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Propuestas Económicas Productivas

El ‘Atlas de Nuestro Medio Ambiente Cambiante’ es una herramienta multimedia desarrollada por el Programa para el Medio Ambiente de las Naciones Unidas. Con imágenes satelitales antiguas y actualizadas, el Atlas muestra cambios del medio ambiente causados por el hombre.

El Atlas muestra los lugares que han sufrido cambios ambientales muy grandes y negativos durante los últimos 30 años por efecto de actividades humanas. Entre los 132 lugares que contiene el Atlas, 9 se encuentran en América del Sur y uno de ellos está en Bolivia. Se trata de la denominada ‘Zona de expansión’, al este de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, ubicada en los municipios de Pailón, San Julián y Concepción (http://www.na.unep.net/digital_atlas2/webatlas.php?id=31).

Dos imágenes que publica el Atlas (una tomada en 1975 y la otra en 2003) muestran diferencias muy notables en esa región: En un periodo de menos de 30 años, la conversión de bosque en pastos y tierras cultivadas ha dado como resultado la deforestación de casi toda la zona.

Como causas de este proceso de deforestación, el Atlas indica la fuerte inmigración después de la construcción de carreteras que conectaron a Santa Cruz con el interior del país y de la puesta en práctica del proyecto Tierras Bajas.

Paralelo a los logros económicos, el desarrollo de la zona trajo consigo la deforestación y sus consecuencias nocivas. Entre estas se encuentran la desaparición del habitat de recursos genéticos (plantas y animales), pérdida de protección contra riadas, vientos, sequías y temperaturas extremas, cambio climático en el nivel local y en el nivel global y pérdida de fertilidad y erosión del suelo.

Además de estos efectos directos de la deforestación, la aplicación del modelo agroindustrial durante el desarrollo de la agricultura de la zona es responsable de la degradación del medio ambiente. El uso indiscriminado de agroquímicos, las grandes superficies ininterrumpidas de monocultivos necesarias para la agricultura mecanizada y la explotación excesiva de la fertilidad de los suelos también han tenido consecuencias negativas para el bienestar, tanto de la fauna y flora como de la gente de la zona.

La agroecología, que usa los conceptos y principios de la ecología en el diseño, desarrollo y gestión de sistemas agrícolas, puede ofrecer una respuesta sostenible a esta problemática. Por ejemplo la agricultura biológica, la permacultura y la agroforestería. Estos tipos de agroecología ofrecen una alternativa al modelo agroindustrial cuya lógica señala que más desmonte es más ganancia. Lo que olvida esta lógica es que los servicios públicos que ofrece el bosque (como la función de amortiguación, la estabilidad climática, la conservación de la fertilidad del suelo y la conservación de recursos genéticos), también tienen valor. La agroecología sí toma en cuenta estos valores.

La frontera agrícola en las tierras bajas de Bolivia se extiende cada vez más. El país tiene el derecho a desarrollarse económicamente y aprovechar ventajas que tiene en comparación con otros países como, por ejemplo, sus recursos naturales. Pero en este desarrollo hay que tomar en cuenta el aspecto de sostenibilidad: el bosque y la fertilidad del suelo son recursos naturales renovables, pero para la renovación se necesita un manejo sostenible de los mismos. La explotación insostenible, cuyo resultado es visible en las imágenes satelitales antes referidas y otras, hace que los recursos naturales renovables se conviertan en no-renovables y que los cambios ambientales causados por el hombre se conviertan en daños irreversibles.

(*) El autor es economista de CIPCA Santa Cruz

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