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Propuestas Económicas Productivas

El 31 de julio San Ignacio de Mojos, en tanto capital del municipio más indígena del Beni, acaba de celebrar su 318 aniversario y como ya es típico, lo hizo con una fiesta cultural tan prestigiada en el ámbito regional. Como agasajo, el INRA quiso sumarse al festejo entregando un título de tierras a la comunidad indígena Flores Coloradas, el primero de este tipo que se realiza en la zona.

Pese a lo emotivo del acto de entrega y a la presencia de personalidades como el monseñor auxiliar del Beni Manuel Eguiguren, el director departamental del INRA, representantes de la cooperación española, además de dirigentes indígenas, el título señala que la comunidad referida solo tiene una superficie de 130 has. para las 14 familias que lo habitan; este dato no deja de ser sintomático respecto a la superficie de tierras que al final están consolidando las comunidades indígenas e incluso las TCOs de Mojos, con algunas excepciones.

Se trata de comunidades indígenas mojeñas mayormente con cerca de medio siglo de vida, otras mucho más antiguas y la experiencia histórica de su existencia alude reiterativamente al hecho que sus espacios territoriales a los cuales tradicionalmente han tenido acceso las familias indígenas, no ha dejado de disminuir prácticamente hasta la fecha.

Si hacemos estadísticas, las familias “beneficiadas” con este título (en caso que se tratase de tierras de distribución individual) sólo les correspondería una superficie de 9.3 ha. a cada una, espacio territorial insostenible, mucho más aún si se trata de familias indígenas que por sus lógicas económicas (agricultura migratoria, caza, pesca, recolección) necesitan de espacios territoriales mayores para realizar sus actividades productivas; es por eso que frecuentemente deben salir de la comunidad a trabajar como peones, especialmente en estancias de la zona. Desde luego que esto no quita el mérito del reimpulso del proceso de saneamiento en la zona para lograr la regularización del derecho propietario sobre la tierra y el territorio, proceso que al igual que en otras regiones del país, en el Beni ha sido altamente conflictivo.

Situación parecida ocurre con las TCOs en Mojos, el Territorio Indígena Mojeño Ignaciano por ejemplo, a la fecha (en etapa de Exposición Pública de Resultados) sólo logró consolidar el equivalente de 29 has. por habitante de esta TCO; el Territorio Indígena Multiétnico tiene consolidado un equivalente de 142 has. por habitante; sin embargo, se trata de superficies sin restar áreas de asentamiento de la comunidad, yomomos, curichis, etc., lo que reduciría éstas superficies a cerca del 50%.

 

Por otra parte, existen comunidades donde la crisis de barbecho es una realidad presente y esto repercute negativamente en sus sistemas económicos, puesto que, según el estudio de Ingresos Familiares realizado por CIPCA, la población indígena de Mojos depende en un 30% de los recursos que genera el monte y si a esto le sumamos la agricultura, pecuaria y artesanía que también dependen de los recursos naturales, la cifra se eleva al el 87% (Composición de Ingresos Familiares; 2005). De modo que, la realidad de la zona desdice de manera contundente el discurso de ciertos sectores vinculados a la propiedad de la tierra que muestra a las TCOs como los “nuevos latifundios”, pero también alerta sobre la necesidad de efectivizar en la región las políticas de redistribución de tierras establecidas en la nueva norma agraria, para dotar a estas comunidades las condiciones materiales de continuidad cultural y sobre esa base, promover el desarrollo rural.

 

(*) El autor es sociólogo de CIPCA Beni

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