Por una Bolivia democrática, equitativa e intercultural
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Propuestas Económicas Productivas

La democracia sin oficialismo y sin oposición es algo falaz. Pero también lo es la democracia sin acuerdos y pactos. Llegamos a diciembre de 2005 en condiciones cuantitativas de polaridad confrontacional. En ese marco ¿Tendrá posibilidades democráticas la situación política emergente de los resultados electorales, frente a lo incierto de la ingobernabilidad, el caos previsible y lo arriesgado de las garras de los autoritarismos corporativistas agazapados en los extremos bipolares?

Entre las nuevas condiciones para la también nueva forma de gobernabilidad, en la segunda etapa de la transición político-ideológica que atraviesa Bolivia, están, a no dudarlo: a) los acuerdos políticos transparentes y no prebendales, que no supongan cuoteo ni sobornos, y b) las concesiones regionales para el cumplimiento de programas y ofertas electorales.

ACUERDOS TEMÁTICOS

Si suponemos de buena fe que todas las candidaturas son verazmente democráticas y si admitimos que la composición del Congreso tendrá algunas diferencias entre los dos partidos más votados, requerirá de todas maneras, en términos de búsqueda de mayorías para efectos políticos y legales, los acuerdos de los 3 o 4 candidatos mas votados. Entendiendo que ahora ya no habrá “abrazo de Charaña”, ni “cruce de ríos de sangre”, los acuerdos y pactos que impliquen concesiones parciales en temas o subtemas de la agenda nacional, parece que permitirán la conformación circunstancial de mayorías y minorías congresales por temas, que le den sustento democrático a las decisiones imprescindibles para el cumplimiento de las funciones gubernamentales.

Por ejemplo, en lo social, el punto de encuentro podría ser una agresiva política de empleo, coincidencia de los 3 más votados, donde, también coincidencia, el impulso a lo productivo es uno de sus ejes; éste podría ser un punto de acuerdo. A su vez, en la medida de las pequeñas o grandes concesiones en este tema, los que más cedan aquí, podrían lograr avanzar más en otros temas, por ejemplo la política macroeconómica, que puede darse a través de un pacto fiscal, o la política de hidrocarburos donde quizá alguien busque ganar más.

Así, una ingeniería política compleja de consensos articulados, no solo en el nivel congresal de la representación ciudadana, sino también en la multidimensionalidad de las posiciones de poder departamental resultante de las elecciones, parece ser el futuro político de la gobernabilidad democrática en la Bolivia posterior a diciembre del 2005. Pero estos acuerdos no deberán reiterar la prebenda como método del acuerdo por “pegas” o por “espacios de poder”, ni deberá hacerse a espaldas de la población; tendrán que ser transparentes y debatidos frente a la sociedad.


CONCESIONES REGIONALES

Con la misma lógica, habiéndose elegido Prefectos que darán ya el primer paso hacia las autonomías departamentales y siendo algunos de ellos representantes poderosos en legitimidad, de regiones también más o menos poderosas (La Paz y Santa Cruz, por ejemplo), deberán ceder, a riesgo de trabar la relación de Gobierno nacional/Gobierno departamental. Puntos programáticos centrales de un Prefecto Departamental podrán ser apoyados estratégicamente por el Gobierno nacional, en la medida en que a su vez el Gobierno Departamental ceda posiciones en otros temas.

Esto parece idílico, pero tiene posibilidades de ocurrir, aunque se señale que hay poderes departamentales muy grandes y que no coincidirán ampliamente con el Gobierno Nacional, o que algún candidato posible ganador sea más autoritario que el otro.


LOS AUTORITARISMOS INCUBADOS

En cada extremo de la bipolaridad política mayoritaria actual (PODEMOS vs. MAS) se incuban concepciones, prácticas y grupos autoritarios. Si la capacidad de construir esa compleja ingeniería multidimensional de acuerdos, que exprese los espacios de poder logrados electoralmente y las hegemonías consolidadas, se resquebraja o no cuaja, tenderán a aparecer con un rostro cada vez más violento los corporativismos autoritarios larvarios o no tan larvarios, presentes en los extremos de la bipolaridad.

Ojalá la democracia pueda dar un paso más en su desarrollo cualitativo. Muestra de ello será que los 2 o 3 protagonistas políticos, una vez vencida la valla de diciembre, puedan establecer nuevos acuerdos y concesiones para una renovada gobernabilidad en Bolivia.

EL CALENTAMIENTO PARA LA CONSTITUYENTE

Si estos elementos prefiguran la nueva cultura política de los más votados en diciembre, las importantes y cabalísticas tareas inmediatas posteriores a los resultados serán: la elección de la directiva del Congreso y la composición Ministerial entre otros. Y a partir de aquí el inicio de los acuerdos temáticos y concesiones regionales, será una buena etapa de calentamiento antes de llegar a la elección de Constituyentes que, de todas maneras, ya deberá tener pasos avanzados en la agenda a tratar en ese proceso.

Al fin, este encadenamiento entre elección/acuerdos-concesiones y acuerdos/elección de Constituyentes, posibilitaría transitar por un 2006 con menos incertidumbre y menos posibilidades para el autoritarismo y la violencia vigilantes, y más posibilidades de desarrollo de la democracia boliviana que debe avanzar con paso firme hacia la construcción de una sociedad más equitativa, justa e intercultural.

(*) Sociólogo alteño, Director de CIPCA La Paz.

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