dicen estar por el cambio. No lo gritaría a los cuatro vientos como bandera para otros fines. Lo reconocería, con dolor. Pero sobre todo lo trabajaría desde dentro, en la forma de “corrección fraterna”, como lo hizo tantas veces en su tiempo frente a las peleas e inconsecuencias entre los diversos grupos que se peleaban dentro de la izquierda. Bien lo recuerdan quienes estuvieron cerca de él, por ejemplo en el Semanario Aquí. Y, ciertamente no le faltarían ahora ocasiones y razones para seguir cumpliendo este rol. Pero siempre, desde dentro del proceso. No desde afuera, colocándose cómodamente a un lado, como un simple observador o árbitro.

A los que, por conveniencia, se pasan de bando tal vez les diría lo que dijo a un viejo comunicador y colaborador suyo que así hizo. “¿Cómo estás?”, le preguntó Lucho. “Como pan que no se vende”, dijo el amigo. – “¡Como pan vendido, dirás!”, replicó Lucho.

Comunicador, columnista, cineasta, pionero en hacer reportajes en los inicios de la TV boliviana, director de Radio Fides en tiempos difíciles, fundador y director de un semanario alternativo, Lucho sería duro con muchos de los medios actuales y profético en su uso de ellos. Durante la huelga de hambre en Presencia, periodistas amigos nos ofrecieron acceso a un televisor. Lucho replicó: “Prefiero mi salud mental”.

¿Qué nos diría hoy y aquí si ésta fuera su columna?

¿Qué nos diría hoy y aquí si fuera de nuevo director de Radio Fides?

 

(*) El autor es jesuita, antropólogo e investigador de CIPCA

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