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Propuestas Económicas Productivas

Hoy en día, son cada vez más las personas que están tocando el tema no sólo de seguridad, sino también de soberanía alimentaria. En su mayoría son los propios productores, pues son ellos los primeros en sentir los efectos de las políticas de apertura comercial, los cambios en los hábitos de consumo y la falta de políticas públicas que apoyen a su sector.

Desde el gobierno se ha establecido la soberanía alimentaria como “el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas y estrategias de producción, distribución y consumo de alimentos que garantice el derecho a la alimentación para toda la población, con base en la pequeña y mediana producción, respetando sus propias culturas, la biodiversidad y los modos campesinos, pesqueros e indígenas de producción agropecuaria, para el logro de la seguridad alimentaria duradera y sustentable”.

Vemos con buenos ojos que por primera vez un gobierno intenta impulsar una Política Nacional de Soberanía Alimentaria con el objetivo de “incrementar la producción interna nacional de alimentos y garantizar el acceso de la población en condiciones adecuadas de cantidad, calidad, oportunidad y precio”.

Nos parece un acierto el apoyo al sector productivo, sin embargo consideramos que se necesitan realizar intervenciones más integrales, con acciones concretas. Ver solamente la oferta nacional, impide que dimensionemos realmente el mercado, se debe pensar en los efectos de las importaciones y el contrabando desde el lado de la oferta, y por otro lado la demanda, es decir que es lo que los bolivianos consumimos.

El tener productos extranjeros accesibles a menor precio, es una primera amenaza para el sector productivo, por lo que se deberían priorizar políticas de protección de mercado, esto es idear y poner en práctica una lucha frontal contra el contrabando, mejorar los controles aduaneros, y hacer cumplir las normas sanitarias y fitosanitarias para la internación de productos.

Al hablar de protección a la producción, ésta debe hacerse pensando en políticas públicas diferenciadas por vulnerabilidad de productos, para de esta manera disminuir los riesgos en los ingresos de los pequeños productores.

Por ejemplo, para productos básicos como la papa, maíz o arroz, practicar políticas de protección más duras en las fronteras, acompañadas desde el lado de la oferta con el apoyo al sector productivo para que internamente podamos abastecernos de estos productos.

Para productos que su mercado natural es el mercado interno, como las carnes, leche y derivados, hortalizas y frutas, el fortalecimiento productivo en calidad, presentación y sobre todo el hacer normas y cumplirlas, evitando el contrabando seria un buen primer paso.

Pero no es solo cuestión de precio, cantidad o calidad, sino también de garantizar la accesibilidad de los productos nacionales a los diferentes mercados, en muchas regiones del país es más fácil encontrar productos brasileños, argentinos, chilenos o peruanos antes que bolivianos.

Así mismo, existe la necesidad de generar la cultura del consumo boliviano, que los mismos bolivianos apreciemos en su verdadero valor el producto nacional, pues los empresarios bolivianos suelen colocar etiquetas chilenas, argentinas o chinas a sus productos, antes de decir que es nacional, para que tenga mayor aceptación en los mercados. Por eso, luego de lograr mejorar la calidad de nuestros productos tendremos que trabajar en cambiar el pensamiento de que lo nacional “per se” es un mal producto.

Dentro del PND se habla del reconocimiento de la Marca Boliviana destinada a promocionarse en el mercado internacional, pero si no se reconoce a nivel nacional ¿cómo vamos a promover y creer en ella?, por eso la Marca Nacional o el “Consuma lo Nuestro” debe también pensarse como una política de implementación en el mercado local.

En las compras que realiza el Estado a través del Compro Boliviano se viene dando prioridad y preferencia a los productos bolivianos y de pequeños productores. Aunque este instrumento todavía necesita muchos ajustes, podría ser un primer ejemplo de difusión y promoción de lo boliviano hacia las empresas y consumidores nacionales.

(*) La autora es economista en CIPCA - UAP.

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