Por una Bolivia democrática, equitativa e intercultural

 

Propuestas Económicas Productivas

¿Dónde está la Santa Cruz progresista, profundamente democrática, la que decía que su propuesta autonómica es para todos los bolivianos y bolivianas, la que rechazaba cualquier crítica de discriminación racial o étnica, la que criticaba los conflictos sociales, tan recurrentes en algunas ciudades del país?

Si de conflictos se trata hay que ver el comportamiento y el nivel del debate, diálogo y tolerancia demostrados en los Encuentros Territoriales realizados hasta la fecha. En los departamentos donde ya se hicieron estos encuentros, en todas las comisiones de la Asamblea Constituyente, las propuestas de diversos sectores de la sociedad boliviana fueron expuestas, aunque en medio de recriminaciones a los constituyentes, a tono con la polarización política y con mucho debate, pero terminaron sin mayores dificultades. Se escucharon discursos altisonantes, apasionados, otros más serenos, académicos, en fin, reflejo de la diversidad que nos caracteriza. Pero en ningún caso hubo violencia, EXCEPTO EN SANTA CRUZ.

Además, todo sucedió en las aulas de la universidad pública, el centro de las ideas y el debate. Vaya contradicción, pues se entiende que toda sociedad con educación aspira llegar a la “democracia perfecta”, donde prima el diálogo, donde la calidad del debate impresiona por la fluidez de los argumentos, por la finura en la exposición de ideas, armas éstas todas tan distintas a los bates de béisbol, a la piedras y a los insultos.

Estos Encuentros Territoriales tienen el propósito de servir de espacios para que la ciudadanía se exprese, pero no para hacer ejercicios de fuerza.
¿Para qué la pulseta? Nunca antes había escuchado como ahora, de boca de muchos asambleístas, que la autonomía en el país es un camino sin vuelta, pero algunos “autonomistas”, protagonistas de los violentos sucesos, se pusieron en evidencia! Si su discurso autonomista es unificador y se respalda en la profundización de la democracia -porque se acercan los poderes y sus representantes al pueblo-, que además es inclusiva -porque asimila a los pueblos indígenas- con todo lo cual estamos de acuerdo; lo que vimos estupefactos por los medios de comunicación decía todo lo contrario. Se vio gente irascible desconociendo un elemento esencial del debate: el saber escuchar; omitiendo principios básicos de la democracia: la tolerancia, respeto a lo diverso, considerar que la otredad es tan valiosa como el yo o el nosotros.


Y ¿cómo fueron tratados los y las indígenas, cuyas figuras tanto llenan los discursos cuando quieren reafirmar la identidad cultural? “No tenemos miedo, no tenemos miedo porque estamos aquí con propuestas y no con violencia” expresaba Ramiro Galindo, un indígena cruceño que participaba en la comisión de Autonomías. Sólo bastó escuchar esa frase para entender la agresión que sufrieron los suyos en el campus universitario. Ni qué decir de las decenas de mujeres de pollera que con todos los derechos ciudadanos que les asiste la Constitución estaban allí para expresar sus posturas sobre autonomías, visión de país, de desarrollo, etc. Qué ironía, iban a un espacio donde se quiere ampliar la carta de derechos, donde se quiere constitucionalizar la sanción a la discriminación, mejorar ese marco normativo que garantiza el ejercicio de los mismos.
Vayamos más allá, un constituyente fue agredido por usar poncho, ¿a quién le molestaba eso? Es como impedir que un indígena del oriente se exprese en su lengua materna, o que los conspicuos líderes del Comité Cívico expresen su posición de apoyo a un cierto modelo de autonomía como es la autonomía departamental, posiciones éstas que igual fueron planteadas en otros departamentos sin ser agredidas.

¡¿A dónde va Santa Cruz, la moderna y hospitalaria Santa Cruz?!

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