Por una Bolivia democrática, equitativa e intercultural
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Propuestas Económicas Productivas

Se conocen ya los nombres de los miembros del Consejo pre-constituyente y pre-autonómico nombrados por el poder ejecutivo, y cuando se publique esta nota seguramente ya habrán sido posesionados. Lo primero que hay que destacar es la pluralidad de esta composición, como seguramente no ha existido otra en nuestro país en relación a equidad de género, diversidad ideológica, étnica y regional.

En cerca de dos docenas de conciudadanos y conciudadanas, esta diversidad es, desde luego, digna de encomio. El desafío será que esta pluralidad pueda plantear núcleos de consenso fuerte en sus tareas por venir. Este no es un reto puramente intelectual, supone principalmente una disposición moral que necesariamente debe tener correlato en su exigencia intelectual.

Conozco personalmente algunos de sus miembros varones y mujeres y estoy esperanzado sobre su presencia allí; a otros los leí más de una vez y por supuesto a otras les oí en sus declaraciones políticas y sociales, y como es natural entre hombres y mujeres libres, tengo discrepancias algo más manifiestas que lo que tengo con mis amigos/as, pero ciertamente reconozco el pleno derecho a que sostengan las perspectivas que manifiestan. Esta es la virtud que más se requerirá entre ellos: el pluralismo político, el derecho a la discrepancia y la necesidad histórica que debe orientar a ciertas rutas de concertación.

Para nadie es desconocido que en nuestro país, como en buena parte del mundo, la irrupción de las diferencias es visible e inevitable y sería iluso ignorarlas o reprimirlas, pero sí morigerarlas o mejor, equilibrarlas. Corresponden al desarrollo histórico del mundo y del país mismo. Por ello, incluso las prescripciones universalistas parecen quedar anacrónicas, pues ya no podemos tener el optimismo de los albores de la modernidad. Lo que sí es posible, y urgente, es buscar lo común que es amplio y dar cabida, no demasiado inarmónica, para que las diferencias tengan presencia y comodidad para su desarrollo. Aquí una sugerencia concreta para viabilizar lo propuesto.

La tarea que más agradeceremos será producir un “borrador” de Constitución Política del Estado para Bolivia, con “módulos” sobre los que los constituyentes deberán decidir cuáles quedan. Allí habrá distintas partes, una parte declarativa y principista que podrá variar en ciertos énfasis (digamos A,B y C), otra parte de organización política territorial (digamos a, b. c,...), otra de recursos naturales (digamos i. ii. iii...) y así sucesivamente por dar una referencia a un número limitado de “títulos” o módulos más que las “partes” de la actual Constitución.

El planteamiento que queremos hacerles es: elaborar “módulos” cada uno de ellos consistentes internamente y seguramente más afines entre sí en este tipo de combinación (A, a, i,...). La exigencia intelectual y ética, sin embargo, será intentar que el tipo de combinación (C, b, ii... ó B, c, iii...) tenga grados importantes de consistencia para que los y las futuros constituyentes trabajen con un material con alta dosis de racionalidad política –no metafísica-. Ilustremos algo más lo que planteamos: A podría representar la mirada liberal clásica, B la mirada pluri e intercultural, C el indigenismo pleno.

Congruente con la misma diversidad de la representación del consejo que comentamos, muy difícilmente, los modelos “puros” nos sirven, y ello no debe desalentar a nadie, porque incluso en sociedades más homogéneas que la nuestra las instituciones políticas tienden a recoger elementos de sus modelos “rivales” para hacerse más eficaces o legítimas (el presidencialismo de “dos motores” de Sartori, o el sistema electoral “mixto” alemán). Por supuesto que la combinación puede no ser feliz, y ese es justamente el reto que sugiero enfrenten nuestros/as pre-constituyentes.

Algo más, la concentración del trabajo deberá estar entonces en las combinaciones “mixtas”, pues claramente cualquier modelo puro no será pertinente; y en el ejemplo mismo he citado los elementos que indudablemente serán abordados en el Asamblea Constituyente (proyección de comunidad política nacional, institucionalidad descentralizada, régimen de aprovechamiento de recursos naturales) y quizás otros pocos más. Por ello, no sería prudente multiplicar las opciones de los “títulos” cuanto enfatizar el esfuerzo en las combinaciones posibles. Si algo cercano a lo propuesto es generado en ese Consejo, muchos de sus miembros, bolivianas y bolivianos, habrán contribuido como nunca en su vida a nuestra generación para, nuestro presente inmediato y el venidero futuro que nos reconcilie con nuestro pasado colectivo y haga que las victorias –no abundantes- de esa historia hayan tenido una mayor dimensión.

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