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Propuestas Económicas Productivas

En las últimas semanas uno de los temas que ha marcado la agenda política del gobierno y de los medios de comunicación, fue la decisión del gobierno nacional de desalojar a colonias menonitas asentadas ilegalmente en tierras fiscales ubicadas en las provincias Cercado y Marban del departamento del Beni, al respecto se escucharon diversas opiniones, unas a favor y otras en contra de tal decisión.

Desde mi modesto entender sobre el tema, sustentado en publicaciones anteriores (ver La Prensa, 4  de junio de 2006) así como en mi experiencia en el acompañamiento a los pueblos indígenas Guaraní y Guarayo en el proceso de saneamiento y titulación de sus Tierras Comunitarias de Origen (TCO) y con intención de aportar en el análisis y debate público sobre esta temática, me permito emitir algunas aseveraciones:

Desde un punto de vista económico, es irrefutable el aporte que realizan las colonias menonitas a la economía del país, con sólo visitar a una de las cerca de 60 colonias menonitas asentadas en las ecoregiones del chaco, oriente y amazonía del país, a simple vista se puede apreciar que las colonias menonitas, están produciendo volúmenes importantes de productos agropecuarios, como ser: queso, huevo, carne, soya, sorgo, girasol, maíz, arroz, entre otros. Además, es evidente la generación de fuentes laborales para sus vecinos, en su mayoría familias indígenas y campesinas inmigrantes del altiplano y los valles.

Si embargo en cuanto al acceso y tenencia de la tierra, la sostenibilidad del sistema productivo y el cumplimiento de las obligaciones tributarias con el Estado, no hay duda de que existen serios problemas que en muchos casos han ingresado al campo de lo ilícito y antijurídico.

En relación al acceso y tenencia de la tierra, con conocimiento de causa, debo afirmar que la mayoría de la alta jerarquía religiosa de las colonias menonitas (ministros), son parte importante de la cadena del tráfico de tierras en el oriente boliviano y que una gran parte de las extensas superficies de tierras que poseen fueron adquiridas de forma ilegal y que dichas ocupaciones principalmente afectaron a las demandas de Tierras Comunitarias de Origen (TCOs) de los pueblos indígenas de tierras bajas de Bolivia. Sólo a manera de ilustrar esta afirmación, debo indicar que las seis colonias menonitas asentadas en el municipio de Charagua, provincia Cordillera del departamento de Santa Cruz, actualmente poseen más de 60 mil hectáreas de tierras dentro de las demandas de TCO del pueblo Guaraní (TCO Charagua Norte, Sur e Isoso) pues durante el saneamiento pudimos constatar que dichas tierras fueron adquiridas sin previo proceso de saneamiento y en el momento de su adquisición no cumplían con la función económico social (FES). Lamentablemente, el INRA terminó consolidando el derecho propietario a favor de los menonitas, argumentando que tenían contratos de compraventa de tierras y que ya habían realizado inversiones en la construcción de viviendas, desmontes mecanizados, siembras, alambradas y deslindes.

En relación a la sostenibilidad del sistema productivo, las colonias menonitas argumentando cuestiones religiosas practican un sistema de agricultura nómada, arcaica y degradante de los recursos naturales y el medio ambiente; deforestan todo bosque que encuentran a su paso, no respetan las pendientes altas, ni las franjas de bosque en las orillas de los ríos y/o lagunas ocasionando desbordes de los ríos (inundaciones), no dejan las cortinas rompevientos; en la preparación del suelo, siembra y labores culturales utilizan maquinarias, implementos y agroquímicos que degradan y contaminan el suelo, agua, aire y la biodiversidad. Practican el monocultivo de granos como la soya, girasol, sésamo, arroz, sorgo, maíz y en pocos años de siembras intensivas, los suelos quedan convertidos en verdaderos desiertos y/o dunas de arena, luego abandonan los suelos degradados y migran a otras zonas en busca de nuevas tierras con bosque y así se repite el círculo vicioso, los menonitas son como las “termitas depredadoras” y que están ocasionando graves impactos negativos socioambientales en el oriente boliviano.

En cuanto a la igualdad de derechos y obligaciones, especialmente tributarios, las colonias menonitas -desde que empezaron a asentarse en el nuestro país, en la década del 50- gozan de privilegios tributarios y migratorios, principalmente fueron favorecidos por los Decretos Supremos Nº. 4192 de 6 de octubre de 1955 y Nº. 6030 de 16 de marzo de 1962 emitidos por el Presidente de la República, Víctor Paz Estenssoro y el Decreto Supremo Nº. 20744 de 27 de marzo de 1985 emitido por el Gobierno de Hernán Siles Zuazo, a través de estas disposiciones legales el estado boliviano les otorgó muchas facilidades y privilegios que supuestamente debían durar mientras consoliden su establecimiento en nuestro país, pero como practican una agricultura nómada, nunca terminaron  de establecerse en un lugar definitivo. Lo paradójico es que tributan muy poco, pero aprovechan muy bien los servicios públicos de salud, caminos vecinales, entre otros.

Ojalá que los conflictos recientes con este grupo social, nos lleven hacia un debate nacional amplio y transparente sobre este tema, siendo indispensable revisar todas las disposiciones legales que regulan la inmigración de familias menonitas y que a corto plazo se sometan y cumplan los preceptos constitucionales referidos a la igualdad de derechos y deberes ciudadanos. Definitivamente, las colonias menonitas no pueden seguir escudándose en el desconocimiento de las leyes bolivianas y en cuestiones religiosas para justificar su participación en la cadena del tráfico de tierras y la aplicación de prácticas y técnicas de un sistema de agricultura nómada, arcaica y degradante que practican.

(*) Eulogio Núñez es Director de CIPCA - Santa Cruz

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