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Propuestas Económicas Productivas

Es indiscutible  la inmensidad de recursos naturales que han existido y que aún se encuentran en los Territorios Indígenas de la amazonia boliviana. También es cierto que, la mayoría de estos recursos han sido saqueados, sin dejar beneficios a las comunidades.

En esta última década, las comunidades han experimentado que sus recursos forestales maderables y no maderables ya no tienen la misma capacidad de producción. De éstos, las especies maderables más valiosas (mara, cedro, palomaría, roble y otras) ya no existen debido a la explotación irracional de las empresas y cuartoneros que han ingresado a estos territorios, y a la actitud pasiva de las familias indígenas que han visto salir sus recurso sin provecho alguno; se suma a esto la complicidad de algunos dirigentes que en su momento han contribuido en este proceso.

En contrapartida, los recursos forestales no maderables aportan significativamente a los ingresos de las familias indígenas. El aprovechamiento de estos recursos se basa en la recolección de los productos que les proporciona el monte. Sin embargo, debido a factores externos como los incendios forestales, inundaciones, chaqueos, la deforestación, ha originado que la capacidad de producción del monte vaya  disminuyendo, aspecto que afecta directamente a las familias.

Estos acontecimientos que viven las familias de las comunidades ha motivado a revalorizar los recursos forestales no maderables, en sentido de preservar, manejar y aumentar la capacidad de producción del monte buscando mejorar los ingresos familiares, sin poner en riesgo la existencia de los recursos naturales.

Las comunidades indígenas de San José del Cavitu, San Miguel del Mátire y San Juan de Dios del Litoral, (comunidades que se encuentran en los territorios TIM y TIMI) están desarrollando el manejo de sus áreas de chocolatales silvestres, iniciativa que han ido madurando a partir del análisis y reflexión conjunta respecto a la importancia de los recursos forestales no maderables que existen en sus comunidades.

El manejo de los chocolatales se desarrolla a nivel comunal, promoviendo la participación de todas las familias. En este sentido, las comunidades han partido por la identificación de sus áreas de chocolatal silvestre, posteriormente han planificado las acciones a realizar, iniciando con las limpiezas, actividad que va seguida del deschuponado, es decir, la eliminación de todas las ramas chuponas que se encuentran en la base del tronco de las plantas madres; otra actividad importante es el raleo de algunas especies de árboles, para permitir mayor entrada de luz y viento; del mismo modo, en estas épocas de sequías, se está realizando el callejoneado o contra fogueo en las zonas donde hay riesgos de incendios; también se está considerando todas las acciones para la cosecha y pos-cosecha del chocolate. Este conjunto de acciones son determinantes para la obtención de un producto de alta calidad.

A la fecha, las comunidades mencionadas cuentan con 240 hectáreas de chocolatales en las que se están realizando las prácticas de manejo. De éstas, se estima tener una producción de 480 qq. de grano seco, aunque ya se prevé que estos volúmenes podrán incrementarse considerablemente en los siguientes años de manejo.

Estas actividades de manejo del chocolate silvestre, así como los procesos de cosecha y pos-cosecha están siendo apoyados por la regional CIPCA-Beni, entendiendo que con estas prácticas se promueve la revalorización de este producto milenario, la preservación de la biodiversidad de los bosques, se fortalecen los vínculos del sentido comunitario, se reafirma el sentido de propiedad y gestión del territorio y, fundamentalmente, la generación ingresos económicos a las familias indígenas así como la consolidación de una actividad económica sostenible que permite la integración y participación de la familia en su conjunto.

Sin embargo, consideramos que estas acciones quedarían cortas si no van acompañadas de políticas públicas que, por un lado, promuevan e incentiven el manejo de las áreas de chocolatales existentes en los territorios y comunidades indígenas y campesinas, así como la ampliación de nuevas áreas de chocolatales bajo sistemas agroforestales y; por otro lado, favorezcan la conservación de estas áreas, en sentido de que se minimicen los riesgos de incendios forestales y se prohíban los chaqueos o la deforestación en estas áreas silvestres.

 

Finalmente es urgente resguardar los bosques ricos en estos recursos no maderables bajo el tipo de propiedad comunal donde aún está pendiente el proceso de saneamiento y titulación de tierras.

 

(*) El autor es agrónomo de CIPCA Beni

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