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Propuestas Económicas Productivas

Con el presente artículo, se pretende iniciar una serie de análisis y reflexiones (otros artículos), respecto al tema del Desarrollo y sus implicaciones directas e indirectas.

Hace algunos meses, escuchaba por radio, la declaración elocuente de un alto funcionario del Ministerio de Desarrollo Sostenible de nuestro país sobre la lucha contra la pobreza. Más allá de la elocuencia e incoherencia con la realidad, resaltaba con efusividad que las causas de nuestro atraso y nuestra pobreza, las vendrían a solucionar algunas políticas del desarrollo adoptadas actualmente por el Banco Mundial y las Naciones Unidas a través del PNUD.

Declaración oficial, que ante el actual escenario político, social y económico que hoy tenemos, llama inmediatamente a la reflexión, y nos invita a hacer una lectura o mejor dicho una re-lectura y análisis de un tema tan controversial como es el “Desarrollo” en y para nuestro país, sea este rural o no.

En el diccionario ‘Laurousse’, encontramos que al término “Desarrollo” se lo define (sintetizando) como: “(…) un proceso tendiente a buscar una mejor calidad de la vida a través del bienestar económico, social, cultural, político, científico y tecnológico de un individuo o un grupo social, a través de acciones que sean ambientalmente sostenibles”. Vista la integralidad de los elementos, nos lleva a pensar en la inclusión que se tiene de lo “Sostenible”, porque existe una interacción entre los diferentes elementos.

En un marco mucho más conceptual, para intentar definir el termino “Desarrollo”, Andrés Yurjevic decía: “El proceso de desarrollo es un esfuerzo consciente de aprendizaje que está íntimamente ligado a la búsqueda de lo nuevo, lo mejor y lo innovativo”.

En esta línea de Yurjevic, entenderemos al “Desarrollo” como el proceso de transformación que experimenta un grupo social en la búsqueda de márgenes representativos de libertad, de bienestar y de participación, es decir en ese intento de re-valorización de la persona humana en su integridad.

Mientras tanto el “Crecimiento Económico” se entenderá como un aumento constante en el producto per cápita, por tanto, más relacionado al concepto clásico de desarrollo lo cual nos permite deducir que el concepto de crecimiento es más restringido y de rango inferior que el de “Desarrollo”; al respecto J. Riechmán dice: “Globalmente, lo que necesitamos es desarrollo sin crecimiento (cuantitativo) y en última instancia ésta es la única definición de Desarrollo Sostenible”

Con todo ello, la intención, es no dejar de lado el elemento económico, porque vemos que entre el desarrollo y la economía existe un vínculo vital. En efecto el componente económico es la disciplina que hasta ahora ha dado los criterios para un manejo eficiente de recursos escasos y no escasos, ha definido además la forma en que la ‘empresa’ aumente su utilidad y las personas su bienestar. Estas actitudes, en general, son de gran interés para un modelo de desarrollo que busca captar la ‘imaginación’ de la gente en la lucha por aliviar la pobreza, en el marco de un medio ambiente equilibrado.


Por lo que el desarrollo puede ser comprendido como un sistema dinámico, cuyos elementos (económico, social, cultural, político, científico-tecnológico) ejercen relaciones de interacción mutua; y no están allí únicamente como partes independientes y separadas que forman el todo, al contrario, ellos guardan una intima relación y mutua dependencia. De este modo, si se introduce cambios en cualquiera de ellos, inmediatamente se produce modificaciones en el resto.
El concepto clásico de sistema, tiene que ver, con: el conjunto de cosas, reglas y/o principios que ‘ordenadamente’ relacionadas y/o entrelazadas entre si, contribuyen a la construcción, manutención y/o modificación de un determinado objeto u objetivo. Ahora bien, esta ‘nueva’ y/o re-descubierta concepción de desarrollo, en las teorías de sistemas suele concebirse como un “enfoque sistémico”; dentro de esta concepción el desarrollo, no es estático sino dinámico. Para explicar este fenómeno recurriremos a los principios de sincronía y diacronía.
El principio de sincronía es la percepción de cualquier fenómeno en un momento preciso de su evolución y cambio. De ahí que este principio, supone el estudio estático del fenómeno.
Mientras tanto, el principio de diacronía, es la visión de este mismo fenómeno a lo largo de su evolución y cambio, Ese decir, este considera la forma dinámica de los fenómenos.

Por tanto, ambos principios, hoy día, nos permiten realizar una nueva y/o distinta lectura del “Desarrollo”; considerado como un sistema cuyos elementos están en constante interacción, como un fenómeno estático y sincrónico, sabemos como funciona pero no como evoluciona. Pero si pensamos ese mismo fenómeno sistémico en términos de futuro este deja de ser estático para convertirse en un fenómeno dinámico, es decir observando diacrónicamente a través del tiempo.


(*) Sociólogo de CIPCA Cochabamba

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