Por una Bolivia democrática, equitativa e intercultural

 

Propuestas Económicas Productivas

El Mamoré, río perteneciente a la cuenca del Amazonas, con una extensión de 695 Km. desde Puerto Villarroel hasta Puerto Avaroa, acoge en sus orillas a la comunidad Los Puentes, donde paradójicamente no existe un solo puente, sino varios pontones que permiten cruzar este imponente río de una banda a otra; allí se dio una discusión entre comunarios y comunarias sobre su identidad.

En primer lugar consensuaron sobre su identidad indígena, argumentando que sus antepasados eran habitantes y dueños milenarios de estas tierras; a pesar que muchos de ellos nacieron en otros lugares del Beni, se sienten indígenas por la relación actual con el territorio, por la forma de vida que tienen y las actividades que realizan; las personas de la zona se identifican con algún pueblo indígena, a pesar que solo algunos hablan la lengua originaria.

En segundo lugar afirmaron su identidad boliviana, los comunarios/as se sienten parte de una nación y hacen uso cotidiano de algunos símbolos como las banderas bolivianas que flamean coqueteando en los pontones que cruzan el majestuoso Mamoré y las fiestas patrias son las más festejadas en la comunidad. Todos han tenido contacto con personas que pasan por los puentes, personas de toda Bolivia con quienes han conversado y aprendido. Muchos de ellos han vivido en otras regiones de Bolivia, por algún tiempo, pudiendo conocer y compartir costumbres y tradiciones, en prácticas interculturales que alimentan el sentido de pertenencia a Bolivia.

En tercer lugar postularon su identidad regional oriental “camba”, matizada con algunas diferencias, ya que existen heterogéneos grupos étnicos (yuracaré, mojeño trinitario, mojeño ignaciano y otros) cada uno con sus formas de ser, hacer, pensar y sentir, sin embargo todos conviviendo, por ejemplo en una sola comunidad unida y enriquecida con la diversidad.

Esta identidad regional les permitió hacer notar la diferencia entre “cambas” y “collas”, a partir de la cual se empezó a indagar qué pensaban y sentían del mapa (difundido entre otros en stickers en movilidades lujosas que pasan por Los Puentes) que dice: ¡Este es mi país! demarcando como pertenecientes a este país los departamentos de Santa Cruz, Beni y Pando.

La reacción fue inmediata y hubo diferentes declaraciones que hicieron énfasis en que a pesar de las diferencias manifiestas entre “cambas” y “collas” no se comprende al país dividido, los comunarios/as se sienten parte de él. En otras intervenciones se podía identificar el temor que hay de ser despojados de sus tierras por la incursión de “collas”, sentimiento de inseguridad que produce rechazo inmediato como mecanismo de defensa.

Otras voces manifestaron enérgicamente que hay que ser muy críticos para ver de donde nacen algunas ideas difundidas a gran escala, ya que hay grupos de poder orientados por una mentalidad egoísta, que gestionan beneficios para si mismos y poco o nada les interesa el bienestar de la colectividad. Por esto, seguían diciendo, hay que ser concientes de que a los territorios conseguidos con lucha y sacrificios nadie puede ingresar sin autorización y de darse una nueva distribución de tierras, no serán ÉSTAS tierras y así se estará haciendo algo de justicia, restándoles a quienes tienen lo que a otros les falta.

“Si se va distribuir la tierra, son las tierras de quienes tienen grandes extensiones, a ellos se les va quitar para entregarles a los que realmente necesitan… porque no vamos a ir a pelear por intereses de unos cuantos, por una nación que quiere ser construida por élites… hay que ver que ellos (los “collas”) son nuestros hermanos y han sufrido como nosotros, es mejor estar unidos”. Estas mismas voces concluyeron que una alianza de sectores indígenas a nivel nacional contribuiría a consolidar la propuesta de territorio, justicia y autodeterminación en tierras altas y bajas.

En su cotidianidad donde ríen, lloran, alimentan esperanzas, forjan ideales, tejen historias, sufren explotaciones, edifican organizaciones y reivindican derechos los y las comunarias construyen y reconstruyen sus identidades e inevitablemente reconocen estar a expensas del Gran Mamoré, que se mueve a su gusto haciendo playas donde otrora era agua corriendo río abajo… Cuando termino de escribir esta nota diviso las playas que empiezan a secarse.

(*) Psicóloga comunitaria en CIPCA Beni.

CIPCANotas

Suscripción CIPCANotas

Enlaces