Por una Bolivia democrática, equitativa e intercultural
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Propuestas Económicas Productivas

La pugna y los conflictos actuales no son entre el oriente y occidente sino entre una emergencia indígena (aymaras, quechuas, guaraníes y otros) y la clase popular frente a los grupos de poder (oligarquía); no sería correcto territorializar el conflicto, sino debemos verlo como un problema político y social.

Los pueblos indígenas, campesinos y otros sectores que exigen la Asamblea Constituyente, en el fondo piensan que ella les permitirá mejorar sus condiciones de vida, superar la pobreza e inequidad en la distribución de ingresos, resolver la falta de justicia social, aumentar los espacios de poder y terminar con la exclusión y discriminación hacia campesinos e indígenas; este es el objetivo que persigue la mayoría movilizada.
En 20 años de democracia no se encaró los problemas estructurales del país, y no sólo por falta de recursos, sino los que detentaron el poder no pensaron en Bolivia, sino en sus gremios, su clase; no pensaron que algún día la correlación de fuerzas se equilibraría.

Debe estar claro, que en los actuales conflictos la población demanda políticas sociales y económicas adecuadas, incluso un cambio de actitud de los gobernantes en cuanto a la administración racional y equilibrada del poder político. No pensar en que se hace política para llenarse el bolsillo.

La solución a los problemas no debe hacerse mirando a las personas y líderes sociales como Evo, Dabdou, Solares, Antelo o Mamani y otros sino en cómo hacer un camino juntos donde todos podemos andar sobre ella, dicho camino nos lleve hacia mejores condiciones de vida con equidad.

En este momento existen tres grupos, tres tendencias e intereses que están visibles en el escenario de la política nacional; dos de ellas son radicales, ni ellos mismos persiguen un solo objetivo, la extrema izquierda que sueña con la revolución social, por un gobierno obrero campesino y la dictadura del proletariado y otro, un indianismo fundamentalista de restaurar el qullasuyo (un aymara centrismo muy fuerte); ambas corrientes radicales no se complementan.

La otra tendencia es de la derecha radical encabezado por los empresarios cruceños (Oligarquía nacional que tienen apoyo de otros sectores) con presencia en las corporaciones cruceñas (Comité Cívico) que no les interesa mucho la Asamblea Constituyente, mas bien, ven como amenaza por que preveen que la misma tocará las fuentes de acumulación del poder (tierra, recursos forestales, minería, el monopolio del poder y otros).

En medio de estas tendencias está la mayoría silenciosa, no activa políticamente y no está en las calles ni bloqueos y simplemente espera los resultados, en ellos se encuentra la clase media, parte de la burguesía y muchos pobres. Lamentablemente las tres tendencias no representan a las mayorías silenciosas, son proyectos hegemónicos de ciertos sectores sociales que pretenden abarcar al conjunto de los sectores.

A lo lejos observamos la democracia ideal, con sus respectivos principios de igualdad, fraternidad, participación... etc, sin embargo está atrapada por esta otra democracia, la democracia real, que excluye, que discrimina y que practica un racismo encubierto, por tanto la “Bolivia Multicultural y Plurilingüe “ todavía sigue siendo un objetivo de largo aliento.

¿Cuales podrían ser las salidas adecuadas a la crisis para avanzar en las reivindicaciones? Para los pueblos indígenas, es concretar la asamblea constituyente (Nacionalización de Hidrocarburos parece ser un discurso articulador en movilización en esta coyuntura y no una realización real), la sucesión constitucional (cualquiera que sea el presidente), adelantar las lecciones, es una salida a la crisis pero sin avance. En el caso de los Guaraníes el referéndum autonómico es una salida al décimo departamento. Mientras para la extrema derecha; el referéndum autonómico con control de recursos, la sucesión constitucional, y adelanto de las elecciones es una salida con grandes logros (inclusive se puede prever un golpe de estado), mientras la Asamblea constituyente es una salida sin avance.

Como negociar sin pensar sólo en grupos y correlación de fuerzas, sino en el país?, es en esto lo que hay que avanzar.

(*) Sociólogo Aymara, Técnico de CIPCA La Paz

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