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Propuestas Económicas Productivas

Los últimos meses Bolivia ha vivido los impactos catastróficos del fenómeno climático El Niño. Esto es un indicador que el calentamiento del planeta nos está afectando. De acuerdo a los expertos del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) de las Naciones Unidas, las calamidades actuales solo son una pequeña muestra de los cambios climáticos radicales que experimentaremos en el futuro.

El pasado 6 de abril los científicos del Grupo de Trabajo II del IPCC presentaron en Bruselas, Bélgica, las conclusiones de su estudio sobre los impactos del cambio climático. Cabe resaltar que el informe del Grupo fue acordado después de casi una semana de negociaciones y tras una tensa sesión final de 24 horas ininterrumpidas en la que predominó lo político; señal que se trata de un tema de gran impacto en términos económicos y políticos para los países y el mundo.
La principal conclusión indica que el cambio climático, particularmente el aumento de la temperatura, está teniendo un impacto directo en los mamíferos, las plantas y el agua, y que el aumento de la temperatura es muy probablemente causado por la intervención del hombre. Lo más preocupante de estas conclusiones es que los más pobres de los pobres van a ser los peor golpeados y que estas personas son las menos preparadas para afrontar los efectos de tal cambio.

Los datos específicos para América Latina tampoco son muy alentadores. El aumento de la temperatura y el decrecimiento del agua contenido en el suelo convertirán parte de la selva amazónica en sabana y la vegetación de zonas semiáridas pasaría a ser vegetación de zonas áridas. En todas estas zonas existe un alto riesgo de pérdida de biodiversidad y de redistribución de biomasa. Además, de acuerdo a la argentina Graciela Magrin, coordinadora del capítulo sobre América Latina del informe IPCC, en el futuro muchos glaciares en América Latina habrán desaparecido y por ello habrá menos disponibilidad de agua para consumo humano, agricultura y generación de energía. El 50% de los suelos cultivados sufrirá procesos de salinización y desertificación. Por tanto, habrá menos producción de alimentos, amenazando la seguridad alimentaria en varias regiones.

Aunque países como Bolivia tienen poca culpa de todos estos cambios, van a tener que afrontarlos porque sus efectos igual están llegando. Y ya que Bolivia es un país con una alto índice de pobreza, es muy vulnerable a esta realidad. Particularmente, el sector agropecuario puede verse severamente afectado y consecuentemente, las familias rurales pobres cuyo ingreso y seguridad alimentaría dependen en gran parte de la producción agropecuaria.
Sin embargo, los impactos reales del cambio climático dependerán de las acciones actuales respecto a la conservación y el manejo de recursos naturales y la capacidad de adaptación de las personas a las nuevas condiciones. Bolivia goza todavía de una alta biodiversidad y cuenta entre sus recursos una gran variedad de conocimientos tradicionales y también nuevos respecto al manejo de ecosistemas en condiciones de alta fragilidad. Estas pueden ser las ventajas comparativas de Bolivia en el futuro.

Tal como señala el Viceministerio de Recursos Naturales y Medio Ambiente en su documento de trabajo sobre los corredores de biodiversidad, “ … si se quiere lograr la conservación de la riqueza en biodiversidad, deben desarrollarse políticas que de una manera estratégica integren la conservación de la biodiversidad con al generación de alternativas de desarrollo que contribuyen a superar los problemas de pobreza”. El desafió clave está en la integración equilibrada de conservación y explotación de la biodiversidad y los recursos naturales en general, y en la urgencia de promulgar políticas públicas al respecto.

Actualmente la acción política del gobierno está más concentrada en la parte de la explotación de los recursos naturales, ya que la generación de ingresos para combatir la pobreza es una prioridad entendible y porque la explotación ofrece mayor beneficio económico y político a corto plazo. Sin embargo, si no se prioriza muy pronto la parte de la conservación y el manejo sostenible, se estará abriendo caminos para sostener, más bien, la pobreza en el futuro.
Además, las políticas públicas sobre conservación de la biodiversidad y los recursos naturales deberán complementarse con políticas que resuelvan la contradicción, cada vez mayor, ente la presión demográfica y la necesidad de conservar los recursos naturales.


(*) El autor es economista en CIPCA Cochabamba.

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