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Propuestas Económicas Productivas

Un estudio reciente de análisis morfológico y de fondo, -“Políticos y periodistas, enemigos íntimos o aliados funcionales; el caso de la Asamblea Constituyente: cómo informaron los medios de comunicación en Bolivia” realizado por Raúl Peñaranda, Javier Plaza y Rolando Siles, y financiado por la Fundación Boliviana para la Democracia Multipartidaria (FBDM)- le puso la lupa al contenido de los noticieros de seis canales de televisión (Unitel, Bolivisión, Televisión Nacional, ATB, Red Uno y PAT) y de seis periódicos (La Razón, La Prensa, Los Tiempos, Opinión, El Deber y El Nuevo Día), respecto a la pregunta: ¿Cómo informaron estos medios acerca de la Asamblea Constituyente?

No entraré en el dilema de si los profesionales que hicieron el estudio son collas o son cambas, o si los resultados de la investigación, empírica (así lo reconocieron los autores), están sesgados o no para favorecer al oficialismo o a la oposición.

Me voy a centrar en un par de datos fríos que arroja la investigación y que son palpables de verificar por cualquier ciudadano acucioso. Como contexto, es necesario apuntar que los investigadores analizaron, en el caso de la televisión, 92 horas de noticieros (de horario nocturno); y, en el caso de los periódicos, revisaron 102 ediciones. En ambos casos, el periodo de estudio fue del 6 de agosto, cuando se instaló la Asamblea Constituyente, hasta finales del mes de diciembre de 2006.

De las 92 horas de noticieros revisados, apenas el 12% fue dedicado a la cobertura del evento más importante de la historia contemporánea del país: la Asamblea Constituyente. Asimismo, este magno evento que, según pregonamos la mayoría de los bolivianos, tenía que llevar adelante cambios estructurales en la nación, no mereció el análisis profundo en las páginas de los diarios mencionados. El estudio indica que en el periodo estudiado no publicaron ni un solo reportaje en profundidad, ni entraron en el análisis del proceso mismo.

Estos datos indican que la forma tradicional de informar prevaleció, ya que las publicaciones se limitaron a la información que generó la coyuntura (noticias) y estos medios no tuvieron agenda propia, sino que se dejaron marcar el paso por la agenda política, del oficialismo y de la oposición.

Mucho se le ha criticado a la Asamblea Constituyente por no haber avanzado en sus tareas encomendadas. “Se tiraron seis meses para aprobar únicamente su reglamento interno”, gritaron los críticos, sobre todo los mismos medios de comunicación. Pero, ¿qué hicieron los medios de comunicación para motivar a la discusión (en la sociedad civil) de los temas de fondo de la Asamblea Constituyente? ¿Acaso saben (los medios de comunicación) que cada una de las organizaciones políticas y sociales que tienen representación en la Asamblea Constituyente llegó a esta con sus propuestas constituyentes hechas? ¿Conocen que la mayoría de las organizaciones sociales, instituciones cívicas, prefecturas, municipios, etc. también redactaron sus propuestas constituyentes? ¿Leyeron las propuestas constituyentes? ¿Las analizaron?


Tal vez si los medios de comunicación hubiesen entrado en el análisis profundo de estas propuestas no se hubiesen dejado envolver por la coyuntura de los dos tercios versus la mayoría absoluta, porque las propuestas de fondo son más coincidentes que divergentes; y para las divergencias, probablemente, era suficiente la búsqueda de consensos. Tal vez esta profundización en el fondo de la temática constituyente hubiese permitido desenmascarar a los extremos que se parapetaron en esas dos posiciones con el único afán de intentar truncar el proceso.

No es tarde, el debate recién empieza. Si el tema actual es “visión de país”, es necesario saber que todos los actores del proceso tienen una postura al respecto. Adelantemos y mostremos a la sociedad lo que quiere cada organización, cada partido, cada agrupación, cada institución sobre la nueva Bolivia. Confirmaremos que la generalidad coincide en que el país debe seguir siendo unitario y, si bien no todos hablan del país “plurinacional”, también la mayoría coincide en que somos diversos y en esa diversidad debemos seguir existiendo como Bolivia.

No habrá que esperar que el conjunto del debate tenga las muestras de paciencia, comprensión y tolerancia, pero es necesario acompañar con atención estos momentos en los que la gran mayoría de los constituyentes hacen el uso de la palabra en plenario, algunos por primera vez, y van exponiendo sus propuestas de país. Si bien es importante transmitir en extenso estas presentaciones, es un reto para los medios sintetizar la información y difundirla entre su público.


(*) La autora es comunicadora en CIPCA Santa Cruz.

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