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Desde 1492, con el descubrimiento de América, el castellano se convirtió en idioma de referencia e imposición en países latinoamericanos, suplantando y, en muchos casos, eliminando a los idiomas originarios en las regiones “conquistadas”, actualmente es lengua oficial en España y 19 países de América Latina y el Caribe, también es lengua materna en regiones de EEUU y países de los cinco continentes, siendo el tercer idioma más hablado a nivel mundial.

Afortunadamente, aún están vivas muchas lenguas originarias, que expresan la identidad de los pueblos, concentran lógicas de razonamiento y formas de comportamientos hacia diferentes ámbitos; aquí radica la importancia de identificar las percepciones de las personas, hacia las lenguas originarias, lo cual se tradujo en una investigación presentada a mediados del 2005 en el ámbito de la carrera de Antropología de la Universidad Católica de Cochabamba. Esta investigación se desarrolló en dos discotecas –frecuentadas por jóvenes de clase media alta- de las ciudades de Cochabamba y Trinidad, allí se compartió con ellos ya que se optó por una investigación participativa.

El estudio permitió constatar que existen diferentes percepciones sobre la lengua originaria, debido a distintos aspectos: su funcionalidad en el medio, el conocimiento y la actitud de los padres o familiares hacia ella y los juicios de valor generados en los diferentes grupos sociales. Además, el prestigio de la lengua está dado por el uso que se le de en la sociedad, los jóvenes dan mayor importancia a su aprendizaje si la necesitan en sus relaciones cotidianas.

También se pueden evidenciar los resultados de la educación castellanizada, los jóvenes no hablan, escriben o entienden alguna lengua originaria y si lo hacen son sólo palabras o frases sueltas, a pesar de estar en vigencia la Educación Intercultural Bilingüe (EIB), la cual rige únicamente para el área rural a excepción de algunos raros casos en que se practica la educación bilingüe en colegios urbanos.

En Cochabamba se constató que la familiarización de la lengua materna en el seno del hogar, influye en la juventud con su carga emocional, asociándola a la familia y a toda la connotación cultural que implica. Otro factor que ayuda a la apropiación del idioma es encontrarse cotidianamente con él: en las calles, en la cancha, etc.

Los jóvenes en Cochabamba manifestaron entender “por lo menos algo” el quechua; si bien no todos tuvieron la oportunidad de aprenderlo en sus casas, en su mayoría lo escuchan en su cotidianidad, en sus actividades diarias; además se difunde material escrito en dicho idioma y también se lo habla diariamente, los medios de comunicación son directos difusores.

En el caso de Trinidad, la pérdida de las lenguas mojeñas se acelera por diversas causas: el menor número de hablantes y la imposibilidad de práctica en espacios públicos o cotidianos; la diversidad lingüística de la zona deriva en la tardanza de aplicación de las políticas públicas, hasta el momento no se ha tenido la capacidad política, ni económica para emprendimientos de tal envergadura; es casi imposible acceder con facilidad a materiales en lenguas originarias –salvo algunas excepciones en regiones específicas fuera de Trinidad-; los medios de comunicación no emiten programas en idiomas originarios y no hacen uso de términos en idiomas originarios.

Como el estudio fue realizado con jóvenes entre 18 y 25 años, una de las preocupaciones que caracteriza a este grupo etáreo es la inserción profesional, en Cochabamba hablar y escribir en quechua es percibido como importante para elevar el perfil profesional, dado el alto número de hablantes quechuas, este es un requisito y también un elemento a favor de la revitalización de esta lengua.

En Trinidad el caso es más complejo, los jóvenes manifestaron su interés por aprender inglés para elevar su perfil profesional y emprender estudios futuros o emigrar, no nombraron lengua originaria alguna que les interese aprender y por el contrario expresaron su rechazo diciendo: “es de los antiguos”, “pa’ que, ya no se usa, no nos serviría de nada” ó “es pérdida de tiempo”.

La generación de políticas y estrategias prácticas que incidan en la recuperación de lenguas originarias sería de alta importancia, en un escenario multiétnico como el de Trinidad; puede ser apropiado estandarizar, por regiones, alguna lengua para el manejo colectivo –se lo hizo anteriormente con el mojeño- y mantener el nexo con la cultura originaria, sin embargo hay una tendencia fuerte hacia la aculturación y predisposición irreflexiva, a entrar de lleno en la globalización.

En Cochabamba se hace necesario promover la EIB de doble vía y aprovechar la percepción positiva que tienen los jóvenes de su lengua materna, que derivaría en la adopción del idioma como lengua cotidiana, existe el escenario para hacerlo y una coyuntura a favor, solo falta voluntad política y capacidad económica para cristalizar tal iniciativa.

En cuanto a otros idiomas que les gustaría aprender, predomina el inglés, en ambos casos manifestaron que su aprendizaje es importante para: estudios, trabajo y socialización en general; se podría estudiar en secundaria. El aprendizaje de este idioma no impide que la educación primaria se realice en quechua en el caso de Cochabamba, o en alguna lengua originaria en Trinidad.


A las personas, instituciones, organizaciones y especialmente a los Consejos Educativos de Pueblos Originarios (CEPO’S), nos toca seguir reflexionando en torno a estas realidades para presentar propuestas de políticas dirigidas a fortalecer los cimientos de una amplia y verdadera EIB en nuestro país.


(*) Psicóloga comunitaria en CIPCA Beni

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