Por una Bolivia democrática, equitativa e intercultural
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Propuestas Económicas Productivas

La conformación de la Unidad de Desarrollo Integral Amazónico, efectuada por el gobierno nacional, a través del Decreto Supremo No 28998 del 1ro de enero de 2007, responde a la necesidad de formular una estrategia de desarrollo integral de la Amazonía boliviana, mediante la organización de tres Foros Amazónicos (Guayaramerín, Cobija y San Buenaventura), pretendiendo así atender de alguna forma, las carencias más sentidas de esta región olvidada por el Estado.

En junio de 2007 se realizó el Primer Foro Amazónico: “Identidad y Desarrollo Macroregional”, que congregó a ministerios, prefecturas, municipios, organizaciones campesinas e indígenas, ONGs, universidades y Cooperación Internacional, entre otros, con el objetivo de sentar bases para la construcción de una política de Estado para el desarrollo de la mencionada región.
Los otros dos foros programados no fueron concretados en ese año, aunque se efectuaron tres eventos preparatorios para el diseño de líneas de acción estratégicas: Diversificación productiva sustentable; educación y revalorización de saberes; participación integral de los pueblos indígenas originarios campesinos en el manejo de los recursos naturales y el ambiente; integración macroregional; protección de pueblos de extrema vulnerabilidad; promoción del desarrollo integral amazónico en armonía con la naturaleza, y riqueza cultural del los pueblos indígenas. Del mismo modo, a iniciativa de algunos ministerios, se realizaron talleres relativos a las temáticas de jóvenes amazónicos, biodiversidad y conocimientos tradicionales, entre otros.

Tras un año de postergaciones y dificultades, el Segundo Foro Amazónico: “Por el Desarrollo Integral y Productivo de la Amazonía” efectuado a finales del pasado mes de julio, en la ciudad de Cobija, abordó temas como planificación participativa incluyente, equitativa y revalorización de saberes. Sin embargo, no parecía haber sido el momento más apropiado para su inauguración, pues salieron a relucir las tensiones y conflictos de los diversos actores sociales en un departamento políticamente polarizado como es Pando. Esto no sólo promovió la autoexclusión de algunos actores identificados con la oposición, sino que, además, brindó las condiciones para ser utilizado como un espacio de proselitismo por ambos bandos: Por una parte, los representantes gubernamentales emitieron mensajes favorables al gobierno central y en desmedro de las autoridades departamentales frente al referéndum revocatorio; por otra parte, la abrupta llegada de simpatizantes de la oposición, liderados por la presidenta del Centro de Acción Pandina, hicieron lo mismo a través de insultos, descalificando al evento, acusando a los organizadores de excluyentes y a los participantes, de no representar a la sociedad pandina.

En este contexto, se hace necesario meditar sobre tres aspectos a tomar en cuenta en un momento histórico que nos llama a todos y todas, a construir políticas públicas favorables a una  olvidada Amazonía por los diferentes gobiernos, pero codiciada por sus riquezas naturales:

Primero, para revertir la forma tradicional de hacer políticas públicas y lograr la participación de los actores sociales involucrados en la problemática amazónica, es necesaria la voluntad política de ambos sectores en pugna, que permita la inclusión y la tolerancia frente a los que son y piensan diferente. Asimismo, se requiere capacidad de los organizadores para generar condiciones que faciliten el diálogo intercultural; esto también se extiende a las instituciones de apoyo, porque además de capacidades técnicas se precisa pasión y compromiso con el trabajo, con los actores, con la región y con nuestro país. Pregunto: ¿Dónde quedaron las largas discusiones y conclusiones de eventos anteriores? Es lamentable que en este Segundo Foro Amazónico hayamos vuelto a partir de cero, cuando ya se había abordado seriamente el tema de identidad amazónica y ya se había logrado construir lineamientos estratégicos.

Segundo, la visión de desarrollo para la Amazonía fue concebida como integral y estuvo asentada en la bases del Plan Nacional de Desarrollo de una Bolivia productiva, digna, soberana y democrática. Durante el Foro de Guayaramerín, los discursos de inauguración llamaban a olvidar la lógica neoliberal en que las fuerzas de mercado se encargaban de la Amazonía o pretendían internacionalizarla. Hoy, el discurso de desarrollo ha cambiado y resulta contradictorio, pues uno de sus pilares más importantes está constituido por la integración macroregional hacia el Océano Pacífico y el Mar Caribe, pilar que aparece como una pincelada más en el marco de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA).

Probablemente, atravesar de Norte a Sur la Amazonía –pasando por Brasil y Venezuela– en estos tiempos, no tenga limitaciones técnicas ni económicas gracias a créditos o inversiones pactadas con otros gobiernos. Sin embargo, habría que recurrir a las lecciones de la Historia que dan cuenta que los corredores de integración y/o industriales no han logrado el prometido desarrollo económico, social ni cultural de los habitantes involucrados. Las experiencias de corredores instalados en Centroamérica, por ejemplo, pese a las buenas intenciones ambientalistas, han resultado en la perturbación, desalojo y pérdida de soberanía de las naciones sobre sus territorios y sólo han favorecido a intereses de grandes transnacionales por integrar el mercado e insertar campesinos e indígenas como mano de obra barata en sus complejos industriales.

Tercero, se debe valorar la participación de campesinos e indígenas, que aún creen que espacios como los foros son óptimos para mejorar su capacidad de propuesta e interlocución con el Estado y otros actores. Convoco a que estos espacios sean respetados en su verdadera magnitud -participativos, de debate plural y de reflexión- a favor de los sectores excluidos. Hay que recordar también que la recurrente interpelación de estos sectores por el derecho a la consulta frente a la toma de decisiones sobre cualquier megaproyecto que pueda afectar su entorno económico, social o cultural, debe ser realmente escuchada, para no caer en la tentación de los discursos huecos. Así también, hay que tratar de entender que la posición de rechazo a la construcción de represas sobre el Río Madera, manifestada en la Declaración del Segundo Foro Amazónico por parte de los sectores sociales es resultado de la incertidumbre creada por la falta de información sobre los efectos económicos, socio-culturales y ambientales que podrían conllevar, hecho que aún no ha sido encarado de manera seria por el Estado Nacional para mejorar y facilitar la toma de decisiones compartidas.

(*) Pamela Cartagena es Directora de CIPCA – Pando

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