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Propuestas Económicas Productivas

La subida del precio de los alimentos a nivel mundial, que se ha dado a partir del segundo semestre de 2007 y durante el primer trimestre de 2008, ha puesto a la producción de los alimentos y a la agricultura en el centro de atención de los organismos internacionales, gobiernos, productores y consumidores. Instituciones como la FAO, OECD, BM, CEPAL, entre otras, están proponiendo políticas y acciones que deben implementar los países que sufren la crisis.

La crisis alimentaria mundial ha mostrado la sensibilidad y fragilidad de los precios de los alimentos ante la incertidumbre, la especulación o los efectos climáticos. Esta subida de precios se ha presentado además en un contexto mundial adverso, como es el encarecimiento y la escasez de combustible fósil, fenómenos climáticos adversos y disputa por el acceso a algunos recursos naturales (como tierra y agua) por la amenaza de producción de agrocombustibles.

Desde CIPCA hablamos de una triple crisis: alimentaria, energética y ambiental. Sin olvidar un nuevo factor que se ha desencadenado en los mercados bursátiles, como es la crisis financiera mundial.         
Esta coyuntura nos ha llevado a reflexionar sobre la importancia que tiene el mercado agrícola con relación a otros mercados, no solamente porque se dedica a la producción de este rubro la población más vulnerable, sino que éste mercado satisface una de las principales necesidades básicas de todos los seres humanos: la alimentación.


Asimismo, marchas y largas colas se presentaron en muchos países, aplicación de políticas destinadas a la compra y subvención de alimentos en algunos o las restricciones a la exportación o la cantidad de compra en otros. Todo ello, nos ha llevado a analizar de cerca la vulnerabilidad y riesgo que tienen los países ante la importación para asegurar el consumo de los alimentos.


En este contexto mundial cabe preguntarse, ¿las formas de producción y consumo, las políticas públicas aplicadas y el comercio internacional, pueden garantizarnos el alimento para la población mundial?

A pesar de las buenas perspectivas para la producción estimadas por la FAO (Crop Prospects, Octubre de 2008) de que la producción se incrementará, nos señala también que el comercio mundial de alimentos disminuirá, la menor cantidad de commodities disponibles para el intercambio mundial puede generar expectativas de escasez de alimentos y otra vez tengamos una subida de precios, sobre todo en los países más dependientes de importaciones.
 
Pero hemos visto que la producción de alimentos está sujeta a los fenómenos climáticos o al desabastecimiento energético y por tanto, es probable que en el corto y mediano plazo también disminuya la producción disponible. 

La principal preocupación de los dirigentes y líderes mundiales, actualmente, no gira en torno al abastecimiento de los alimentos sino a la crisis financiera mundial y en mantener sus indicadores macroeconómicos positivos. La asignación de los Estados Unidos de 700.000 millones de dólares para amortiguar la crisis financiera y que el Banco Mundial haya previsto invertir solamente 1.200 millones para la crisis alimentaria en 36 países lo evidencian.

¿Es realmente vital que los Estados otorguen recursos para mantener los bancos o más bien deberían hacerlo para la producción de alimentos?

Para asegurar que lo peor de la crisis mundial de alimentos ha pasado, es imprescindible que las políticas públicas a nivel global inviertan para lograr la sostenibilidad ecológica, social y económica de los sistemas alimentarios. Esto significa, por un lado, no impulsar la inversión desde una nueva revolución verde de transgénicos o agrocombustibles que incrementen la producción por unos años pero que traiga consecuencias irreversibles a las generaciones futuras, y, por otro lado, generar y buscar tecnologías más amigables con el medio ambiente, el uso de energías alternativas y la prevención de los riesgos climáticos.

Asimismo, los Estados deberían tener la tarea de garantizar el acceso de alimentos a la población más vulnerable, guiando el comercio de estos bienes de la forma más equitativa posible.

La crisis alimentaría mundial nos ha mostrado que algunos “commodities” son bienes básicos para la vida, por tanto su comercialización en el mercado no debería ser de la misma forma que para cualquier mercancía y no se debería permitir que se especule con ellos en las bolsas de valores.
El contexto de crisis mundial cuestiona a los líderes mundiales y organismos multilaterales ¿cómo replantear el comercio de alimentos, reconociendo su carácter de bien básico y evitando la especulación en este mercado?

De igual manera les plantea la interrogante ¿cómo disminuir el déficit alimentario mundial sin que signifique hambruna en los países menos desarrollados? Individualmente, ¿cómo podemos lograr que prime la atención a las personas antes que los beneficios económicos?

Desde CIPCA proponemos que a nivel mundial se ponga en el centro de la atención a la agricultura y a la producción y acceso a los alimentos de manera sostenible como necesidad humana, en ese marco, proponemos que gobiernos y organismos internacionales durante un Decenio centren su atención en la agricultura familiar sostenible, a cargo de los productores rurales, si en verdad se quiere avanzar hacia el logro del primer objetivo del Milenio: erradicar la pobreza extrema y el hambre.

(*)* Bishelly Elías es Responsable de la Unidad de Acción Política del  Centro de Investigación y Promoción del Campesinado, UAP – CIPCA. El artículo es un resumen de la ponencia presentada en el Seminario Internacional Postneoliberalismo -  Cambio o continuidad,  organizado por el CEDLA.

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