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Propuestas Económicas Productivas

Amigas y amigos de CIPCA,Amigas y amigos de Xavier Albó

A nombre del personal de CIPCA, quiero agradecer las muestras de aprecio que junto con Xavier recibimos por la presentación del libro sobre nuestra historia, y en el homenaje que tan merecidamente se le hace a nuestro compañero mayor.

A propósito de la presentación del Libro sobre la historia de CIPCA, quiero aprovechar para agradecer y felicitar a Vera por su excelente trabajo, asimismo a Xavier, Lorenzo y todos los otros compañeros que dispusieron de tiempo y entusiasmo para colaborar con este cometido.
Un documento de tal calidad, y tan generoso en su análisis y propósito, presenta grandes ventajas, sobre todo porque ya existe un testimonio sobre una período tan importante para CIPCA. Al mismo tiempo presenta un gran reto, el de continuar adelante y agregarle algunas páginas con el mismo entusiasmo, compromiso y profesionalidad a esta institución.
Por ello, en esta oportunidad quiero referirme a dos características del accionar de CIPCA para dar contexto al nacimiento de la nueva iniciativa que queremos compartir con ustedes esta noche.

El primero

El primero tiene que ver con la vocación nacional de CIPCA, relacionado con el mandato y la vocación de trabajo a nivel de comunidades, grupos y familias concretas.

Personalmente me ha tocado vivir esta vocación desde distintas perspectivas, primero en Charagua cuando me inicié en CIPCA, allí se trabajaba con solo una radio de comunicación. Luego en el Beni, ya con teléfono y fax; y desde hace algunos años en la Dirección General, por supuesto con más recursos.

En todas estas etapas quedó claro que el centro de nuestra atención debían ser las comunidades campesinas indígenas. En Charagua conocí al Padre Oriol, a Rafo, y especialmente a Xavier y Claudio, que asistían a largas sesiones de reflexión y de planificación. Con los pocos recursos con los que contánbamos las exposiciones de Xavier nos hacían ver las otras realidades del trabajo de CIPCA y nos ayudaba a encontrar pautas comunes.
Hoy que me toca desempeñar otro rol en CIPCA, las largas discusiones con Xavier sobre los planes estratégicos de la institución, me han enseñado que en cada momento es bueno revisar y confirmar si la vocación de colaboración práctica se está realizando adecuadamente y si se están proveyendo de los recursos suficientes.

Es común que, en su particular estilo, nos recuerde que “hay que mantener los cables a tierra”, o mejor aún diga “hummmm” y mueva la cabeza si algo parece descabellado y lejos de la realidad.

Hoy CIPCA trabaja en siete oficinas regionales (La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Cordillera, Beni, Pando y Norte), más la Dirección General. Tienen presencia permanente – en los últimos 10 años- en 27 municipios y realiza acciones coordinadas con 506 comunidades campesinas indígenas y 9.276 familias.


El 80% de los recursos y capacidades institucionales están instaladas a nivel local, y por supuesto la mayoría de los compañeros realizan no solo su trabajo en el área rural, sino que prácticamente viven esta experiencia, tanto a nivel personal y familiar.

En oportunidades hemos escuchado críticas a este trabajo minucioso de las instituciones por ser muy menudo. Pero les prometo que estas críticas no tienen idea de cuan movilizador puede ser un proyecto de mejoramiento de suelos y ganadería lechera (altiplano), o riego y frutales (valles), o ganadería ovina y sistemas agroforestales en (Santa Cruz), ganadería comunitaria, sistemas agrosilvopastoriles, mecanización agrícola (en Cordillera), introducción del cacao, gallinas, abejas, recolección de productos no maderables (en el Beni, Norte y ahora Pando).

Que decir de la demanda y defensa de tierras, o de la participación política en espacios de gobierno local.


El segundo

… Que se encuentra bien expresado en la historia. Es que toda la experiencia institucional, si bien rica, sería incompleta en la opinión de nuestros compañeros jesuitas, especialmente de Xavier, si no se acompañaría con la suficiente reflexión, sistematización y difusión.

Esto es más fácil decirse que practicarse, digamos que al menos no es común que la misma persona tenga tantas cualidades, además de formación, paciencia para transgredir la experiencia y hacer de ella un acontecimiento académico.

Como en el tema anterior, aquí la historia nos ha mostrado muchos caminos y herramientas, aunque sigue siendo común en CIPCA que se le entregue un cuaderno empastado a las nuevas compañeras y compañeros para que tomen nota de todo lo que les parezca importante, con eso intentamos despertar la curiosidad del personal nuevo, la capacidad de preguntarse y buscar respuestas.

Hoy por supuesto los medios de difusión han facilitado mucho esta tarea, sin embargo no siempre fue así. Antes del internet, la circulación y el acceso a libros, publicaciones e información era bastante dificultosa. Esto hizo que la gran mayoría de las instituciones organicen bibliotecas y formas de resguardo físico de su información.

Esto por supuesto también ocurrió en CIPCA, con la particularidad que Xavier hizo crecer de tal manera la Biblioteca Central de la institución que, como ustedes conocen, ha adquirido un prestigio importante entre las bibliotecas del país.

Este ir y venir de Xavier, acompañado de la generosidad de muchas instituciones y personas, que han aportado al centro documental, más el trabajo de nuestras compañeras de la Biblioteca, ha llevado a CIPCA a tener entre manos una valiosa obra que nos llena de orgullo, pues no solo conserva y ha puesto a disposición del público el material bibliográfico producido en el país, sino también gran parte de los documentos producidos por CIPCA y su personal de las distintas regiones y oficinas.

Lo mismo que ocurre hoy con nuestra página WEB, ya observamos anteriormente en la biblioteca, mucha gente no solo consulta las grandes obras de reconocidos autores, también buscan y recurren a literatura específica sobre alguna región en particular, sobre un asunto de poca trascendencia o resonancia nacional. Esto nos ha animado a continuar con la obra de Xavier y establecer mecanismos adecuados para que toda la producción de las oficinas tenga un respaldo en la Biblioteca central.

También es verdad que las bibliotecas regionales han disminuido su actividad, aunque no faltan lectores y solicitudes de servicio.

Hace unos años, venimos discutiendo la sostenibilidad de la Biblioteca en dos aspectos: garantizar los recursos necesarios y especializar y ampliar el servicio que presta.

Un primer paso lo dimos el año 2002 cuando trasladamos la biblioteca al edificio de la Universidad la Cordillera, bajo un convenio específico, para quienes va nuestro reconocimiento. Mejoramos en distintos aspectos.


Sin embargo, llegó un momento en que nos preguntamos si la Biblioteca no estaría limitando sus posibilidades a las propias posibilidades de CIPCA, y se requerían mayores cambios para mantener liderazgo en su disciplina.


Como en otras áreas de la institución, discutimos la posibilidad de independizar la Biblioteca, con el objetivo que a partir de lo avanzado hasta el momento pueda desarrollar sus propias potencialidades bajo una estructura aligerada y con fines propios. En esto venimos trabajando los últimos dos años, cuando la Asamblea de CIPCA autorizó desarrollar la idea y luego autorizó constituir la Fundación Xavier Albó, afectando una parte del patrimonio de CIPCA.

No fue una decisión fácil, sobre todo separar de la estructura de CIPCA algo tan querido para el personal. Hoy estamos convencidos que dimos los pasos correctos y mantenemos nuestra expectativa en el desarrollo de la Fundación. Vamos a aprender a caminar juntos, colaborándonos en lo que sea necesario y por supuesto mantener el sentido de complementariedad entre una institución de acción e investigación y una institución de servicios bibliográficos.

No voy a abundar en detalles sobre lo que esperamos de la Fundación, pues se ha preparado unos trípticos que son bastante explicativos y se ha entregado a todo el público presente.

Solamente decirles que es una iniciativa que nació chiquitita, que hoy la presentamos formalmente, y desde ahora estamos en la capacidad de solicitar la colaboración de todos ustedes y encontrar los mecanismos para que los sueños con los que ha nacido se vayan aproximando a la realidad.

Voy a confesarles que en el diseño de esta iniciativa, nos fue complicado convencer a Xavier para que nos permita que la Fundación lleve su nombre. Hoy quiero agradecerle por comprender el cariño de CIPCA y de muchas otras personas e instituciones que nos animaron y apoyaron al conocer la iniciativa.

Xavier, esta es una muestra de nuestro cariño y reconocimiento a tu labor, esperamos que nos sigas dando trabajo y sobre todo provocando para ser cada día mejores personas.

(*) Oscar Bazoberry Chali,  director general de CIPCA.

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